El antecedente penal que complica al único detenido por el crimen de Agostina Vega

Policiales30/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un comerciante de barrio Cofico reveló detalles de la causa por secuestro y lesiones que arrastraba el detenido mientras la Justicia investiga el crimen.

Claudio Barrelier
Claudio Barrelier

Claudio Gabriel Barrelier, sospechoso del femicidio de la adolescente cordobesa mantuvo su rutina de presentarse ante los tribunales locales hasta el mismo período en que se denunció la desaparición de la víctima de catorce años. La fiscalía le exigía comparecer mensualmente como condición obligatoria para conservar la libertad condicional dictada en un expediente penal paralelo por agresiones físicas. Esta restricción ambulatoria demostró ser completamente ineficaz para neutralizar el peligro procesal de un individuo que ahora afronta cargos gravísimos por la muerte de la menor en Córdoba.

El imputado por el asesinato de la menor permaneció apenas veinte días en un calabozo policial antes de ser beneficiado por una fianza económica que le permitió retornar a su rutina barrial. La laxitud de las medidas de control penal coincide temporalmente con los macabros hallazgos registrados por las brigadas de rastreo en un descampado de Ampliación Ferreyra. Los investigadores de la jefatura policial cruzan ahora los informes de aquella antigua detención con los indicios biológicos recolectados en los pastizales donde se localizó el cuerpo de Agostina Vega.


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Las conductas cotidianas del sospechoso en la cuadra donde reside quedaron bajo revisión judicial a partir de las declaraciones aportadas por un comerciante que atiende un local en la zona desde hace dos años. El testigo directo relató ante las autoridades pertinentes una secuencia violenta que observó detalladamente desde el ventanal de su comercio durante el horario de almuerzo. El vecino remarcó que el imputado simulaba normalidad al realizar tareas mecánicas en la vereda mientras mantenía un encierro forzado adentro de la propiedad de barrio Cofico.

El quiebre violento de aquella tarde del año pasado se produjo cuando una mujer logró sortear los cerrojos internos de la finca aprovechando un descuido del captor. El comerciante relató detalladamente las condiciones de extrema vulnerabilidad en las que la víctima civil se proyectó hacia la calle pública en busca de auxilio. El testigo describió la escena que luego incorporó el portal Infobae al afirmar que “de atrás salió corriendo una chica. Estaba desnuda, tenía solamente una bombacha y unas cintas en las muñecas. Salió pidiendo ayuda”.


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La absoluta impavidez del agresor ante la huida de la persona secuestrada llamó poderosamente la atención de los transeúntes que caminaban por esa vereda de la capital provincial. El mecánico evitó ensayar cualquier maniobra de persecución aparente y se desentendió por completo de los gritos desesperados que alteraban la tranquilidad comercial del sector. El comerciante que presenció el desinterés criminal ratificó ante los escribanos de la causa que “él la vio salir corriendo y gritar. Pero no hizo nada. La miró como diciendo: ‘Estás loca’. No se inmutó”.

Los vecinos acompañaron a la mujer hacia el interior de una barbería del barrio para apartarla de la línea de visión del agresor que continuaba observando la escena. Los clientes del local comercial le proveyeron agua y alimentos para intentar contener el estado de euforia y nerviosismo que manifestaba la joven. En ese local de peluquería, según recordó el testigo directo de los hechos, “ahí le dieron agua, algo para comer. Ella repetía: ‘Tengo miedo. Pídanme un auto, me quiero ir a mi casa’”.


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El despliegue de las patrullas policiales interrumpió la pasividad del agresor quien optó por guarecerse en las habitaciones internas antes de ser reducido por la fuerza pública. La denuncia penal radicada formalmente por una expareja del detenido destrabó la carátula judicial por privación ilegítima de la libertad agravada por el vínculo y lesiones leves calificadas. El vecino del comercio describió la perturbadora calma del sospechoso antes de ingresar al patrullero al recordar que “mientras tanto, entró a la casa y después salió a fumar a la vereda como si nada”.

Las actas judiciales incorporaron testimonios adicionales sobre el ecosistema social que rodeaba la vivienda del imputado, caracterizado por reuniones ruidosas y la presencia constante de facciones deportivas. Los residentes mencionaron la exhibición de banderas pertenecientes a la parcialidad de Instituto combinada con ruidos molestos y un elevado consumo de bebidas alcohólicas en la acera. El comerciante que aportó los datos incriminatorios principales sintetizó el peligro latente del entorno habitacional al calificar que en la vivienda “eran caras pesadas”.


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La articulación de estos antecedentes penales graves obliga al equipo de investigadores a replantear la matriz de comportamiento criminal del acusado de femicidio. Los peritos forenses cotejan las pericias del cautiverio anterior para determinar si la propiedad funcionó como un centro operativo de agresiones sistemáticas contra mujeres en situación de vulnerabilidad. El límite operativo de la fiscalía se concentrará en aislar las pruebas fácticas de este entramado previo para transformarlas en elementos de convicción válidos que impidan la impunidad por la muerte de la menor de 14 años.

Fuente: Infobae.

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