
El argentino fue 10° en la FP1 y 15° en la FP2, terminó delante de Pierre Gasly y advirtió que el auto no tuvo grip ni ritmo de carrera para el domingo.

Franco Colapinto cerró el viernes del Gran Premio de Barcelona con una señal doble para Alpine. El argentino volvió a quedar por delante de Pierre Gasly en las dos tandas de entrenamientos, pero el rendimiento general del auto dejó más preocupación que alivio. La escudería francesa no logró sostenerse con fuerza en la zona media y llega al sábado con mucho trabajo antes de la clasificación.
La primera práctica dejó la mejor imagen del día para Colapinto. El piloto argentino terminó 10° en la FP1 con un tiempo de 1:17.893, en una sesión en la que pudo ubicarse bastante más arriba que su compañero de equipo. Gasly quedó 17°, con 1:18.508, a 0.615 segundos de diferencia, un margen importante dentro de una grilla ajustada.


La segunda tanda mostró otra cara del fin de semana. Colapinto mejoró su registro personal y marcó 1:17.051, pero terminó 15° porque el resto de los equipos avanzó más en la comparación general. Gasly finalizó 16°, con 1:17.260, nuevamente detrás del argentino, aunque la diferencia interna no alcanzó para esconder el problema central de Alpine.
El dato deportivo más favorable para Colapinto fue haber ganado la pulseada del viernes dentro del garaje. En dos sesiones distintas, con condiciones y planes de trabajo propios, el argentino giró más rápido que Gasly y sostuvo una referencia positiva frente a su compañero. Esa superioridad interna, sin embargo, quedó atravesada por una lectura más dura: el auto no apareció competitivo frente a los rivales directos.
El propio Colapinto dejó un diagnóstico fuerte después de bajarse del Alpine. “Se complicó. Fue todo el viernes muy malo”, afirmó en rueda de prensa con ESPN. También señaló que el equipo no encontró agarre y resumió el problema con una frase contundente: “No teníamos nada de grip”.
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La preocupación más grande aparece en el ritmo de carrera. Colapinto no se quedó solo con la posición en la tabla, sino que apuntó al comportamiento del auto con carga y continuidad de vueltas. “Fue el peor viernes de la temporada en cuanto al balance y la velocidad”, dijo, antes de advertir que Alpine está “a años luz” en condiciones de carrera.
Ese análisis cambia la lectura de la FP1. El décimo lugar inicial mostró una vuelta correcta y un arranque sólido, pero no garantizó una base confiable para el resto del fin de semana. En la FP2, cuando los equipos ajustaron configuraciones y empezaron a mostrar un panorama más realista, Alpine volvió a quedar relegado en una zona incómoda de la grilla.
El Circuit de Catalunya suele exponer con claridad las virtudes y defectos de los autos. Sus curvas rápidas, sectores de apoyo y exigencia sobre neumáticos hacen que los problemas de balance sean difíciles de disimular. Para Alpine, el viernes mostró falta de agarre, poca velocidad sostenida y una sensación de auto difícil de llevar, especialmente pensando en la carrera.
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La actividad adelante tuvo a George Russell como referencia en la primera tanda y a Lando Norris como el más rápido en la segunda. Mercedes, McLaren y Ferrari aparecieron con mejores respuestas, mientras Alpine quedó lejos de esa pelea y también comprometido frente a rivales de la zona media. El rendimiento de Colapinto frente a Gasly aporta una señal individual, pero el equipo necesita encontrar una mejora colectiva para no quedar atado a una clasificación defensiva.
La FP1 también tuvo una particularidad reglamentaria. Varios equipos utilizaron pilotos rookies o de reserva en lugar de titulares, como parte de las obligaciones de la temporada para darles rodaje oficial. Entre ellos apareció Paul Aron, reserva de Alpine, con una actuación destacada al terminar quinto, un dato que sumó otro punto de comparación dentro de una jornada con muchas pruebas cruzadas.
La previa de Alpine ya venía cargada por otra noticia vinculada a Gasly. La Fórmula 1 removió penalizaciones aplicadas al francés en Mónaco y le devolvió el tercer puesto, una decisión que generó malestar en otros equipos. Ese festejo administrativo quedó rápidamente desplazado por la realidad de Barcelona, donde el auto volvió a mostrar límites concretos en pista.
El sábado será decisivo para medir si Alpine puede corregir parte del problema. La última práctica está prevista desde las 7:30 de Argentina, mientras que la clasificación comenzará a las 11:00. Colapinto llega con la referencia de haber superado a Gasly, pero también con una advertencia clara sobre el estado del auto antes de ordenar la grilla.
La carrera del domingo, pactada desde las 10:00 y a 56 vueltas, aparece como el examen más exigente para un Alpine que todavía no encontró equilibrio. El argentino ya dejó claro que el ritmo largo es el punto más débil del paquete actual. El margen de mejora existe, pero el viernes en Barcelona dejó una conclusión incómoda: Colapinto hizo su parte dentro del equipo, aunque el auto quedó lejos de darle una herramienta confiable para pelear más arriba.













