
La meningitis es altamente letal y deja secuelas graves en uno de cada cinco sobrevivientes
Actualidad05/09/2026
REDACCIÓNMaría Lola Vozza, infectóloga pediatra, alertó sobre la vulnerabilidad de bebés y niños pequeños frente a la meningitis, de difícil diagnóstico.



La meningitis, una inflamación de las membranas que recubren y protegen el cerebro y la médula espinal, representa una afección de alta gravedad y elevada mortalidad, causando el fallecimiento de hasta el 17% de los pacientes que la padecen. Además, uno de cada cinco sobrevivientes puede presentar secuelas importantes, según alertó la médica infectóloga pediatra María Lola Vozza.
Aunque no es tan frecuente como otras enfermedades infecciosas, la meningitis bacteriana aguda se considera una emergencia médica debido a su impacto y la posibilidad de consecuencias graves. Las principales bacterias causantes son el neumococo, el meningococo y el Haemophilus influenzae. También es crucial considerar la meningitis por tuberculosis, una enfermedad presente en Argentina, cuyo tratamiento precoz es fundamental para evitar complicaciones.


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La enfermedad se presenta a cualquier edad, pero su mayor frecuencia se observa en niños menores de 5 años, especialmente en menores de 2 años, con la incidencia más alta en lactantes de menos de un año. La Dra. Vozza explicó que los niños pequeños son más vulnerables porque ya han perdido la protección de los anticuerpos maternos y aún no han completado sus esquemas de vacunación, además de tener un sistema inmunológico con poca experiencia.
Esta vulnerabilidad se agrava porque los signos y síntomas clásicos de la meningitis, fácilmente identificables en niños mayores, pueden ser inespecíficos en lactantes. Esto puede conducir a un diagnóstico más tardío y un peor pronóstico. Entre los signos de alerta generales, se incluyen fiebre acompañada de dolor de cabeza intenso, vómitos, rigidez de nuca, alteraciones del estado de conciencia como somnolencia o irritabilidad, fotofobia y, en algunos casos, convulsiones.
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Para los lactantes, los síntomas pueden ser más sutiles e incluyen rechazo del alimento, irritabilidad, decaimiento, llanto persistente y un niño que no se despierta para alimentarse, todos acompañados de fiebre. Un signo de alerta particularmente grave es la aparición de manchas rojas o rojo violáceas en la piel que no desaparecen al presionarlas, lo cual puede indicar una enfermedad diseminada por meningococo con rápida progresión. Ante estos signos, la consulta pediátrica inmediata es imprescindible.
El diagnóstico de meningitis se confirma en el hospital mediante una punción lumbar, que permite obtener líquido cefalorraquídeo para buscar signos inflamatorios e identificar el germen causal. Se utilizan cultivos microbiológicos y métodos de biología molecular para una identificación rápida. Un diagnóstico temprano es crucial no solo para el tratamiento, sino también para aplicar medidas preventivas en los contactos de riesgo, como antibióticos o vacunas.
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Las secuelas que puede dejar la meningitis son variadas y significativas, afectando a uno de cada cinco sobrevivientes. Las más comunes son la pérdida de audición, alteraciones visuales y trastornos neurológicos, que pueden manifestarse como problemas de desarrollo neuromadurativo, aprendizaje, deambulación o convulsiones. También existen secuelas menos conocidas, como trastornos conductuales o emocionales, incluyendo déficit de atención e hiperactividad, problemas de comunicación y estados depresivos.
Frente a la gravedad de la enfermedad, la vacunación es el pilar fundamental de prevención. El Calendario Nacional de Vacunación de Argentina incluye vacunas que protegen contra Haemophilus influenzae tipo b, 20 serotipos de neumococo y cuatro de los cinco tipos más frecuentes de meningococo (A, C, Y y W135). Estos esquemas vacunales requieren una serie primaria durante los primeros 6 meses de vida y una dosis de refuerzo después del año, con una dosis adicional para meningococo en la adolescencia.
En relación a la prevención, la Dra. Vozza explicó que, si bien el Calendario Nacional de Vacunación incluye protección contra cuatro serogrupos de meningococo (A, C, Y y W135), existe una vacuna adicional para el meningococo B, el quinto grupo frecuente en Argentina.















