
Di María rompió el silencio con una acusación por el trato a los clubes del interior
Deporte14/05/2026
REDACCIÓNEl campeón del mundo utilizó su peso mediático para denunciar una doble vara del poder porteño y defendió la legitimidad del triunfo de Rosario Central ante Racing.

Ángel Di María utilizó su peso como referente mundial para quebrar el discurso de sospecha que sobrevoló el triunfo de Rosario Central ante Racing. Su intervención pública corrió el eje de la discusión táctica y lo depositó en una histórica disputa de poder geográfico dentro del fútbol nacional. El futbolista utilizó sus redes sociales para plantar una bandera en defensa de los clubes provinciales frente a lo que definió como una hegemonía de los medios y clubes asentados en Buenos Aires.
La crítica del extremo rosarino apuntó directamente a la legitimidad de los reclamos que surgieron desde Avellaneda luego del 2-1 en el Gigante de Arroyito. Para el atacante, existe una doble vara mediática que solo se activa cuando un equipo de Santa Fe o del resto de las provincias logra meterse en las instancias decisivas de la Liga Profesional. “Muchos de los que quieren ‘cambiar el fútbol’ no pueden ni dirigir su club”, disparó el jugador en una referencia que el ambiente interpretó como un golpe directo a la conducción de Diego Milito.
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El uso de la tecnología en el campo de juego también formó parte de la descarga del ídolo del Canalla, quien sembró dudas sobre el criterio de los operadores del VAR. Según su visión, la anulación del tanto de Alejo Véliz respondió a una elección tendenciosa de los planos televisivos para justificar un fuera de juego inexistente. “Hay dos cámaras que enfocan y encontraron la que ve el offside. Qué casualidad, ¿no?”, sentenció el jugador al cuestionar la transparencia del arbitraje en una jugada que pudo haber cambiado el desarrollo del encuentro.
El malestar de Di María se sintetizó en un calificativo que disparó las interacciones y marcó el termómetro de la bronca en Rosario. La palabra “caretas” fue el cierre de un párrafo donde recordó que el tratamiento informativo suele ser indulgente cuando los fallos perjudican a las instituciones del interior del país. Esta postura representa un hartazgo acumulado que el delantero decidió canalizar justo cuando la Academia instaló la idea de un perjuicio deliberado para quedar fuera del certamen.
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La victoria en los cuartos de final del Torneo Apertura dejó a Central entre los cuatro mejores, pero el ruido externo amenasaba con empañar el mérito deportivo conseguido en la cancha. Al identificar este clima, el campeón del mundo optó por una defensa cerrada de la competitividad de su equipo frente al discurso del centralismo porteño. “Cómo molesta ver ganar a los equipos del Interior”, escribió el futbolista para graficar una tensión que trasciende un simple resultado de noventa minutos y toca fibras de identidad regional.
El regreso de las figuras internacionales a la Argentina quedó puesto bajo observación en el tramo más reflexivo del comunicado del jugador. Di María planteó una contradicción fundamental sobre el deseo del público de ver a los héroes de Qatar compitiendo nuevamente en los estadios locales. “¿Para qué quieren que los campeones del mundo vengan a Argentina? ¿Para que digan que nos ayudan o que el fútbol está manchado?”, se preguntó el delantero ante la mirada de millones de seguidores que siguen cada uno de sus movimientos.
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El escenario de clasificación de Rosario Central obligó a los analistas a revisar las declaraciones de Diego Milito, quien había asegurado que su club fue víctima de un robo deportivo. Esta posición presidencial fue el detonante de la reacción de "Fideo", quien consideró que el periodismo con base en la capital amplifica estos reclamos mientras ignora las injusticias sufridas por el Canalla. La disputa discursiva ya está instalada y promete condicionar el clima de las próximas reuniones de delegados en la Asociación del Fútbol Argentino.
La trascendencia de este mensaje radica en que Di María no es un actor secundario, sino una de las voces con mayor legitimidad ética dentro del mapa futbolístico actual. Su reclamo no quedó circunscripto a una bronca de hincha, sino que planteó un límite a la hora de discutir la limpieza de los campeonatos nacionales. Al asegurar que “el fútbol no está manchado”, el jugador buscó proteger el esfuerzo de sus compañeros y la validez de un proceso deportivo que depositó a Central en las semifinales.
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El horizonte marca ahora un duelo de alta tensión contra River Plate este sábado en el estadio Monumental, en lo que será la primera prueba de fuego para este discurso de rebelión del interior. El equipo rosarino deberá saltar al campo de juego en pleno barrio de Núñez bajo una lupa microscópica producto de este cruce de declaraciones. Será el momento de demostrar si la fuerza colectiva que defiende Di María puede imponerse en el terreno donde el poder del fútbol nacional se siente más fuerte.
Fuente: NA.
















