
La Paternal tendrá este martes un partido atravesado por dos estados anímicos muy distintos. Argentinos Juniors recibirá a Huracán desde las 21.30 en el estadio Diego Armando Maradona, con el objetivo de sostener el rendimiento que mostró frente a Lanús y aprovechar un contexto que encuentra al Globo todavía cargado por el enorme desgaste que dejó la clasificación ante Boca.





El equipo de Nicolás Diez consiguió una victoria sólida en octavos de final y volvió a mostrar momentos de juego que habían aparecido durante gran parte de la fase regular. El 2-0 sobre Lanús reforzó la sensación de que Argentinos empieza a recuperar precisión en ataque y circulación en la mitad de la cancha después de un cierre irregular en la Zona B, donde igualmente terminó tercero con la clasificación asegurada antes de la última fecha.
La localía aparece como uno de los factores que más valoran dentro del plantel. Argentinos se siente cómodo en dimensiones reducidas, maneja mejor los tiempos cuando juega en La Paternal y suele imponer partidos intensos desde el arranque. Esa característica ya le dio resultado hace apenas dos semanas, cuando venció 2-1 a Huracán en el Tomás Adolfo Ducó con goles de Tomás Molina e Iván Bravo.
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La cercanía entre ambos cruces modifica también la preparación táctica. Los entrenadores llegan con información fresca y con antecedentes inmediatos para corregir errores o sostener aciertos. En el cuerpo técnico del Bicho consideran que el partido anterior dejó señales útiles sobre cómo atacar los espacios cuando Huracán adelanta líneas y pierde equilibrio en las transiciones defensivas.
Nicolás Diez habló en la previa sobre la necesidad de sostener competitividad en instancias eliminatorias, un punto que Argentinos no logró resolver en los últimos torneos. El entrenador evitó dramatizar las caídas recientes y remarcó la importancia de mantenerse cerca de las definiciones importantes. “Son todos partidos muy parejos, tenemos nuestras armas, venimos muy bien, necesitamos dar el golpe nuevamente. A veces te toca ganar y a veces perder, pero si te mantenés ahí, en algún momento se te va dar. Si no estás ahí y no lo vivís, es difícil que lo puedas afrontar”, expresó.
Huracán aterriza en este cruce con otra carga emocional. La clasificación frente a Boca en La Bombonera dejó una mezcla de alivio y desgaste después de uno de los encuentros más intensos de los octavos de final. El Globo ganó 3-2 en el alargue y resistió gran parte del suplementario con apenas nueve jugadores por las expulsiones de Eric Ramírez y Fabio Pereyra.
Esa secuencia alteró completamente el desarrollo del partido y obligó al equipo de Diego Martínez a defender muy cerca de su área durante varios minutos. Boca encontró el descuento cuando Huracán ya estaba disminuido numéricamente y el cierre terminó convertido en una resistencia física y mental que impactó directamente en la preparación para esta nueva llave.
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El recorrido del Globo durante el semestre también estuvo lejos de la estabilidad. Huracán cerró la fase regular en el séptimo puesto de la Zona B y había sumado apenas dos de los últimos nueve puntos antes de comenzar los playoffs. El triunfo en La Bombonera modificó el clima interno y revitalizó a un plantel que llegaba cuestionado por la irregularidad de resultados.
Argentinos tendría como titulares a Brayan Cortés; Leandro Lozano, Francisco Álvarez, Román Riquelme y Sebastián Prieto; Alan Lescano, Federico Fattori y Nicolás Oroz; Hernán López Muñoz, Tomás Molina y Facundo Jainikoski. Huracán formaría con Hernán Galíndez; Ignacio Campo, Hugo Nervo, Lucas Carrizo y César Ibáñez; Lucas Blondel, Facundo Waller, Leonardo Gil y Oscar Cortés; Facundo Kalinger y Jordy Caicedo.
El ganador de la serie avanzará a semifinales y enfrentará a quien supere el cruce entre Belgrano y Unión. La expectativa en La Paternal creció fuerte durante las últimas horas porque Argentinos encuentra en este partido una posibilidad concreta de confirmar todo lo bueno que insinuó durante gran parte del torneo. Huracán, en cambio, intentará demostrar que la noche épica de La Bombonera todavía tiene combustible para empujarlo un paso más.















