
El ex ayudante de Miguel Ángel Russo no renovará su contrato luego de la eliminación en la Copa Libertadores y el club buscará nuevo DT.

Claudio Úbeda dejó de ser el entrenador de Boca Juniors y el club iniciará una nueva etapa deportiva de cara al segundo semestre de 2026. La decisión se confirmó después de una reunión entre el técnico y Marcelo Delgado, director deportivo de la institución, en la que quedó definido que el vínculo que vencía el 30 de junio no será renovado.
La salida del ex ayudante de campo de Miguel Ángel Russo llegó en un momento de fuerte desgaste futbolístico. Boca quedó eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores tras perder ante Universidad Católica en la Bombonera, un golpe que aceleró el final de un ciclo que ya venía marcado por cuestionamientos internos, malestar de los hinchas y resultados que no alcanzaron para sostener la continuidad del cuerpo técnico.


Úbeda había asumido en un contexto particular, con la responsabilidad de conducir al primer equipo después de haber integrado el cuerpo técnico de Russo. Su etapa tuvo números que, en términos generales, no fueron negativos: dirigió 32 partidos, con 17 triunfos, siete empates y ocho derrotas, lo que dejó una eficacia del 60,42%. Sin embargo, el análisis de la dirigencia no se concentró únicamente en la estadística global.
La principal deuda del ciclo estuvo en los partidos determinantes. Boca perdió como local en los playoffs del Torneo Clausura 2025 y del Apertura 2026, además de quedar afuera de la Libertadores en una fase de grupos que terminó con un golpe deportivo muy difícil de asimilar para el mundo xeneize. La derrota frente a Universidad Católica terminó de instalar la sensación de fin de etapa.
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El plantel quedó licenciado y volverá a los entrenamientos a mediados de junio, ya con la expectativa de tener un nuevo entrenador al frente. La dirigencia deberá resolver el reemplazante en un margen corto, porque el segundo semestre será exigente y tendrá varios frentes competitivos. Boca necesita reordenarse rápido, tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico.
La salida de Úbeda también expone una realidad que Boca arrastra desde hace tiempo: la dificultad para consolidar un proyecto deportivo estable. Más allá de los nombres propios, el equipo volvió a quedar marcado por una eliminación internacional temprana, una situación que aumenta la presión sobre quienes deberán tomar las próximas decisiones en el área futbolística.
El nuevo entrenador tendrá por delante una agenda cargada. Boca afrontará el Torneo Clausura, el trofeo de Campeón de Liga, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana. Cada competencia representará una oportunidad para recuperar terreno después de un primer semestre que dejó más dudas que certezas y que terminó con la salida del entrenador.
En ese escenario, la elección del próximo DT será una de las decisiones más importantes del año para el club. La dirigencia deberá definir si apuesta por un perfil de experiencia, capaz de administrar la presión inmediata, o si busca un proyecto con mayor proyección a mediano plazo. Cualquiera sea el camino, el margen de error será reducido por el clima que dejó la eliminación copera.
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Úbeda se va con una campaña estadísticamente aceptable, pero sin haber conseguido respuestas en los momentos de mayor exposición. Esa diferencia entre números y sensaciones terminó siendo determinante. Boca ganó más de lo que perdió durante su ciclo, pero no pudo construir una identidad convincente ni sostenerse cuando los partidos pesaban más.
El final del ciclo deja al club ante una nueva reconstrucción. Con el plantel por regresar al trabajo en las próximas semanas y con varios objetivos por delante, Boca deberá encontrar entrenador, recuperar confianza y preparar un semestre en el que no solo buscará títulos, sino también recomponer su relación con una hinchada golpeada por otra frustración internacional.















