
Promos, apps y almacenes: cómo cambió la forma de comprar de los hogares
Actualidad08/06/2026
REDACCIÓNLos consumidores achican compras, comparan precios y combinan canales para sostener la canasta en un escenario de presupuestos ajustados mensuales.

El consumo cotidiano de los hogares argentinos ya no se organiza alrededor de una única compra grande ni de un comercio fijo. La nueva dinámica muestra un recorrido más fragmentado, con consumidores que alternan entre almacenes, supermercados, mayoristas, ferias, aplicaciones y billeteras virtuales para decidir dónde conviene gastar cada peso.
Aunque el consumo masivo creció apenas 2% durante 2025 y se mantiene estable en lo que va de 2026, según la canasta elaborada por NielsenIQ, esa aparente recuperación esconde cambios profundos en la forma de comprar. Las familias comparan más, reducen cantidades y revisan con mayor atención qué productos quedan dentro del changuito y cuáles pueden esperar.


El impacto también se siente en los comercios. El informe marcó una caída del 4% en el volumen de ventas, tanto en el acumulado del año como en abril, mientras que las transacciones retrocedieron 9% durante 2025. La baja más fuerte se vio en las compras de menos de cinco artículos, que registraron una reducción del 12%.
La contracción alcanzó a productos básicos de la canasta. Rubros como arroz, azúcar, yerba, harinas, leches, pastas secas y productos de papel figuran entre los más afectados. Ese dato muestra que el ajuste no se concentra solo en bienes prescindibles, sino que también atraviesa consumos habituales dentro de los hogares.
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En ese contexto, las promociones ganaron un lugar central en la decisión de compra. NielsenIQ detectó que el 61% de los compradores planifica sus gastos de acuerdo con las ofertas disponibles, mientras que el 39% prioriza directamente el precio. Además, el 57% combina distintos puntos de venta para encontrar la mejor alternativa en cada ocasión.
La búsqueda de ahorro se volvió una práctica cotidiana. Ximena Díaz Alarcón, CEO de Youniversal, resumió esa lógica al señalar: “Siete de cada diez declaran que buscan promociones para comprar; si no, no compran”. La frase expone hasta qué punto el precio dejó de ser un dato más y pasó a ordenar la planificación familiar.
La fidelidad automática hacia marcas, supermercados o canales específicos perdió peso frente a una estrategia más flexible. Según Mariela Mociulsky, CEO & Founder de Trendsity, el consumidor actual combina opciones y decide según conveniencia. En la misma línea, Maricel Masut, directora de Worldpanel by Numerator en Argentina, explicó: “El presupuesto lleva a muchos hogares a reorganizar sus compras. Vemos consumidores que compran con menos frecuencia, llevan menos cantidad o prueban marcas alternativas”.
La tradicional compra mensual o quincenal también pierde espacio. En su lugar crecen las compras más chicas, frecuentes y repartidas entre distintos comercios. Los almacenes ya representan el 34% de la facturación, mientras que los autoservicios alcanzan el 15%. Entre quienes priorizan el precio, casi la mitad elige locales cercanos y realiza compras diarias.
Los mayoristas también registran una mayor presencia de consumidores finales, un fenómeno que llevó a adaptar la oferta con más productos orientados al comprador particular. Al mismo tiempo, los supermercados dependen cada vez más de descuentos y acciones promocionales para sostener volumen, mientras los autoservicios, farmacias y comercios de cercanía ganan participación dentro de la canasta cotidiana.
El consumo digital se incorporó con fuerza a ese mapa. Según NielsenIQ, los formatos Brick & Click crecieron 4% en volumen en lo que va del año frente a 2025, mientras que las aplicaciones de delivery avanzaron 27%. Worldpanel, por su parte, registró 860.000 nuevos compradores en e-commerce durante el último año y un aumento del 14% en las ocasiones de compra.
Las aplicaciones no solo funcionan como canal de compra, sino también como herramienta para resolver necesidades puntuales. Desde PedidosYa señalaron que el principal cambio no está tanto en los productos elegidos, sino en la modalidad: menos cantidad por operación y mayor frecuencia. Ese comportamiento confirma una canasta más administrada, con gastos repartidos y decisiones más inmediatas.
Aun con presupuestos ajustados, los hogares intentan conservar pequeños espacios de disfrute. Galletitas, helados, panificados, dulces, bebidas, golosinas, chocolates y alfajores siguen encontrando lugar en la compra, muchas veces por unidad o en formatos accesibles. “El deseo de margen para el gustito está siempre porque es una necesidad muy humana”, sostuvo Díaz Alarcón.
Mociulsky describió esa tensión entre cálculo y deseo al afirmar: “El gustito sigue existiendo, pero cambió su lógica y se adapta a las posibilidades de cada bolsillo. Ya no siempre se expresa como gasto grande o impulsivo, sino como una compra más simbólica y con mayor exigencia de valor”. En las plataformas digitales, las hamburguesas continúan liderando las órdenes, seguidas por empanadas, pizzas, milanesas y productos de panadería.
La nueva foto del consumo muestra hogares más atentos, menos leales y más dispuestos a moverse entre canales para sostener su canasta. Como resumió Walter Vargas, director Comercial Retailers de NielsenIQ: “Cada peso tiene una historia detrás. Entender las condiciones actuales del consumidor y su necesidad de ahorro, sumado a la adopción de nuevas preferencias de compras en tiempos de poca lealtad, será vital para que las marcas y retailers sigan siendo elegidos”.













