Un nuevo fármaco logra duplicar la sobrevida en pacientes con cáncer de páncreas

Enfoques14/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Se trata del daraxonrasib, una droga que rompe décadas de fracasos científicos al lograr desactivar una proteína que se creía invulnerable. El avance es comparado con la llegada de la inmunoterapia hace 15 años.

Páncreas imagen ilustrativa Foto Freepik
Páncreas imagen ilustrativa Foto Freepik

El cáncer de páncreas dejó de ser, para la ciencia médica, un muro infranqueable. Tras décadas de ensayos clínicos fallidos y diagnósticos que apenas daban meses de esperanza, un nuevo fármaco experimental llamado daraxonrasib demostró resultados sin precedentes. En un ensayo clínico de fase avanzada con pacientes metastásicos, la droga logró que vivieran un promedio de 13 meses, superando ampliamente los menos de siete meses que ofrece la quimioterapia convencional. Este salto estadístico representa el avance más relevante en el área desde la aparición de la inmunoterapia.

La clave del éxito reside en haber vencido a la proteína KRAS, una estructura celular que alimenta casi todos los tumores pancreáticos y gran parte de los de pulmón y colon. Durante 40 años, la comunidad científica describió a esta proteína como una “bola grasienta” sin fisuras donde un medicamento pudiera anclarse. Investigadores de renombre sostenían que intentar atacarla era una idea descabellada, un dogma que finalmente fue derribado por la persistencia de laboratorios independientes y financiamiento público.


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“Casi todo el mundo pensaba que iba a ser imposible fabricar fármacos contra la KRAS”, admitió Marina Pasca di Magliano, investigadora de la Universidad de Míchigan. La estrategia que cambió el tablero fue el desarrollo de lo que los químicos llaman “pegamentos moleculares”. En lugar de buscar una grieta inexistente, diseñaron moléculas capaces de unir la proteína rebelde con otra proteína de la célula para sujetarla, envolverla y, finalmente, desactivarla por completo.

El tratamiento consiste en una píldora que se toma tres veces al día. Si bien no se presenta como una cura definitiva, ya que el cáncer eventualmente encuentra formas de resistencia, su capacidad para frenar el crecimiento tumoral es asombrosa. Revolution Medicines, la empresa detrás del desarrollo, ya recibió una revisión acelerada por parte de la FDA y ofrece un plan de acceso anticipado para pacientes que ya agotaron las opciones de quimioterapia tradicionales.


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Sin embargo, el beneficio tiene un costo físico considerable para quienes lo reciben. Los efectos secundarios reportados son duros: incluyen fatiga extrema, náuseas, diarrea y una reacción particular donde las puntas de los dedos quedan agrietadas y en carne viva. A pesar de esto, pacientes como Rhea Caras, una abogada de 67 años que lleva dos años bajo tratamiento, aseguran que la calidad de vida obtenida es superior a cualquier expectativa previa. “Estoy segura de que no estaría viva si no fuera por este medicamento”, afirmó tras planear un viaje familiar a Hawái.

Un punto que asombró a los especialistas es la selectividad del fármaco. Al principio, existía el temor de que bloquear la proteína KRAS dañara también a las células sanas, provocando toxicidad letal. No obstante, el compuesto logró un equilibrio delicado, devastando el tejido tumoral mientras preservaba la mayor parte de las funciones normales del organismo. “¿Cómo es que estos pacientes no mueren?”, fue la pregunta que se hizo Anirban Maitra, del Centro Perlmutter de NYU, al ver los primeros datos de seguridad.


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Este hito científico es el resultado de un largo camino que comenzó en los laboratorios del MIT y Harvard a principios de los años 80. Fue entonces cuando se identificaron los genes RAS como motores del cáncer humano. Robert Weinberg, pionero en ese descubrimiento inicial, expresó su asombro al ver que su trabajo tardó 44 años en llegar a la cama de los pacientes, celebrando haber vivido lo suficiente para presenciar este cambio de era en la oncología.

El impacto del daraxonrasib promete extenderse más allá del páncreas. Al atacar una mutación compartida, se están probando decenas de fármacos similares para combatir tumores de pulmón y colon, las principales causas de muerte por cáncer a nivel global. Los científicos comparan este momento con el hito de batir el récord de la milla en menos de cuatro minutos: una vez que se demostró que era posible, las compuertas de la investigación se abrieron para siempre.

Fuente: Clarín

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