
El Fondo Monetario Internacional volvió a meterse de lleno en la discusión impositiva argentina. Esta vez no habló solo de reservas o del dólar, sino que puso el foco en el Impuesto a las Ganancias y reclamó una reforma que amplíe la cantidad de trabajadores alcanzados por el tributo.

El planteo apareció en los últimos informes técnicos publicados por el organismo. Allí, el FMI sostuvo que la Argentina necesita una “reforma tributaria profunda” y cuestionó especialmente la reducción de la base imponible que dejó fuera del impuesto a gran parte de los empleados formales.
Según el diagnóstico del staff técnico, los cambios aplicados en 2023 provocaron que menos del 1% de los trabajadores registrados pagaran Ganancias. Aunque durante 2024 hubo una corrección parcial, el organismo considera que el piso salarial todavía sigue demasiado alto.


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La propuesta que aparece en el reporte es concreta. El FMI recomienda bajar el mínimo no imponible para que al menos el 20% de los trabajadores vuelva a tributar. El esquema de referencia que mencionan los técnicos es el que funcionaba en 2019, durante el final de la gestión de Mauricio Macri.
En aquel momento pagaban Ganancias cerca de dos millones de personas. Actualmente lo hacen algo más de 800 mil empleados en relación de dependencia. El objetivo planteado por el Fondo es ampliar de manera fuerte esa base de contribuyentes.
El organismo asegura que esa modificación permitiría incrementar la recaudación en alrededor de 0,4% del PBI. Además, argumenta que mejoraría la equidad del sistema tributario argentino. Para el FMI, el peso actual de Ganancias en la economía local resulta demasiado bajo en comparación con otros países de la región y de la OCDE.
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Pero el reclamo no termina ahí. El informe también cuestiona el funcionamiento del Monotributo y sostiene que genera una “erosión” de la base tributaria. Según el análisis de Washington, el régimen simplificado facilita la formalización, aunque también crea incentivos para fragmentar empresas y evitar el salto hacia el régimen general.
Dentro de las recomendaciones aparece la idea de acercar las cargas tributarias y previsionales del Monotributo a las del sistema común. El Fondo también pide eliminar beneficios fiscales y exenciones en el IVA, además de revisar regímenes especiales como el de Tierra del Fuego.
El documento incluso plantea cambios para las empresas. Entre ellos figura reemplazar la escala progresiva del impuesto corporativo por una tasa plana del 30%, sumada a un esquema mínimo basado en la facturación. La intención oficial del FMI es que el sistema gane previsibilidad y simplificación.
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A cambio de esa ampliación de la base tributaria, el organismo impulsa una reducción gradual de impuestos considerados “distorsivos”. Allí aparecen las retenciones al campo y el impuesto al cheque. El informe sostiene que esos tributos afectan la competitividad y menciona el crecimiento de la producción sojera en Brasil como contraste con la Argentina.
El Gobierno nacional también trabaja en una reforma tributaria propia. La subsecretaria de Ingresos Públicos, Claudia Balestrini, sostuvo en una conferencia en la Universidad Di Tella que el objetivo oficial es combinar equilibrio fiscal con una menor presión impositiva y una simplificación del sistema.
El FMI fijó incluso un plazo para avanzar con esos cambios. Según el reporte, existe un “compromiso estructural” para que antes de diciembre de 2026 el Gobierno presente una propuesta formal de reforma fiscal.
















