
El Himno Nacional Argentino cumple 213 años con una historia de cambios y versiones
Actualidad11/05/2026
REDACCIÓNUna reconstrucción de los 213 años de la canción patria revela que el símbolo actual es hijo de decretos, recortes diplomáticos y polémicas musicales.

El símbolo que hoy identifica a la Argentina en el mundo tiene su anclaje jurídico definitivo en un documento de mediados del siglo XX. El Decreto 10.302, firmado el 24 de abril de 1944, es la norma que finalmente aprobó los patrones de los símbolos patrios y fijó la versión que se escucha actualmente. Esta transcripción, realizada por Luis Lareta, se ajustó a lo que el Poder Ejecutivo Nacional había acordado previamente en septiembre de 1928.
Antes de llegar a esa estabilidad institucional, la obra atravesó diversas denominaciones que hoy resultan ajenas para la mayoría de los ciudadanos. Nació oficialmente como "Marcha Patriótica" por orden de la Asamblea del Año XIII, pero también fue llamada "Canción Patriótica Nacional" y simplemente "Canción Patriótica". Recién en una publicación del año 1847 apareció por primera vez el nombre "Himno Nacional Argentino", etiqueta que se volvió definitiva para el repertorio nacional.
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La extensión de la obra fue uno de los puntos que más transformaciones sufrió a lo largo de las décadas. La versión original de 1813 duraba unos 20 minutos y contenía estrofas cargadas de un espíritu bélico e independentista muy marcado. Con el correr del tiempo, el Estado decidió reducir su uso público para conservar las partes más representativas y eliminar expresiones que ya no encajaban en el vínculo diplomático con España.
El protocolo para escuchar la canción patria también se gestó antes de su aprobación legislativa definitiva. El 22 de julio de 1812, el Primer Triunvirato le sugirió al Cabildo de Buenos Aires que se compusiera una marcha para ser interpretada en escuelas y funciones teatrales. Aquella indicación ya establecía que el público debía escucharla de pie y con la cabeza descubierta, marcando el inicio de su función ceremonial en la vida civil.
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El disparador creativo de esta obra no fue una oficina pública, sino una representación teatral sobre el escenario porteño. Vicente López y Planes escribió las primeras estrofas inspirado tras presenciar la obra "El 25 de Mayo", de Luis Morante, que terminaba con una pieza musical de Blas Parera. A partir de esa experiencia, la Asamblea General Constituyente aprobó el 11 de mayo de 1813 la obra de López y Planes con la música de Parera.
La armonía musical que hoy se reconoce en los actos escolares tampoco es la partitura exacta de 1813. En el año 1860, el músico Juan Pedro Esnaola realizó arreglos sobre la base de anotaciones manuscritas que se le atribuían al compositor original. Ese trabajo enriqueció la sonoridad orquestal de la marcha y sentó las bases técnicas para lo que hoy se considera la versión oficial del Estado.
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El siglo XX trajo consigo la necesidad de adaptar la canción a los tiempos de la gestión pública y la escolaridad masiva. Durante la presidencia de Julio Argentino Roca, en el año 1900, un decreto dispuso el uso de una versión reducida para todos los actos oficiales. Ya en 1924, se terminó de abreviar la ejecución a una duración de entre 3 minutos 30 segundos y 3 minutos 53 segundos, el formato que se conoce hoy en día.
La búsqueda de la pureza musical generó tensiones incluso dentro de los ámbitos artísticos más importantes del país. El 25 de mayo de 1927, se estrenó en el Teatro Colón una versión basada en una partitura de Blas Parera hallada en el Museo Histórico Nacional. Sin embargo, la interpretación recibió fuertes críticas y obligó a las autoridades a recuperar la línea de arreglos que había trazado Juan Pedro Esnaola décadas atrás.
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Este recorrido de más de dos siglos demuestra que la canción patria es una construcción colectiva atravesada por la política y la cultura. La celebración de cada 11 de mayo recuerda la aprobación de 1813, pero la pieza que se canta hoy es una síntesis de ajustes realizados para la vida institucional. El "Himno Nacional Argentino" no es una pieza congelada en el tiempo, sino el resultado de decisiones que lo adaptaron a las necesidades de cada época.
Fuente: NA.






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