
Gemelas recibieron riñones de un mismo donante antes de llegar a diálisis
Actualidad17/06/2026
REDACCIÓNMayra y Daiana fueron operadas en simultáneo en el Garrahan. El procedimiento permitió mejorar su función renal antes de iniciar diálisis.

Mayra y Daiana volvieron a su casa con una rutina que ya no gira alrededor de la amenaza inmediata de la diálisis. Las dos tienen 14 años, son gemelas, viven en Laferrere y atravesaron en el Hospital Garrahan un operativo renal inédito para hermanas con órganos compatibles de un mismo donante. La intervención ocurrió a principios de abril y modificó el pronóstico de ambas antes de que la enfermedad avanzara hacia una instancia más desgastante. En una misma madrugada, dos quirófanos, dos equipos y una coordinación de alta complejidad permitieron que las adolescentes recibieran un trasplante simultáneo con una evolución favorable y cuidados propios del postrasplante.
El valor médico del caso está en el momento elegido para intervenir. Las hermanas tenían enfermedad renal poliquística autosómica recesiva, una afección genética que compromete riñones e hígado y que en ellas causó insuficiencia renal crónica. Llegaron al Garrahan derivadas desde el Hospital de Niños de San Justo y, durante el seguimiento, el equipo resolvió ingresar a las adolescentes en lista para trasplante antes del inicio de la diálisis. Esa decisión preventiva resulta central porque permite preservar mejor la calidad de vida, reduce el desgaste físico de tratamientos prolongados y ofrece un horizonte clínico más favorable cuando aparece un donante compatible.


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La historia también tuvo una dimensión íntima que excedió el dato quirúrgico. Daiana entró al quirófano con música de fondo, aunque no alcanzó a distinguir qué sonaba porque se durmió enseguida. Lo que sí la tranquilizaba era atravesar el proceso junto a Mayra, casi como otro episodio compartido desde el nacimiento. El procedimiento volvió a ponerlas juntas ante médicos, enfermeras y equipos técnicos, esta vez frente a una operación que podía cambiarles la vida cotidiana. Esa compañía entre hermanas sostuvo una escena de alta complejidad donde el vínculo entre ambas también formó parte del tránsito emocional.
Las adolescentes habían ido al Garrahan para un control, pero el recorrido cambió cuando les indicaron que debían quedarse internadas. Mayra lo recordó desde la habitación donde se recuperó junto a su hermana: “Estábamos en el hospital con mi hermana y mi mamá y nos dijeron que nos teníamos que quedar”. La frase resume la velocidad con la que una consulta puede transformarse en una decisión trascendente. En ese mismo relato, la adolescente contó que el doctor Fabricio les anticipó que el operativo sería grande, con muchos médicos, drenajes y sonda, una explicación necesaria para preparar a dos pacientes de 14 años ante una cirugía de enorme complejidad.
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El operativo comenzó a las seis de la tarde del miércoles y terminó durante la mañana del jueves 16 de abril. Los riñones llegaron desde La Plata y, después de los estudios correspondientes, el equipo del Garrahan definió que ambos órganos serían para las gemelas. Juan Ibáñez, médico y jefe de clínica del Servicio de Nefrología del hospital, explicó que las adolescentes ingresaron al mismo tiempo a dos quirófanos. Ese diseño exigió formar dos equipos completos con anestesia, técnicos, circulantes, urólogos, especialistas cardiovasculares y nefrólogos. En total, 20 personas participaron de las cirugías que concluyeron sin complicaciones inmediatas.
La simultaneidad no fue un detalle organizativo, sino el corazón del procedimiento. Ibáñez detalló: “Entraron en forma simultánea a dos quirófanos, se formaron dos equipos de anestesia, con técnicos de anestesia, circulantes, urólogos, especialistas cardiovasculares y nefrólogos, un total de 20 personas intervinieron en las cirugías que fueron exitosas y sin complicaciones inmediatas”. La descripción muestra la escala del trabajo interdisciplinario y el nivel de coordinación requerido para que dos pacientes pediátricas, hermanas gemelas, recibieran riñones de un mismo donante en el mismo tramo operativo.
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La intervención concluyó a las 10.30 con diuresis normal en ambas pacientes, un dato relevante para evaluar la respuesta inicial de los riñones trasplantados. Desde entonces, Mayra y Daiana evolucionan en su casa, con función renal mejorada y los cuidados habituales del postrasplante. Ese tramo posterior también forma parte del éxito del procedimiento, porque el alta no cierra el seguimiento médico. Las adolescentes deberán sostener controles, medicación y pautas específicas para proteger los órganos recibidos. El cambio, de todos modos, ya marca una mejora concreta en la vida diaria después de meses de estudios, internación y expectativa.
El caso permite mirar una política asistencial que el Garrahan intenta consolidar en pacientes con enfermedad renal avanzada. Ibáñez explicó: “Uno de nuestros objetivos principales es agilizar la evaluación de pacientes con enfermedad renal avanzada para su ingreso en lista de espera, permitiendo que reciban un trasplante renal y evitando así el inicio de la diálisis”. La frase ubica el procedimiento de las gemelas dentro de una estrategia más amplia. El objetivo no pasa solo por operar bien, sino por llegar a tiempo, ordenar los estudios, ingresar al paciente en lista y evitar que la diálisis se convierta en el único camino previo.
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El mismo especialista remarcó el beneficio de actuar antes de esa instancia: “Este abordaje preventivo garantiza una mejor evolución clínica y, sobre todo, una mayor calidad de vida a futuro”. En el caso de Mayra y Daiana, esa idea adquiere una traducción inmediata. Las dos extrañaron el colegio y a sus compañeras durante la internación, aunque admitieron que estudiar no tanto. Daiana prefiere matemáticas; Mayra contó que le gusta leer manhwas en el celular y jugar a los jueguitos. La broma entre ellas, con una cargada incluida, devuelve a la escena la normalidad adolescente que el trasplante busca preservar.
El antecedente institucional refuerza la dimensión del operativo. El Servicio de Trasplante Renal del Hospital Garrahan alcanzó en 2025 un récord anual de 55 intervenciones, 14 de ellas simultáneas. Sin embargo, esta fue la primera vez que el hospital realizó un trasplante renal simultáneo en hermanas gemelas con órganos provenientes de un mismo donante. Ese dato combina experiencia previa y singularidad clínica. El procedimiento confirma la capacidad del centro pediátrico para articular nefrología, urología, cirugía cardiovascular, anestesia, enfermería y áreas de soporte en un mismo operativo de alta complejidad.
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El límite pendiente queda en la evolución sostenida de las adolescentes y en los cuidados que requiere todo postrasplante renal. Mayra y Daiana ya dejaron atrás la etapa más urgente, recuperaron función renal y regresaron a su casa, pero el seguimiento seguirá como parte inseparable del tratamiento. La intervención abrió una posibilidad concreta antes de la diálisis y marcó un antecedente inédito para el Garrahan. El resultado inmediato deja una señal fuerte: cuando la evaluación llega a tiempo y el sistema responde con coordinación, dos vidas pueden cambiar en la misma madrugada.
Fuente: NA.

















