
Argentina oficializó el Día del Peluquero en 1940 durante un Congreso en Pergamino
Actualidad25/08/2026
REDACCIÓNLa fecha del 25 de agosto se celebra a nivel mundial en honor a la profesión, cuyo origen se remonta al siglo XIII con el rey Luis IX de Francia.

En Argentina, el 25 de agosto fue oficializado como el Día del Peluquero a nivel nacional en 1940. Esta declaración se realizó durante el Congreso Nacional de Peluqueros que tuvo lugar en la ciudad de Pergamino.
La celebración de este día rinde homenaje a los profesionales de la estética capilar, estilistas y barberos. Su trabajo impacta de forma directa en el cuidado personal, la identidad cultural y la autoestima de la sociedad.


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La elección de esta fecha se remonta al siglo XIII en Europa, vinculada directamente con el reinado de Luis IX de Francia. Este monarca, quien falleció un 25 de agosto de 1270, fue posteriormente santificado por la Iglesia Católica.
El rey Luis IX decidió reconocer públicamente la labor de su peluquero oficial. Lo declaró “hombre libre” y elevó su rango social, equiparándolo con los caballeros, jueces, médicos y magistrados de la corte.
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Este hito dignificó la profesión, que en aquella época era considerada de categoría “plebeya” y limitada a tareas para la nobleza. Transformó así la percepción social de la disciplina, otorgándole un estatus más elevado.
Las raíces del oficio se hunden en civilizaciones antiguas como el Antiguo Egipto y Grecia, donde el cabello poseía un profundo valor estético, social y religioso. En esos tiempos, los barberos eran considerados miembros prestigiosos y se creía que el cabello acumulaba poderes especiales.
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Durante la Edad Media y el Renacimiento, los barberos no solo cortaban el cabello o la barba. También realizaban tareas médicas menores, como extracciones dentales, curaciones y sangrías, dando origen al tradicional poste de barbero.
Este “barber pole” tradicional tiene colores que simbolizan la sangre (rojo), las vendas (blanco) y las venas (azul). Con la llegada de los salones modernos en el siglo XIX y XX, la peluquería se desligó de la medicina para enfocarse exclusivamente en la estética, la moda y el bienestar capilar.
Otro hito local importante fue la fundación en 1877 de la Sociedad de Barberos y Peluqueros en Buenos Aires. Esta organización fue impulsada por el peluquero Domingo Guillén, consolidando la profesión en el ámbito gremial.















