
Granja Tres Arroyos arrastra deudas salariales, cheques rechazados por miles de millones y una fuerte caída en la producción diaria de pollos.

La actividad en una de las plantas más importantes de Granja Tres Arroyos quedó paralizada por una deuda salarial que ya golpea de lleno a los trabajadores. La medida de fuerza se concentra en la planta de faena Wade S.A., una instalación heredada de Cresta Roja. El conflicto expone el deterioro financiero y operativo de la principal avícola del país.
Los empleados decidieron frenar las tareas ante la falta de pago de haberes acumulados. La empresa venía abonando los sueldos en cinco cuotas, pero al llegar a mediados de mayo todavía adeudaba la última cuota correspondiente a la segunda quincena de marzo. También permanecen impagos los salarios de abril, lo que terminó por empujar la paralización.


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El problema laboral aparece como la cara más urgente de una crisis más amplia. La compañía arrastra incumplimientos financieros, cheques rechazados y una reducción marcada en sus niveles de actividad. Ese cuadro pone presión sobre la continuidad operativa de un grupo con peso central en la cadena avícola argentina.
La caída productiva muestra la magnitud del retroceso. Según cálculos de la cadena avícola, el grupo llegó a faenar cerca de 700.000 pollos diarios, pero actualmente ese volumen habría bajado a unos 200.000 animales por día. La reducción rondaría el 70%, un dato que evidencia el impacto de la crisis sobre la producción.
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La planta Wade tiene capacidad para procesar 210.000 pollos por día. Hasta la semana pasada, venía faenando alrededor de 170.000 unidades diarias, una cifra todavía alta pese al contexto complejo. Con el conflicto laboral abierto, ese número cayó a 50.000 pollos por día, muy por debajo de su capacidad instalada.
El parate no afecta solo a una instalación industrial. También golpea sobre una red de trabajadores, proveedores y procesos logísticos que dependen del funcionamiento regular de la faena. En una actividad de producción continua, cualquier interrupción genera consecuencias rápidas sobre el abastecimiento interno de la propia cadena.
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El frente financiero agrava el panorama. Según registros del Banco Central, la deuda del grupo asciende a $35.000 millones. Esa cifra incluye compromisos incumplidos tanto de Wade como de Granja Tres Arroyos, con un volumen elevado de cheques rechazados.
En el caso de Wade S.A., los registros mencionan 615 cheques sin fondos por un total de $6.026 millones. Para Granja Tres Arroyos, figuran 1.813 cheques rechazados por $29.333 millones. La suma de esos incumplimientos refleja una tensión financiera que supera el conflicto salarial inmediato.
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La situación de los trabajadores se combina con un problema de liquidez que ya impacta en la capacidad de producir. El atraso en los pagos salariales derivó en una reacción gremial directa, pero el derrumbe de los volúmenes de faena muestra que la empresa venía debilitada antes del parate. La planta Wade, por su tamaño, funciona como indicador del estado general del grupo.
La crisis deja a la principal avícola del país frente a un límite operativo concreto. Sin normalización salarial, la actividad difícilmente recupere ritmo en la planta afectada. Sin recomposición financiera, el grupo seguirá condicionado por deudas, cheques rechazados y una producción diaria cada vez más lejos de sus niveles habituales.
Fuente: N A

















