
El expresidente defendió su gestión laboral, cuestionó el ajuste económico y sostuvo que la baja de inflación convive con recesión y despidos.

Alberto Fernández volvió a intervenir en la discusión política nacional con una crítica directa al rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. El expresidente sostuvo que la estabilidad prometida se está construyendo sobre una economía paralizada. En ese marco, lanzó una frase dura hacia parte del electorado: “votaron a su verdugo”.
El exmandatario buscó contrastar el escenario actual con el que atravesó durante su gestión. Reconoció que la inflación de su período fue un problema severo, pero sostuvo que su administración priorizó el empleo, las paritarias y la protección del salario. Su planteo central fue que el ajuste vigente logra ordenar algunas variables a costa del deterioro productivo.


OTRAS NOTICIAS:
Fernández admitió que la suba de precios durante su gobierno fue “dramática y un trauma”. Sin embargo, defendió que las negociaciones colectivas funcionaron durante todo su mandato. También afirmó que nunca limitó las paritarias, porque consideraba necesario que los salarios intentaran acompañar el ritmo inflacionario.
El expresidente aseguró que dejó al país con niveles bajos de desempleo dentro de la etapa democrática. “Dejé a la Argentina con la tasa de desempleo más baja de la historia de la democracia y con las paritarias funcionando siempre”, subrayó. Según su lectura, ese dato muestra una diferencia de fondo con el presente, donde observa pérdida de puestos de trabajo y cierre de empresas.
OTRAS NOTICIAS:
La defensa de su gestión incluyó una referencia al salario real. Fernández sostuvo que, según sus cifras, los ingresos de los trabajadores crecieron entre 2% y 2,5% durante sus cuatro años de gobierno. Con ese argumento, buscó señalar que, aun con inflación alta, las paritarias permitieron sostener parte del poder adquisitivo.
El núcleo de su crítica estuvo puesto en la actividad económica actual. El exmandatario afirmó que el país atraviesa una etapa sin crecimiento, sin producción suficiente y con economías regionales desatendidas. “Estamos en una economía estancada, sin crecimiento, sin producción y desatendiendo las economías regionales”, denunció.
OTRAS NOTICIAS:
Fernández también apuntó contra el discurso oficial que prometía soluciones rápidas para estabilizar la macroeconomía. Según su interpretación, la baja de algunas variables no alcanza si detrás aparecen despidos, consumo deprimido y fábricas con menos actividad. En esa línea, planteó que el costo social del programa económico empieza a sentirse con mayor fuerza en trabajadores y pequeñas empresas.
El dato más fuerte que utilizó para dimensionar la recesión fue el cierre de empresas. “Cerraron 30.000 empresas, y el 90% de ellas eran pymes de menos de 10 empleados”, afirmó. Con esa cifra, buscó poner el foco sobre los sectores de menor escala, que suelen tener menos margen financiero para resistir caídas de ventas o aumentos de costos.
Fuente: N A
















