
Dos jueces quedaron en la mira y el Gobierno ya evalúa dar marcha atrás
Actualidad18/05/2026
REDACCIÓNLos vínculos con dirigentes de la AFA pusieron en duda dos nombramientos judiciales que parecían encaminados y ahora podrían caerse.

Dos postulaciones judiciales que avanzaban sin resistencia política empezaron a complicarse dentro del Gobierno nacional. Se trata de los pliegos de los jueces en lo penal económico Juan Pedro Galván Greenway y Alejandro Catania, enviados al Senado para cubrir vacantes en la Cámara Nacional de Apelaciones y que ahora quedaron bajo revisión por sus presuntos vínculos con la conducción de la AFA.
La situación tomó fuerza después de que trascendieran detalles sobre la relación de ambos magistrados con el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, y con el tesorero afista Pablo Toviggino. Los dos dirigentes aparecen mencionados en investigaciones judiciales vinculadas a posibles maniobras de lavado de dinero y evasión, un escenario que encendió alarmas políticas dentro de la Casa Rosada.


El Poder Ejecutivo analiza retirar los pliegos antes de que continúe el trámite legislativo. La discusión interna no gira solamente alrededor de los antecedentes judiciales de los magistrados, sino también sobre el impacto político que podría tener el respaldo oficial a candidatos cuestionados por su cercanía con la cúpula del fútbol argentino.
El caso de Galván Greenway quedó especialmente expuesto por una resolución firmada el 24 de abril. Ese fallo determinó el sobreseimiento de Tapia en una causa iniciada en 2018, donde el dirigente era investigado por presunto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. El magistrado sostuvo allí que la documentación presentada permitía justificar el incremento patrimonial del titular de la AFA.
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Ese antecedente empezó a ser leído dentro del ámbito político como un elemento sensible para sostener su ascenso a la Cámara. La posibilidad de que el mismo juez que benefició a Tapia llegue a un tribunal superior generó ruido incluso entre sectores que inicialmente acompañaban los nombramientos. En el oficialismo reconocen que el tema dejó de ser solamente jurídico para convertirse en un problema político.
Con Alejandro Catania ocurre algo distinto, aunque igual de delicado. Las sospechas que circulan alrededor de su candidatura apuntan a que su promoción podría favorecer futuras estrategias judiciales de Tapia y Toviggino. Ambos dirigentes deberán enfrentar apelaciones y recursos en expedientes donde la Cámara Nacional de Apelaciones tendrá intervención directa.
La preocupación dentro del Gobierno pasa también por el contexto general de las investigaciones sobre la AFA y la necesidad de evitar decisiones que puedan interpretarse como señales de protección política. La discusión apareció en un momento especialmente sensible para la relación entre el poder político, la Justicia y el fútbol argentino, un entramado históricamente atravesado por influencias cruzadas.
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Pese al escenario que ahora rodea a los pliegos, el paso de ambos jueces por el Senado había transcurrido sin sobresaltos. La semana pasada se presentaron ante la Comisión de Acuerdos y ningún legislador formuló objeciones públicas durante la exposición. Ese detalle llamó la atención luego de que trascendieran los cuestionamientos internos sobre sus vínculos con dirigentes de la AFA.
En el oficialismo todavía no confirmaron una decisión definitiva, aunque distintas fuentes admiten que la revisión de los pliegos existe y que el tema quedó abierto. La posibilidad de retirarlos implicaría volver a negociar nombres para cubrir cargos estratégicos dentro de la Justicia penal económica, un fuero donde suelen tramitarse expedientes vinculados a delitos financieros complejos.
El movimiento también podría tensar la relación política con sectores ligados al fútbol argentino, especialmente con dirigentes que mantienen fuerte peso institucional dentro de la AFA. Mientras tanto, los pliegos continúan formalmente en el Senado, aunque el escenario ya cambió y los dos candidatos dejaron de tener asegurado un camino sin obstáculos hacia la Cámara de Apelaciones.














