
El riesgo país rompió el piso de los 500 puntos y los bonos anotaron subas de hasta el 1,2%
Actualidad11/05/2026
REDACCIÓNLa mejora aplicada por Fitch impulsó una recuperación que ubica al indicador en niveles de junio de 2018. El mercado espera que el resto de las agencias sigan el camino.

Las pantallas de CABA mostraron este lunes una cifra que los operadores financieros no registraban con firmeza desde principios de año. El riesgo país perforó la barrera de los 500 puntos y se ubicó en las 498 unidades durante las primeras operaciones de la rueda bursátil. Este movimiento técnico refleja un alivio inmediato en la percepción de los inversores extranjeros sobre la solvencia del Tesoro nacional para afrontar sus compromisos.
La caída del indicador que elabora el banco JP Morgan estuvo motorizada por una mejora generalizada en el precio de los títulos públicos de la deuda soberana. Los Bonos Globales registraron un incremento del 1,2%, mientras que los Bonares acompañaron la tendencia con alzas de hasta el 0,5% en sus diferentes vencimientos. Esta valorización de los activos argentinos presiona a la baja la sobretasa que el país debe pagar respecto a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
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Para encontrar un escenario similar en la historia financiera del país, es necesario retroceder hasta junio de 2018, antes de que la crisis de aquel año alterara la relación con los mercados. La gestión de Javier Milei alcanzó así uno de los niveles más bajos de riesgo soberano, consolidando una recuperación que había tenido un amague a fines de enero con un piso de 484 unidades. La volatilidad posterior lo había empujado por encima de los 600 puntos, lo que otorga a este nuevo quiebre una relevancia política y económica mayor.
El mercado interpretó positivamente la decisión de la agencia Fitch Ratings, que recientemente elevó la nota de la deuda argentina de CCC+ a B-. Esta calificadora señaló en su informe que existen avances tangibles en el frente fiscal y una mejoría en las condiciones externas para la acumulación de divisas. La mejora de la solvencia crediticia reflejada por Fitch fue el factor que terminó de ordenar la narrativa de los inversores durante las últimas jornadas de operaciones.
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Sin embargo, el consenso entre las grandes agencias internacionales todavía no es unánime y la Argentina permanece en una categoría de cuidado. Los analistas de GMA Capital advirtieron que, si bien por primera vez desde 2018 se recuperó la nota B-, la narrativa crediticia diferente que inició Fitch aún no fue replicada por S&P o Moody’s. El mercado observa ahora si el resto de las firmas acompañarán el movimiento en las próximas semanas para consolidar el promedio de calificación.
El descenso del indicador no garantiza por sí solo un regreso automático a los mercados voluntarios de crédito para refinanciar los vencimientos de los próximos años. Los operadores mantienen la cautela debido al historial de incumplimientos de la Argentina y a la fragilidad que todavía exhibe el frente externo en términos de reservas netas. La acumulación de dólares en el Banco Central sigue siendo el dato que los fondos de inversión miran con mayor detenimiento para certificar si la mejora es estructural.
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El comportamiento de la inflación y el ritmo de las reformas macroeconómicas también forman parte de la ecuación que define el humor de los tenedores de bonos. La caída de este lunes representa un alivio para el costo del financiamiento, pero la economía real requiere que estos umbrales se transformen en una estabilidad duradera. La desconfianza suele reactivarse con rapidez ante cualquier señal de debilidad en el superávit fiscal o ante un deterioro en las expectativas cambiarias.
Fitch aclaró que, a pesar de la subida, la calificación argentina sigue dentro del rango especulativo de inversión y lejos de las condiciones normales de financiamiento. Esto implica que los activos locales todavía son considerados de alto riesgo para los grandes inversores institucionales del mundo que buscan previsibilidad absoluta. La perspectiva estable que otorgó la agencia es un respaldo a la agenda de reformas, pero marca que el camino hacia la normalización financiera es todavía muy extenso.
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La consolidación de los 498 puntos como un nuevo soporte para el riesgo país dependerá de señales sostenidas en el tiempo y no solo de una rueda positiva. El mercado financiero suele adelantarse a los procesos, pero la realidad de los vencimientos de deuda de los próximos años funciona como un límite operativo para el optimismo. La trayectoria futura sigue siendo incierta y el alivio de esta jornada podría ser transitorio si el consenso de las calificadoras no acompaña la visión de Fitch.
Fuente: LA NACION.







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