Comenzó la Copa del Mundo: la historia y el poder de los fotógrafos para captar momentos eternos

Actualidad11/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

En una entrevista exclusiva con #LA17, el reportero gráfico Gerónimo Marino repasó su transformación de ingeniero a fotorreportero de Boca y fijó su postura ética frente la inteligencia artificial.

Gerónimo Marino trabajo en el campo deportivo Gentileza
Gerónimo Marino trabajo en el campo deportivo
Foto: Gerónimo Marino / La Número 12

A horas de que la pelota comenzó a rodar en los campos de juego de la cita mundialista, la expectativa popular unifica los ritmos cardíacos bajo una misma sintonía celeste y blanca que atraviesa todas las regiones del territorio nacional. Este escenario de efervescencia global representa, simultáneamente, la máxima exigencia profesional para los cronistas visuales que tendrán la responsabilidad de inmortalizar las secuencias de la alta competencia. El fotoperiodismo deportivo revalida su valor documental en un entorno donde la inmediatez digital presiona a los creadores de imágenes a capturar la esencia del juego sin margen para las equivocaciones técnicas.

Esta es una entrevista para abrir el espacio dedicado a desentrañar la trastienda de una profesión que requiere una velocidad de reacción extrema. "Uno está ahí metido en busca de la imagen que se le puede representar o que quiere transmitir y si tiene la suerte de plasmarlo, logra su objetivo", definió el reportero gráfico Gerónimo Marino durante el programa "#Modo17", reivindicando que una fotografía lograda posee la cualidad de explicarse por sí misma ante los ojos de la audiencia.

Paredes celebra gol a River Foto Gerónimo Marino La Número 12
Paredes celebra gol a River
Foto: Gerónimo Marino / La Número 12

La captura del movimiento exacto dentro de un campo de juego constituye una disciplina donde el azar y las variables físicas del entorno juegan un papel preponderante en el éxito de la producción visual. Las velocidades de obturación y la concentración mental deben sincronizarse para neutralizar los obstáculos imprevistos que surgen de forma cotidiana en las canchas de fútbol. "En foto de deporte tenés fracciones de segundos para hacer la toma y te puede influir desde el movimiento de los jugadores, de alguno que te tapa, o si tenés la suerte de agarrar la imagen limpia", puntualizó a través de #LA17, sumando a la lista de dificultades las luces de los reflectores frontales y los violentos contraluces de la tarde.

El desarrollo de la actividad para este fotorreportero combina de manera cotidiana el rigor metodológico de la profesión con su condición de colaborador en el portal partidario lanumero12.com.ar, un espacio de referencia para el universo de los simpatizantes xeneizes. Sin embargo, el entrevistado aclaró de forma tajante que la pertenencia afectiva a una institución no modifica los estándares de calidad técnica que aplica al momento de recibir asignaciones para cubrir escuadras de diferentes categorías del ascenso.

Juan Román Riquel gana las elecciones Foto Gerónimo Marino La Número 12
Juan Román Riquel gana las elecciones
Foto: Gerónimo Marino / La Número 12

"Lo que uno tiene como hincha es la sensación de pertenencia, pero después en cuanto al profesionalismo si a mí me dicen tenés que ir a sacar fotos al Nacional B, voy a tratar de hacer las fotos como si fuese un equipo de primera y como si fuese mi equipo, porque está mi laburo en juego", argumentó con firmeza.
La biografía de Marino encierra un giro de timón radical respecto a los mandatos tradicionales de la formación universitaria formal, habiendo cumplido inicialmente con los objetivos académicos que su entorno familiar le había marcado como prioridad.

El reportero completó sus estudios de ingeniería y llegó a defender con éxito una maestría en la Universidad de Buenos Aires (UBA) antes de decidir archivar los planos técnicos para adquirir su primer equipamiento fotográfico profesional. "El mismo día que termino la UBA, que presento la tesis y que me la aprueban, dije: bueno, ya está la parte formal, a partir de ahora me dedico a algo que me guste a mí que tenga que ver con la fotografía", rememoró en el diálogo radial, marcando el inicio de su trayecto en los “fotoclubes”.

Miguel Merentiel Foto Gerónimo Marino La Número 12
Miguel Merentiel
Foto: Gerónimo Marino /  La Número 12

La consolidación técnica en el fotoperiodismo se concretó tras cruzarse con una de las referencias ineludibles de la especialidad en la República Argentina, quien lo orientó a cursar la carrera oficial en la escuela de la Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA). "Hice un curso de fotoperiodismo que lo dictaba un reportero gráfico enorme como Tony Valdéz; hablé con él para repetir el curso y me dijo que estudie en ARGRA que está la carrera", relató el entrevistado, valorando la estructura formativa de una institución que nuclea a los trabajadores que ponen el cuerpo en las coberturas de calle y en los eventos institucionales más trascendentes del país.

"Uno piensa que es una pasión, chica, ¿viste? pero no sabes... yo hago fotos de la tribuna y la subimos y es una simple foto, pero después de un tiempo te mandan un mensaje diciendo: che loco, tengo la última foto con mi viejo en la cancha y me lo hiciste vos, muchas gracias por el recuerdo. Historias de esas miles: la bandera, los trapos que llevan de los familiares o llevan la ceniza. Algunos piensan que la pasión por el club es superficial pero los que realmente lo sentimos es muy profundo y toda esa energía que compartís cada vez que hay un partido en la cancha de Boca o en el club de donde uno sea... todo eso ese ritual te queda en la cabeza y no lo podés borrar".

La rutina de un reportero asignado a la cobertura de los espectáculos de primera división demanda una dedicación temporal que excede de manera amplia los noventa minutos de juego reglamentarios establecidos por la federación. Los profesionales arriban a las inmediaciones de los estadios con varias horas de anticipación para realizar capturas de ambiente, retratar la llegada de las parcialidades y registrar las expresiones de la periferia del color local. "Llegamos mucho antes para hacer fotos de previa, fotos de hinchada, fotos de color, el partido en sí, y después la conferencia de prensa, editarlas; el partido es el domingo, pero el trabajo es toda la semana", describió de forma minuciosa sobre la dinámica que impone el periodismo gráfico de actualidad.

Foto Gerónimo Marino
Foto: Gerónimo Marino / La Número 12

Las transformaciones en las políticas de comunicación de los cuerpos técnicos de los clubes grandes redujeron de forma drástica el acceso de los reporteros independientes a las sesiones diarias de entrenamiento de los planteles profesionales. En el caso específico del predio de Boca, las prácticas se ejecutan bajo la modalidad de puertas cerradas, limitando el registro visual de los cronistas a eventos especiales o conferencias institucionales de presentación de autoridades. "Ahora son a puertas cerradas, con lo cual no podemos hacer imágenes; podemos ir a los partidos de reserva, cuando hay presentaciones de jugadores, de los DT nuevos o algún evento en particular", graficó asumiendo las nuevas reglas informativas de la actividad.

Por otro lado, el análisis de la historia contemporánea de la disciplina obliga a repasar los momentos trágicos de la realidad nacional que forjaron la conciencia colectiva de los trabajadores de prensa y determinaron la adopción de medidas de resguardo gremial. Marino repasó el valor testimonial de los registros de las represiones estatales y los crímenes de trabajadores que marcaron las últimas décadas de la actividad en la vía pública. "Lo de Cabezas fue un incentivo para tomar conciencia de la importancia, también lo de Kosteki y Santillán; el poner el cuerpo, por ejemplo una manifestación implica que ponés en riesgo tu integridad física", advirtió, destacando que en el instante de encuadrar un objetivo el fotógrafo pierde noción del entorno y queda expuesto.

Festejo Gol de Boca
Festejo Gol de Boca
Foto: Gerónimo Marino / La Número 12

La inserción del debate sobre el uso de la tecnología aplicada a la adulteración y generación sintética de imágenes corporativas divide aguas de manera drástica entre los defensores de la fidelidad informativa y los productores de ficción visual. El entrevistado fijó una postura ética inflexible que descarta de plano el empleo de algoritmos para modificar de manera sustancial la documentación de la realidad en los soportes de prensa. "Yo realmente no utilizo inteligencia artificial, edito con el Lightroom pero no me gustan las fotos que desvirtúan la realidad ya sea mediante el excesivo retoque de los colores o del fondo, eso ya no es fotografía, es ficción", diferenció ante la consulta de la conductora.


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El anhelo máximo que moviliza la agenda diaria de este profesional se vincula con la posibilidad de registrar de manera directa la obtención de un título internacional en el continente americano, una postal esquiva durante las últimas coberturas oficiales que realizó en territorio brasileño. "La foto que me gustaría sacarle a Boca es cuando seamos campeones de la Libertadores, me quedé con las ganas cuando fuimos a Río en el Maracaná, fui con todas las ilusiones y nos quedamos ahí", confesó Gerónimo Marino sobre el cierre de la entrevista en #LA17, remarcando que por encima de las cargadas futbolísticas habituales con los colegas de River o Racing, entre los reporteros gráficos prevalece siempre un respeto profesional absoluto sustentado en el esfuerzo compartido dentro del corralito de prensa.

Así, de esta manera, con el testimonio sostenido en el estudio y la trayectoria de Géronimo, cuando veamos una foto, un momento, una imagen, sabremos que ese microsegundo tiene toda una historia de vida, y que fue elegido por un fotógrafo, justo en el momento en que se alinearon las luces, las sobras, las velocidades… y el destino. 

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