
Fue docente, ex vicerrectora del Colegio Nacional y autora de un libro que rescató la memoria de una institución central para la Patagonia.

La comunidad educativa de Trelew despidió con profundo pesar a Francisca “Checha” Comes de Hernando, una docente cuya historia personal quedó unida durante décadas al Colegio Nacional. Su fallecimiento, a los 90 años, generó muestras de reconocimiento entre exalumnos, colegas y vecinos que la recuerdan por su compromiso con la enseñanza. Su nombre forma parte de una memoria compartida que atraviesa aulas, bibliotecas y generaciones de estudiantes.
La trayectoria de “Checha” estuvo marcada por una relación temprana y sostenida con el Colegio Nacional de Trelew. Ingresó como alumna en 1949 y, con el paso de los años, volvió a la institución desde otro lugar: el de la docencia, la conducción escolar y la preservación histórica. Esa continuidad convirtió su recorrido en una parte inseparable de la vida institucional del establecimiento.


Durante más de tres décadas ejerció la docencia en áreas vinculadas a Francés, Lengua y Literatura, disciplinas desde las que formó a numerosos estudiantes. También ocupó responsabilidades de gestión como ex vicerrectora del Colegio Nacional, un rol que profundizó su vínculo con la escuela y con la vida cotidiana de sus aulas. Quienes compartieron ese camino destacan una vocación sostenida por la educación pública y por la transmisión de la cultura.
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Su labor también se extendió al ámbito universitario, donde fue profesora de la carrera de Letras de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Esa dimensión amplió su influencia más allá de la educación secundaria y la vinculó con la formación de futuros docentes, investigadores y lectores. En ese recorrido, Comes de Hernando sostuvo una mirada pedagógica ligada a la palabra, la memoria y la lectura como herramientas de transformación.
Uno de sus aportes más recordados fue la publicación, en 2014, del libro “90 Años: El Colegio Nacional de Trelew nos invita a revivir retazos de su historia”. La obra reunió documentos, testimonios y recuerdos con el objetivo de conservar la historia de una institución fundamental para la educación patagónica. A través de ese trabajo, “Checha”convirtió la memoria escolar en un patrimonio accesible para nuevas generaciones.
El Colegio Nacional de Trelew ocupa un lugar central en la historia educativa regional. Fundado en 1924, fue una institución clave para garantizar la continuidad de los estudios secundarios en la Patagonia y acompañó el crecimiento social, cultural y profesional de la ciudad. En ese marco, la tarea de Comes de Hernando permitió ordenar, recuperar y poner en valor una parte esencial de ese recorrido colectivo.
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El reconocimiento a su compromiso también quedó expresado en el nombre de la biblioteca del Instituto Superior de Formación Docente Nº 808. Ese espacio lleva su nombre como homenaje a una vida dedicada a la educación, la lectura y la construcción de memoria. La decisión institucional refleja el lugar que ocupó para quienes entendieron la enseñanza como una tarea de continuidad, cuidado y comunidad.
Los restos de “Checha” Comes de Hernando fueron despedidos este domingo por la tarde en el Cementerio Municipal de Trelew. La ceremonia reunió el respeto de quienes reconocen en su figura a una referente de la educación local. Su partida deja una huella especialmente profunda en el Colegio Nacional, donde fue alumna, docente, autoridad y guardiana de su historia.
Su recuerdo permanecerá en las aulas, en las páginas que ayudó a preservar y en la memoria de quienes compartieron con ella la vocación por enseñar. También seguirá presente en cada lector que se acerque a la biblioteca que lleva su nombre y en cada estudiante que descubra la historia del Colegio Nacional a través de los documentos que contribuyó a reunir. En Trelew, Francisca “Checha” Comes de Hernando queda ligada a una idea simple y duradera: educar también es conservar la memoria.













