
La investigación por abigeato conectó un campo de Gan Gan con chacras del valle, donde fiscales recuperaron ovinos denunciados como robados.

Un establecimiento ganadero de Gan Gan quedó en el centro de una maniobra que expuso el recorrido irregular de animales desde la Meseta hasta el valle inferior del río Chubut. La denuncia por la desaparición de ovejas derivó en nuevos procedimientos en chacras ubicadas entre Trelew y Gaiman, donde la Justicia recuperó animales señalados como robados. El caso dejó bajo investigación un presunto circuito de traslado, ocultamiento y comercialización ilegal de hacienda ovina.
Los procedimientos no apuntaron solamente a encontrar animales, sino a determinar cómo salieron del establecimiento rural y dónde terminaron después del traslado. La causa quedó encuadrada como “presunto abigeato agravado y comercialización ilegal de ganado ovino”, una figura que elevó la gravedad del expediente. Esa línea permitió unir la denuncia inicial de productores de la Meseta con los operativos realizados en la zona de Bryn Crwn, entre Trelew y Gaiman.


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La información que orientó las medidas surgió de distintas tareas de campo, entrevistas y revisión de documentación vinculada al movimiento de hacienda. Entre esos datos apareció la declaración de un transportista, quien dijo haber llevado “alrededor de 350 ovinos” desde un establecimiento rural de Gan Gan hacia chacras del valle. Ese testimonio no cerró la investigación, pero sí permitió ubicar un tramo relevante del circuito que ahora analizan los fiscales.
La recuperación de animales en Trelew y Gaiman se sumó a operativos anteriores en los que ya se había encontrado parte del ganado denunciado. En esas primeras medidas también aparecieron “restos compatibles con faena clandestina” y “elementos identificatorios de los animales sustraídos”, datos que fortalecieron la hipótesis de una maniobra organizada. La combinación de esos hallazgos con el traslado declarado por el transportista amplió el alcance del caso más allá del robo rural inicial.
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La Fiscalía de Puerto Madryn quedó al frente de la investigación porque la denuncia se vinculó con un establecimiento de la Meseta chubutense. Los procedimientos fueron supervisados por los funcionarios fiscales Mauricio Baigorria y Felipe Montiel, con intervención del personal de la División Rural. La tarea judicial se concentró en rastrear animales, movimientos de hacienda y posibles documentos usados para justificar traslados irregulares.
El expediente no se limita al robo de ovejas, ya que también investiga posibles maniobras asociadas a la circulación formal de animales. La causa incluye presuntos delitos de estafa, falsedad ideológica, abigeato agravado y operaciones irregulares de comercialización. Ese abanico de figuras muestra que los investigadores buscan determinar si hubo una estructura destinada a sacar, mover o vender ganado fuera de los canales legales.
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Para los productores rurales, el impacto no termina en la pérdida inmediata de animales. Un robo de esta escala golpea la producción, altera la planificación de los establecimientos y obliga a revisar la seguridad sobre campos ubicados en zonas extensas. También deja expuesta la fragilidad de los controles cuando el ganado puede desplazarse desde la Meseta hasta chacras del valle con documentación o referencias que ahora quedaron bajo análisis.
La zona donde se realizaron los allanamientos tiene relevancia dentro del expediente porque aparece como destino de los animales denunciados. Las chacras entre Trelew y Gaiman quedaron vinculadas al recorrido reconstruido por los investigadores, aunque la causa aún debe establecer responsabilidades individuales. La Justicia procura determinar quiénes participaron del traslado, quiénes recibieron los ovinos y qué destino comercial se les pretendía dar.
















