
Resultados históricos: una medicación logra frenar el cáncer de pulmón avanzado a siete años
Enfoques13/06/2026
REDACCIÓNEl cáncer de pulmón persiste como la principal causa de muerte oncológica a nivel global, con diagnósticos que alcanzan las 230.000 nuevas detecciones anuales en Estados Unidos y cifras alarmantes en México.

Frente a este panorama, un reciente estudio de fase 3, denominado CROWN, reveló datos inéditos sobre la eficacia de lorlatinib, un inhibidor de ALK de tercera generación. Los resultados del seguimiento clínico a siete años demuestran que los pacientes tratados bajo este esquema poseen una probabilidad del 55% de permanecer con vida sin progresión de la enfermedad.
La investigación, que comparó esta medicación frente a crizotinib en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) avanzado o metastásico, no alcanzó aún la mediana de supervivencia libre de progresión. La razón de riesgo estimada se situó en 0.19, un indicador que respalda la potencia terapéutica del fármaco. “Los resultados actualizados del estudio CROWN muestran que más de la mitad de los pacientes tratados con lorlatinib permanecieron con vida y sin progresión a los siete años”, afirmó Jeff Legos, director de Oncología de Pfizer.


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La efectividad del tratamiento se centra en su capacidad para actuar sobre tumores positivos para la quinasa de linfoma anaplásico (ALK), una variante presente en hasta el 5% de los casos de CPCNP. Este tipo de cáncer presenta una particular dificultad clínica, dado que cerca del 45% de los diagnósticos avanzados derivan en metástasis cerebrales dentro de los dos años posteriores al inicio de la patología. El lorlatinib logra atravesar la barrera hematoencefálica, inhibiendo las mutaciones que generan resistencia a terapias previas.
La capacidad del fármaco para blindar el sistema nervioso central es uno de sus puntos más destacados. Según los datos del seguimiento, la medicación redujo en un 94% el riesgo de desarrollar progresión intracraneal. Lo más significativo es que no se registraron nuevos eventos de este tipo después de los primeros 30 meses de tratamiento, demostrando una eficacia sostenida que se mantiene estable durante periodos prolongados.
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Respecto a la seguridad, el perfil del fármaco se mantuvo consistente con hallazgos anteriores, sin reportar nuevos riesgos. Entre los efectos adversos reportados con mayor frecuencia (presentes en más del 20% de los pacientes) figuran el aumento de peso, edema, neuropatía periférica, alteraciones del estado de ánimo y efectos cognitivos. Otros trastornos observados incluyeron hipercolesterolemia, hipertensión y dolor de cabeza, los cuales fueron monitoreados durante todo el lapso de la investigación.
La tasa de eventos adversos de grado 3 o 4 se reportó en el 77% de los pacientes que integraron la muestra. Sin embargo, las suspensiones permanentes del tratamiento por causas vinculadas a la medicación fueron bajas, limitándose al 5% del total. Resulta notable que, tras los primeros 26 meses de seguimiento, no se produjeron nuevas interrupciones definitivas debidas a efectos secundarios, lo que sugiere una tolerabilidad que se estabiliza con el uso continuado.
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La relevancia de este avance científico se mide en la calidad de atención de quienes atraviesan un diagnóstico de CPCNP. La empresa desarrolladora calificó el hallazgo como una muestra de su compromiso con la investigación científica orientada a resultados concretos. Mientras el estudio CROWN continúa consolidando su evidencia, la comunidad médica observa estos siete años de datos como un estándar renovado en el manejo de tumores positivos para ALK.
La capacidad de evitar que el cáncer se despliegue hacia áreas críticas como el cerebro transforma las expectativas de los pacientes frente a una patología usualmente agresiva. La falta de una mediana de tiempo establecida para la progresión intracraneal (NR-NR) abre una ventana de esperanza técnica para el control de la metástasis. Estas métricas, obtenidas tras un periodo de observación inédito para este tipo de drogas, fundamentan la relevancia clínica de lorlatinib en el mercado actual.
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La validación definitiva de estas terapias dependerá, en última instancia, del acceso de los pacientes a estos tratamientos de última generación. Los resultados presentados recientemente en la conferencia científica refuerzan la necesidad de integrar estos inhibidores en los protocolos de cuidado temprano para el CPCNP. Mientras tanto, la ciencia oncológica registra un progreso significativo en la carrera por transformar un diagnóstico de metástasis en una condición manejable a largo plazo.
















