
Más de 4.000 muertes viales cada año obligan a revisar hábitos de conducción diarios
Actualidad10/06/2026
REDACCIÓNEn el Día de la Seguridad Vial, especialistas remarcan que el celular, el cansancio, la velocidad y la falta de protección agravan los siniestros.

Más de 4.000 personas mueren cada año en siniestros viales en Argentina. La cifra mantiene a la seguridad vial dentro de los problemas de salud pública más sensibles del país. El dato vuelve a tomar peso en el Día de la Seguridad Vial, una fecha que busca mirar la calle, la ruta y los hábitos cotidianos con otra responsabilidad.
La reducción de víctimas fatales registrada en 2024 no alcanza para cerrar la discusión. El informe citado advierte que las muertes anuales siguen en niveles graves. También remarca que los motociclistas y los conductores jóvenes permanecen entre los grupos más vulnerables.


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El riesgo vial no aparece solo en grandes choques de ruta. Muchas situaciones empiezan en decisiones mínimas, repetidas todos los días y naturalizadas por costumbre. Manejar con sueño, mirar el celular o no usar cinturón en trayectos breves integran ese conjunto de prácticas que bajan la percepción de peligro.
Ailín Catalá, especialista en comunicación en salud, marcó ese punto con una advertencia directa. “Dormir poco antes de manejar, usar el celular al volante, no respetar las velocidades máximas, conducir bajo estrés son conductas que aumentan significativamente el riesgo de sufrir un siniestro vial. Y aunque suelen naturalizarse, pueden tener consecuencias graves y evitables”, sostuvo. La frase ubica el problema en la rutina, no solo en las infracciones más visibles.
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La velocidad, las motos y las conductas de riesgo siguen como los factores centrales para reducir muertes y lesiones. Los estudios preliminares muestran una posible baja en la cantidad de siniestros graves. Sin embargo, la gravedad de los hechos persiste y obliga a mirar con mayor cuidado qué pasa antes del impacto.
Catalá planteó que el choque suele comenzar antes de la colisión. “Un choque no empieza en el momento del impacto. Muchas veces comienza antes, en pequeñas decisiones que parecen inofensivas, pero que reducen la capacidad de reacción, atención y cuidado”, explicó. Esa lectura desplaza la prevención hacia el instante previo, cuando todavía hay margen para cambiar una conducta.
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Las acciones más comunes también pueden ser las más riesgosas. Responder mensajes mientras se maneja, cruzar mirando el celular o viajar sin cinturón atrás por unas pocas cuadras son ejemplos frecuentes. La especialista señaló que esas conductas entran en la rutina hasta dejar de percibirse como peligrosas.
El cuidado infantil aparece dentro del mismo problema. Llevar chicos sin silla de retención adecuada, aunque sea por un trayecto corto, aumenta la exposición al daño. La prevención exige sostener el criterio de protección incluso cuando el viaje parece menor, cercano o conocido.
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Catalá lo describió con situaciones concretas de la vida diaria. “Responder mensajes mientras se maneja, no usar cinturón de seguridad en el asiento trasero porque ‘son solo dos cuadras’, cruzar la calle mirando el celular o llevar chicos sin silla ‘por un ratito’ son ejemplos frecuentes de situaciones naturalizadas que pueden tener consecuencias graves”, afirmó. Su planteo apunta a reconstruir la percepción de riesgo en conductas que muchas personas repiten sin alarma.
Las recomendaciones del informe se concentran en hábitos básicos. No usar el celular mientras se conduce, descansar antes de viajar y usar siempre cinturón de seguridad aparecen entre las medidas principales. También se incluye respetar velocidades máximas y señales de tránsito, evitar manejar con estrés intenso, cansancio, alcohol u otras sustancias, utilizar retención infantil y usar casco en bicicletas y motos.
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La seguridad vial también deja secuelas que exceden el momento del siniestro. “Los siniestros viales representan una de las principales causas de lesiones graves y muerte prevenible”, remarcó Catalá. Además, explicó que pueden dejar daños neurológicos, traumatológicos y emocionales con impacto directo en la calidad de vida de las personas y sus familias.
El mensaje de fondo no depende de grandes operativos ni de campañas aisladas. La prevención se juega en hábitos sostenidos, en decisiones repetidas y en una circulación más atenta. “La seguridad vial no depende solamente de grandes acciones: muchas veces, pequeños hábitos sostenidos pueden marcar una diferencia enorme. Porque prevenir también es manejar con responsabilidad”, concluyó Catalá.
Fuente: NA.

















