Ni el mate ni el asado se salvan: cómo cambió el consumo argentino en el primer trimestre del 2026

Actualidad13/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Durante el primer trimestre de 2026 cayeron la yerba mate y la carne vacuna, mientras que el vino logró sostenerse con una leve mejora en el mercado interno.

Mate vino y asado
Mate vino y asado

El comienzo de 2026 dejó una foto llamativa del consumo argentino: mate, vino y asado, tres productos asociados a la identidad nacional, tuvieron comportamientos muy distintos en el mercado interno. Mientras la yerba mate y la carne vacuna registraron caídas frente al mismo período del año pasado, el vino logró mostrar una leve recuperación.

El dato refleja un cambio de hábitos atravesado por precios, oferta disponible, cosechas y efectos climáticos sobre la producción. En un contexto donde los hogares ajustan gastos y priorizan consumos esenciales, incluso productos profundamente arraigados en la vida cotidiana empiezan a mostrar señales de retracción.

En el caso de la yerba mate, las salidas al mercado interno totalizaron 64.970.974 kilos entre enero y marzo de 2026, según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate. La cifra implica una baja del 2,1% respecto del primer trimestre de 2025, cuando se habían despachado 66.376.744 kilos.

Ese indicador es uno de los más cercanos al comportamiento en góndola, porque mide la yerba elaborada que sale desde los molinos hacia centros de distribución, mayoristas, hipermercados y supermercados. En términos concretos, durante los primeros tres meses del año se consumieron 1,4 millones de kilos menos que en el mismo período del año anterior.


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La contracara positiva apareció en la producción primaria. Entre enero y marzo se procesaron 80.847.651 kilos de hoja verde, frente a los 65.018.623 kilos registrados en el primer trimestre de 2025. Es decir, hubo más materia prima cosechada, aunque eso no se tradujo automáticamente en mayor consumo interno.

El vino fue el único de los tres productos que logró crecer. De acuerdo con el Instituto Nacional de Vitivinicultura, las ventas acumuladas entre enero y marzo alcanzaron 166.781.500 litros, lo que representa una suba del 1,5% interanual.

Marzo fue el mes que empujó el resultado general. Durante ese período se vendieron 60,3 millones de litros, con un crecimiento del 8,4% frente a marzo del año pasado. Ese desempeño permitió compensar un arranque más débil y dejó al vino como el único emblema de consumo tradicional con saldo positivo.

Dentro del sector, el vino sin mención varietal concentró el 72,9% del volumen total y creció 5,8% interanual. En cambio, los vinos varietales retrocedieron 10%, una señal de que el consumo se movió hacia opciones más accesibles. Por envase, la botella tuvo una leve suba, el tetra brik creció 4,8%, mientras que la damajuana y el bag in box cayeron con fuerza.

El golpe más fuerte lo recibió la carne vacuna. El consumo aparente en el mercado interno fue de 512.826 toneladas res con hueso en el primer trimestre, un 10% menos que en el mismo período de 2025. En términos absolutos, la caída fue de 56.665 toneladas.


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La explicación combina menor producción, más exportaciones y precios más altos. En los primeros tres meses del año, la producción de carne vacuna bajó 5,1%, mientras que las exportaciones crecieron 11,4%, reduciendo el volumen disponible para el mercado local.

La menor oferta de hacienda también fue determinante. Según los datos sectoriales, la faena cayó 7,6% interanual, afectada por una secuencia de sequías entre 2022 y 2024 e inundaciones en 2025, que obligaron a ventas anticipadas y redujeron el stock de madres. Ese proceso presionó sobre el precio del animal en pie, que llegó a su nivel más alto en quince años.

El traslado a los mostradores fue directo. En marzo, el rubro carnes y derivados aumentó 6,9% mensual y 55,1% interanual. El kilo de asado subió 68,9% respecto de marzo de 2025, la paleta aumentó 66,5%, el cuadril 64,7% y la carne picada común 63,2%.

El resultado final muestra que la mesa argentina también siente el impacto de la economía. El vino resistió con una mejora moderada, la yerba retrocedió pese a una mejor cosecha y la carne marcó la caída más profunda. Tres consumos tradicionales, tres realidades distintas y una misma conclusión: el bolsillo sigue ordenando las decisiones cotidianas.

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