
El Ejército busca recuperar una capacidad perdida hace más de 40 años con los Black Hawk
Actualidad02/06/2026
REDACCIÓNLa negociación con Estados Unidos atraviesa una etapa decisiva. La operación incluye helicópteros, repuestos, apoyo logístico y capacitación.

La posibilidad de volver a contar con helicópteros medianos aparece otra vez en el horizonte del Ejército Argentino. Después de décadas sin incorporar aeronaves de esa categoría, la fuerza se encuentra más cerca de concretar una operación que considera estratégica para su proceso de modernización y que podría definirse durante las próximas semanas.
El proyecto gira alrededor de los UH-60 Black Hawk, un modelo ampliamente utilizado por las fuerzas armadas estadounidenses y por numerosos países. Las negociaciones avanzan mediante el sistema de ventas militares extranjeras de Estados Unidos, conocido como Foreign Military Sales (FMS), una modalidad que permite acuerdos directos entre gobiernos.


La relevancia de esta incorporación excede la llegada de nuevas aeronaves. Para el Ejército, representa la posibilidad de recuperar capacidades operativas que quedaron vacantes hace décadas y que nunca lograron reemplazarse completamente. Ese objetivo aparece mencionado dentro de un programa más amplio de transformación y reequipamiento militar.
La intención institucional quedó reflejada públicamente por el jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente general Oscar Santiago Zarich, quien incluyó a los Black Hawk entre los sistemas considerados prioritarios para la modernización de la fuerza. En esa misma visión también aparecen proyectos vinculados al TAM 2C-A2, los vehículos Stryker y sistemas antidrones.
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El recorrido hacia esta instancia incluyó cambios importantes de estrategia. Durante 2024 el Ejército impulsó una licitación pública para adquirir tres helicópteros, pero el procedimiento finalmente fue dejado sin efecto. A partir de esa experiencia, la fuerza optó por orientar las gestiones hacia un mecanismo de cooperación directa con Estados Unidos.
Ese cambio abrió una nueva etapa en las negociaciones. En marzo de 2026, Argentina y Estados Unidos alcanzaron un entendimiento para avanzar sobre aeronaves provenientes de los stocks del Ejército norteamericano. La disponibilidad surge de un proceso de reorganización interna que lleva adelante la aviación militar estadounidense y que liberó unidades en condiciones operativas.
La operación proyectada contempla mucho más que la transferencia de helicópteros. También incluye repuestos, sostenimiento logístico, asistencia técnica y entrenamiento para el personal argentino. Esos componentes son considerados fundamentales para garantizar que una futura flota pueda mantenerse operativa durante años.
A pesar de los avances, todavía quedan instancias decisivas por superar. El procedimiento debe atravesar los mecanismos administrativos y políticos exigidos por el sistema estadounidense, entre ellos la autorización del Congreso de Estados Unidos y la posterior firma de las denominadas Cartas de Oferta y Aceptación (LOA), el documento que formaliza la adquisición.
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La importancia histórica de la eventual compra se entiende al observar la evolución de la Aviación de Ejército. Desde la guerra de Malvinas, cuando los CH-47 Chinook quedaron fuera de servicio para la fuerza, la capacidad de operar helicópteros medianos o pesados nunca volvió a recuperarse plenamente. Desde entonces, gran parte de las operaciones descansó sobre los veteranos UH-1H Huey y sus distintas variantes.
La incorporación de los Black Hawk también permitiría cubrir el vacío que dejaron los SA-330 Puma y SA-332 Super Puma, modelos que en otro momento aportaron prestaciones hoy ausentes dentro del inventario militar argentino. Por esa razón, el proyecto es observado como una recuperación de capacidades además de una simple renovación de material.
Los plazos dependen de factores administrativos y financieros que todavía siguen en evaluación. Si las autorizaciones avanzan y los fondos necesarios quedan asegurados, las primeras aeronaves podrían llegar antes de finalizar 2026. Hasta entonces, las próximas semanas aparecen como una instancia determinante para saber si el Ejército logra concretar una incorporación que persigue desde hace años.














