Lo que encontraron bajo las Cataratas expuso un problema que millones repiten sin pensar

Actualidad14/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La bajante histórica del río Iguazú dejó al descubierto cientos de kilos de monedas y residuos que alteran uno de los ecosistemas más visitados del país.

Esa disminución permitió acceder a sectores donde durante años se fueron acumulando objetos arrojados por turistas.
La disminución del caudal permitió acceder a sectores donde durante años se fueron acumulando objetos arrojados por turistas.

La imagen apareció cuando el agua retrocedió más de lo habitual y dejó expuestas zonas que normalmente permanecen ocultas bajo el río Iguazú. Lo que parecía una limpieza rutinaria terminó revelando una acumulación impactante: más de 400 kilos de monedas mezcladas con plásticos, pilas y residuos electrónicos aparecieron en el fondo de las Cataratas durante un operativo especial realizado dentro del Parque Nacional Iguazú.

El hallazgo ocurrió el 15 de abril, en medio de una bajante histórica del caudal del río. Según los registros del operativo, el Iguazú mostró unos 500 mil litros por segundo, muy lejos del promedio habitual de 1,5 millones. Esa disminución permitió acceder a sectores donde durante años se fueron acumulando objetos arrojados por turistas.

Gran parte de las monedas aparecieron adheridas entre piedras y sedimentos. Muchas estaban completamente corroídas después de permanecer largos períodos bajo el agua. El dato volvió a poner el foco sobre una práctica que millones de visitantes realizan casi automáticamente cada año: lanzar monedas para pedir deseos o atraer buena suerte durante el recorrido por las Cataratas.

Aunque para muchos turistas se trata de un gesto inofensivo, especialistas ambientales advirtieron que las consecuencias sobre el ecosistema son concretas y acumulativas. La oxidación de los metales modifica la calidad del agua y genera alteraciones en un entorno donde viven especies sensibles a cualquier cambio químico o contaminación externa.

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Desde el operativo explicaron que no solamente aparecieron monedas. Los trabajadores retiraron también pilas, plásticos y restos electrónicos que permanecían sumergidos desde hacía tiempo. La combinación de esos materiales genera un escenario todavía más delicado por la liberación de sustancias contaminantes dentro del río.

“La presencia de metales y plásticos en el agua altera las condiciones naturales del río y afecta a las especies que habitan la zona”, señalaron fuentes vinculadas al procedimiento de limpieza. La advertencia surgió después de analizar el estado de muchos objetos extraídos, varios de ellos ya deteriorados por la humedad constante y el paso del tiempo.

Los especialistas remarcan que uno de los mayores riesgos aparece cuando peces u otras especies acuáticas confunden pequeños objetos con alimento. Las monedas corroídas, fragmentos metálicos o restos plásticos pueden ser ingeridos por animales que habitan dentro del parque, generando daños físicos o intoxicaciones.

Uno de los trabajadores que participó del operativo describió cómo la costumbre turística termina generando un problema ambiental silencioso. “Desafortunadamente, las personas vienen aquí y, en vez de disfrutar del paisaje, terminan teniendo la superstición de que si arrojan una moneda y piden un deseo, éste se cumplirá”, explicó. Luego agregó: “Esto causa un impacto ambiental bastante grave, porque las monedas pueden oxidarse, contaminar el agua y algún animal puede consumirlas pensando que son alimento”.

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Dentro del Parque Nacional Iguazú esa práctica está prohibida, aunque sigue repitiéndose de manera constante. Miles de visitantes arrojan monedas todos los años sin dimensionar el volumen que termina acumulándose en sectores donde el agua las mantiene ocultas durante largos períodos.

Después del hallazgo, las monedas fueron retiradas para iniciar un proceso de clasificación y determinar qué parte del material puede reutilizarse. Desde la concesionaria del área indicaron que muchas piezas presentan un nivel avanzado de corrosión, lo que complica cualquier posibilidad de recuperación o reciclaje.

El episodio volvió a exponer el delicado equilibrio ambiental que rodea a uno de los principales atractivos naturales de Argentina. Mientras continúan las tareas de limpieza y monitoreo, autoridades y trabajadores del parque insisten en reforzar campañas de concientización para desalentar costumbres que parecen pequeñas, pero terminan dejando toneladas de residuos dentro de un ecosistema protegido y visitado por turistas de todo el mundo.

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