
Alicia Cristina ganó el Eisteddfod Mimosa con un poema sobre memoria inmigrante
Chubut14/06/2026
REDACCIÓNLa escritora nacida en Gaiman recibió su cuarto reconocimiento en Puerto Madryn con “Donde arde la nostalgia”, una obra ligada a sus ancestros.

Alicia Esther Cristina volvió a recibir el Premio Mimosa en Puerto Madryn por una obra atravesada por la memoria de los inmigrantes y la historia familiar. La poeta y escritora fue distinguida en la categoría “Poesía en castellano” por su trabajo “Donde arde la nostalgia”. El reconocimiento se entregó durante la vigésima edición del Eisteddfod Mimosa, una celebración que sostiene la tradición cultural galesa en Chubut.
El encuentro se realizó el sábado 13 de junio en la Escuela Provincial Nº 789, ubicada sobre Villarino al 900. La actividad reunió a una amplia participación comunitaria y cerró con la entrega del galardón a la autora, que compartió el momento junto a su familia. El certamen mantiene como propósito desarrollar la cultura galesa en la ciudad, promover distintas expresiones artísticas y fortalecer el estudio de la gesta colonizadora en la provincia.


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La obra premiada recupera un tema que acompaña buena parte del recorrido literario de Cristina. La autora nació en Gaiman, reside actualmente en Playa Unión y se dedicó durante años a la docencia hasta su jubilación en 2012. Su historia personal reúne la inmigración portuguesa por parte de su padre, la ascendencia galesa por vía materna y también una rama búlgara en su árbol familiar.
Ese cruce de orígenes aparece de manera directa en el poema reconocido por el Eisteddfod Mimosa. En diálogo con Julio Balda en #LA17, Cristina explicó: “Este año presenté un trabajo que tiene que ver con mis ancestros. Yo tengo una historia escrita, porque la he condensado en un libro que he presentado en el año 2022 (Por los andamios del alma), donde cuento mis orígenes”. La escritora vinculó ese recorrido con el poema que obtuvo el premio en esta edición.

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La autora también detalló el núcleo emocional de “Donde arde la nostalgia”, al relacionarlo con quienes llegaron al territorio sin certezas sobre lo que encontrarían. Cristina señaló: “Mi papá fue un inmigrante portugués y mi mamá es de origen galés. Así que tengo las dos ramas en mi haber para poder contar”. Luego agregó que el poema “tiene que ver con ese pasado de aquellos inmigrantes que sin conocer, sin saber a dónde se aventuraban, llegaron y bueno, tenían todo para hacer acá”.
El premio de este año no aparece aislado dentro de su vínculo con el certamen. Cristina recordó que se trata de su cuarto reconocimiento en el Eisteddfod Mimosa, aunque remarcó que cada distinción conserva un peso particular. Según contó, “Para mí es el cuarto Premio Mimosa. No es que uno se acostumbre a recibirlo, muy por el contrario, cada uno tiene una emoción diferente”.
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Su relación con el certamen comenzó en 2015, cuando obtuvo por primera vez el Premio Mimosa y también una mención especial en la competencia principal. Aquel trabajo estuvo dedicado a Tegai Roberts, una reconocida trabajadora cultural y profesora suya en Gaiman. Cristina repasó que luego volvió a obtener el primer premio en 2017 y recibió una nueva mención especial en 2018.
La escritura ocupa un lugar sostenido en su vida desde la infancia. La autora contó que empezó a escribir poesía a los ocho años y que sus primeros poemas se conocieron cuando cursaba en el Colegio Secundario Camwy. Al mirar su presente literario, sostuvo: “Yo soy docente jubilada y hasta el 2012 trabajé así que a partir de ahí es cuando me pude dedicar un poco más de lleno a la actividad literaria, volver a darme los tiempos porque realmente quien escribe sabe del tiempo que lleva el trabajo con la palabra”.
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Cristina también puso en valor el reconocimiento a una tarea que, según describió, suele hacerse lejos de la exposición pública. En ese sentido, expresó: “Para mí siempre es un honor que se reconozca este trabajo tan en soledad. Y también un estímulo, porque uno este recorrido de la palabra lo hace porque le gusta, porque lo siente, porque es su manera de expresarse”. La frase explica el lugar que ocupa el premio dentro de una trayectoria marcada por la docencia, la investigación cultural y la poesía.
La edición de este año dejó además una señal sobre la continuidad de la tradición galesa entre las nuevas generaciones. Cristina destacó la participación de niños en distintas competencias y mencionó que algunas instancias necesitaron preselección por la cantidad de inscriptos. También remarcó que el crecimiento de las escuelas bilingües favorece el contacto temprano con el idioma galés y ayuda a mantener viva una cultura que en Puerto Madryn encuentra en el Eisteddfod un espacio de transmisión activa.
El reconocimiento a “Donde arde la nostalgia” une la historia personal de la autora con una celebración que busca sostener memoria colectiva. La poesía de Cristina vuelve sobre los orígenes familiares, pero también dialoga con una comunidad que conserva prácticas, idioma y expresiones artísticas. El punto que queda abierto es cómo esa participación creciente, especialmente entre los más jóvenes, podrá sostener en el tiempo el vínculo entre tradición, palabra e identidad chubutense.
















