El avión privado que cuesta menos que un auto y puede fabricarse en Argentina

Actualidad17/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El Colomban Cri-Cri pesa menos de 80 kilos, supera los 200 km/h y puede construirse como aeronave experimental bajo normas aeronáuticas.

El avión bimotor Colomban Cri-Cri fue construído el los años ´70 y sigue más vigente que nunca. Foto Agencia NA (Wikipedia)
El avión bimotor Colomban Cri-Cri fue construído el los años ´70 y sigue más vigente que nunca. Foto Agencia NA (Wikipedia)

Tener un avión privado suele asociarse con grandes fortunas, hangares exclusivos y costos imposibles para la mayoría de las personas. Sin embargo, existe una aeronave que rompe con esa imagen y que desde hace décadas despierta la atención de pilotos deportivos, constructores aficionados y fanáticos de la aviación experimental. Se trata del Colomban Cri-Cri, un pequeño bimotor creado en Francia que combina bajo peso, diseño compacto y una construcción pensada para entusiastas con conocimientos técnicos.

El Cri-Cri es considerado el avión bimotor tripulado más pequeño del mundo. Fue diseñado por el ingeniero aeronáutico francés Michel Colomban y realizó su primer vuelo en 1973. A pesar de haber nacido hace más de medio siglo, todavía mantiene una comunidad activa de constructores y pilotos que lo valoran por su simpleza, su tamaño mínimo y sus prestaciones sorprendentes para una aeronave tan liviana.

Uno de los datos que más circula sobre este modelo es su supuesto precio de 5.000 dólares. Ese número lo volvió popular en publicaciones y redes, pero requiere una aclaración importante. En general, ese valor puede corresponder a proyectos usados, unidades construidas por aficionados o estimaciones básicas, ya que el costo final depende de los materiales, los motores, la instrumentación, las herramientas y el nivel de terminación elegido por cada constructor.


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A simple vista, el Colomban Cri-Cri puede parecer un juguete por sus dimensiones reducidas. Mide cerca de 3,9 metros de largo, tiene una envergadura de aproximadamente 4,9 metros y un peso en vacío cercano a los 78 kilos. Sin embargo, es una aeronave real, funcional y capaz de alcanzar velocidades máximas de alrededor de 220 kilómetros por hora, con una velocidad de crucero cercana a los 190 kilómetros por hora.

El diseño fue pensado para una sola persona y utiliza dos motores pequeños, montados en la parte delantera. Esa configuración es una de sus características más llamativas, porque los motores están ubicados cerca del eje central de la aeronave. Esta solución reduce los efectos de una falla en uno de ellos y permite que el piloto mantenga mejor el control en comparación con otros bimotores donde los motores están más separados.

El bajo peso del avión también le permite despegar y aterrizar en distancias reducidas. Esa capacidad lo vuelve atractivo para la aviación deportiva, especialmente en aeródromos pequeños o espacios preparados para operaciones recreativas. Además, algunas versiones fueron diseñadas para soportar maniobras acrobáticas, lo que refuerza su fama de aeronave diminuta pero exigente.

La construcción del Cri-Cri no funciona como la compra de un avión listo para volar. A diferencia de algunos kits modernos, el modelo fue concebido para ser fabricado a partir de planos, con piezas que deben producirse y ensamblarse siguiendo especificaciones técnicas. El proceso puede demandar muchas horas de trabajo y requiere conocimientos de materiales, motores, seguridad aeronáutica y procedimientos de inspección.

En Argentina, una aeronave de este tipo puede construirse dentro del régimen de aviación experimental, siempre que se respeten las normas vigentes y se tramite la documentación correspondiente ante la autoridad aeronáutica. La ANACcontempla la matriculación de aeronaves experimentales construidas por aficionados, pero exige presentar la solicitud de habilitación y la documentación técnica necesaria. Por eso, no se trata simplemente de comprar planos y salir a volar, sino de atravesar un proceso regulado.


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El atractivo del Cri-Cri está precisamente en esa mezcla entre accesibilidad relativa y desafío técnico. Para un aficionado con experiencia, puede representar una puerta de entrada al mundo de la construcción aeronáutica. Para el público general, en cambio, funciona como una rareza fascinante: un avión tan pequeño que puede pesar menos que una moto, pero con prestaciones suficientes para volar a velocidades de ruta.

Con el paso del tiempo surgieron variantes equipadas con distintos motores, versiones con turbinas e incluso adaptaciones eléctricas. Una de esas versiones impulsadas por baterías alcanzó marcas destacadas de velocidad para aeronaves eléctricas livianas, y otra llegó a cruzar el Canal de la Mancha. Esas experiencias mantuvieron vigente al modelo y demostraron que su diseño todavía ofrece margen para la innovación.

El Colomban Cri-Cri no reemplaza a un avión privado tradicional ni está pensado para viajes ejecutivos, traslado de pasajeros o uso comercial. Su lugar está en la aviación amateur, recreativa y experimental. Pero justamente por eso se convirtió en un símbolo de una idea distinta: la posibilidad de construir una aeronave personal, mínima y funcional, siempre bajo reglas técnicas estrictas y con la seguridad como condición central.

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