
Quemaron 258 kilos de cocaína en un horno de residuos industriales de Tucumán
Policiales22/05/2026
REDACCIÓNEl cargamento guardado en Las Talitas terminó reducido a cenizas en Los Vázquez. La medida unió el control de tres fueros federales del norte argentino.

El fuego terminó con el destino de un cargamento de drogas que permanecía bajo resguardo estatal en el norte del país. Un horno pirolítico de alta temperatura ubicado en el kilómetro 804 de la Avenida Circunvalación recibió las bolsas con la sustancia para su destrucción definitiva. Las llamas consumieron exactamente 258 kilos 501 gramos de cocaína frente a la mirada de los testigos y funcionarios encargados de legalizar el procedimiento de quema.
Esta disposición sanitaria y legal representa el desenlace material de dos investigaciones complejas que tramitaban de forma paralela en la región. La resolución final requirió una coordinación directa entre el Juzgado Federal Nº 1 de Tucumán, la Fiscalía Federal de Tartagal y el Juzgado Federal de Garantía Orán. El entramado judicial expone cómo los cargamentos incautados en diferentes puestos fronterizos salteños confluyen en las instalaciones operativas tucumanas debido a la infraestructura logística disponible para su eliminación.
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Para trasladar semejante volumen de estupefacientes por las rutas de la provincia fue necesario diseñar un fuerte operativo de seguridad pública de manera sigilosa. Unidades de investigación especializada custodiaron el convoy blindado que transportó los bultos desde su lugar de origen hasta el predio fabril de la localidad de Los Vázquez. El despliegue de efectivos armados garantizó que la cadena de custodia no sufriera alteraciones ni filtraciones durante el recorrido por las zonas urbanas de la periferia capitalina.
La droga permaneció almacenada bajo estrictas medidas de vigilancia en las afueras de San Miguel de Tucumán antes de recibir la orden de quema. El cargamento ocupaba un espacio crítico en el Depósito Judicial del Escuadrón 55 “Tucumán”, una dependencia de Gendarmería Nacional asentada en el municipio de Las Talitas. La acumulación de este tipo de sustancias secuestradas genera la necesidad constante de liberar espacio físico seguro para futuros operativos en los puestos de control regionales.
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El protocolo técnico obligatorio comenzó a ejecutarse durante las primeras horas de la mañana con pericias científicas de alta precisión. Los peritos de la Unidad de Criminalística y Estudios Forenses montaron un laboratorio móvil en la misma Plaza de Armas de la unidad militar para constatar el peso y la pureza de los panes. Los especialistas químicos verificaron que los sellos de seguridad estuvieran intactos, dejando asentadas todas las condiciones analíticas en actas oficiales previas al inicio de la carga en los camiones.
Las instalaciones elegidas para la incineración definitiva pertenecen a la empresa de transporte de residuos denominada “9 de Julio S.A.”, firma que cuenta con la tecnología adecuada para estos procedimientos de alta complejidad ambiental. La elección de este establecimiento privado responde a la falta de hornos estatales capaces de alcanzar las temperaturas necesarias para volatilizar el alcaloide sin emitir gases tóxicos al entorno. Cada uno de los paquetes numerados ingresó al sistema de combustión bajo la fiscalización ocular de los secretarios de los juzgados intervinientes.
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La quema masiva pone luz sobre una etapa burocrática y silenciosa que ocurre mucho después de los flashes de los decomisos en las rutas nacionales. Las incautaciones exitosas suelen ocupar las portadas de los medios, pero el destino de las sustancias inicia un derrotero administrativo largo que satura los depósitos estatales durante meses o años. Este procedimiento masivo marca el punto de inflexión donde el material ilegal deja de representar un riesgo de robo o corrupción interna para las fuerzas de seguridad.
La cifra final que superó el cuarto de tonelada sirve para dimensionar el volumen de dinero y logística que manejan las organizaciones criminales que operan en la frontera norte del país. Retirar del circuito delictivo este lote de cocaína golpea la estructura financiera de las bandas dedicadas al tráfico a gran escala. La eliminación física clausura cualquier posibilidad de que la sustancia regrese al mercado clandestino local o sea desviada mediante maniobras fraudulentas.
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El proceso penal mantiene su curso en los tribunales federales más allá de la desaparición total del estupefaciente en el fuego pirolítico. Las autoridades judiciales confirmaron que las investigaciones continúan activas para identificar a los eslabones superiores de las cadenas de comercialización involucradas en ambas causas. La quema destruyó la evidencia física, pero la recolección de pruebas telefónicas y testimoniales seguirá su curso para definir las futuras condenas de los imputados.
















