Atucha II volvió a encenderse y ya mira un problema que puede frenarla en 2027

Actualidad12/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La central nuclear más potente del país retomó la generación eléctrica después de nueve semanas de trabajos mientras avanzan obras consideradas decisivas para su futuro.

La central había salido de operación el 14 de marzo para realizar una intervención programada.
La central había salido de operación el 14 de marzo para realizar una intervención programada.

La central nuclear Atucha II volvió a conectarse al sistema eléctrico nacional después de permanecer más de dos meses fuera de servicio por tareas de mantenimiento profundo. La reactivación marcó el cierre de una parada técnica extensa, pero también dejó sobre la mesa otro desafío que ya preocupa a la operadora estatal: el límite de capacidad para almacenar combustible usado a partir de 2027.

Nucleoeléctrica Argentina confirmó este martes el regreso de la planta a la red eléctrica. Se trata de la unidad de generación más grande del país, con una potencia bruta de 745 megavatios, y una pieza central dentro del sistema energético argentino. La central había salido de operación el 14 de marzo para realizar una intervención programada que se extendió durante nueve semanas.

Las paradas de este tipo forman parte del funcionamiento habitual de las centrales nucleares, aunque en este caso el volumen de trabajos realizados mostró la magnitud de la intervención. Según informó la empresa estatal, alrededor de 1700 personas participaron de las tareas y ejecutaron más de 5500 trabajos sobre distintos sistemas y componentes de la planta.

Durante ese período, la Autoridad Regulatoria Nuclear mantuvo presencia permanente en Atucha II mediante inspectores especializados. Los técnicos supervisaron la ejecución de las tareas y controlaron el cumplimiento de las condiciones establecidas en la licencia de operación del reactor. El objetivo central de estas paradas consiste en intervenir sobre áreas que no pueden ser revisadas mientras la planta opera a plena potencia.

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La reactivación llegó además pocos meses después de una decisión importante para el complejo nuclear argentino. En enero, la Autoridad Regulatoria Nuclear autorizó nuevamente a Atucha II a trabajar al 100% de potencia de manera continua. La central llevaba al menos siete años sin operar en esas condiciones debido a inconvenientes técnicos que fueron corregidos progresivamente por profesionales y técnicos de Nucleoeléctrica.

Mientras Atucha II retomó actividad, el resto del parque nuclear argentino atraviesa realidades diferentes. La central Embalse continúa funcionando a plena potencia, mientras que Atucha I permanece detenida por el proyecto de extensión de vida útil. Su regreso está previsto recién entre agosto y septiembre de 2027.

En paralelo al reinicio del reactor, la empresa estatal continúa desarrollando una obra considerada indispensable para sostener el funcionamiento futuro de Atucha II. Se trata del proyecto de almacenamiento en seco de elementos combustibles gastados, un sistema pensado para recibir el combustible utilizado por la central una vez agotada la capacidad de las actuales piletas de decaimiento.

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La preocupación tiene fecha concreta. Según las estimaciones técnicas, la capacidad de almacenamiento actual alcanzaría su límite hacia diciembre de 2027. Por eso, desde Nucleoeléctrica remarcan la necesidad de terminar el nuevo sistema dentro de los plazos previstos para evitar problemas operativos en el futuro cercano.

Uno de los avances recientes del proyecto fue la instalación de una gigantesca grúa fabricada por IMPSA, que tendrá un rol central en el traslado de los elementos combustibles hacia los silos de almacenamiento. El equipo pesa 150 toneladas y posee capacidad para mover cargas de hasta 80 toneladas con altos niveles de precisión y seguridad.

La grúa incorpora además operación por radiocontrol y sistemas automáticos diseñados para llevar el equipo a una posición segura frente a cualquier falla. También cuenta con una herramienta especial destinada a ubicar el combustible gastado dentro de los silos con precisión. La obra aparece hoy como una pieza clave para garantizar la continuidad operativa de una de las principales fuentes de generación eléctrica del país.

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