Cavani se va de Boca con más días afuera de la cancha que certezas deportivas

Deporte18/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El uruguayo cierra su ciclo sin títulos, con 28 goles en 81 partidos y una marca física pesada: 50 encuentros perdidos por lesiones.

Edinson Cavani. Foto Fotobaires / ESPN
Edinson Cavani. Foto Fotobaires / ESPN

La despedida de Edinson Cavani deja en Boca una sensación difícil de separar entre jerarquía, expectativa y frustración. El delantero uruguayo llegó como uno de los nombres más fuertes del fútbol argentino en los últimos años, pero su salida queda atravesada por una cuenta que pesa más que cualquier recuerdo puntual: se va sin títulos oficiales y con 50 partidos perdidos por problemas físicos. En tres años, el “Matador” jugó 81 encuentros, marcó 28 goles y aportó 12 asistencias, aunque apenas completó 27 partidos. El balance queda partido entre el respeto por su trayectoria internacional y la falta de continuidad que condicionó su paso por la Bombonera.

El dato más duro no aparece solo en la cantidad de lesiones, sino en la distancia entre lo que Boca fue a buscar y lo que realmente pudo sostener dentro de la cancha. Cavani llegó a mediados de 2023 como una figura de peso mundial, con una carrera europea que elevó de inmediato la ilusión del hincha. Su presentación instaló una expectativa enorme y su presencia en el plantel finalista de la Copa Libertadores 2023 reforzó esa idea inicial. El cierre, en cambio, lo encuentra afuera de los festejos grandes y con una estadística física que redujo su influencia en momentos determinantes.


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Los números ofensivos muestran que Cavani no pasó inadvertido cuando pudo jugar. Sus 28 goles en 5.860 minutos dejan un promedio de un tanto cada 209 minutos, una marca respetable para un delantero que alternó rachas, retornos y nuevas interrupciones. También sumó 12 asistencias, un dato que amplía su participación más allá de la definición. El problema central es que ese aporte quedó demasiado fragmentado. Boca nunca logró apoyarse en él como referencia estable durante un ciclo completo, y esa discontinuidad terminó afectando la lectura final de su etapa.

La falta de títulos funciona como el punto que ordena todo el balance. Cavani no llegó a Boca para sumar solo buenas actuaciones aisladas, sino para transformar jerarquía en conquistas. El club alcanzó la final de la Libertadores 2023, pero el uruguayo se marcha sin vueltas olímpicas oficiales. Esa ausencia pesa porque su contratación nació con una carga simbólica muy alta. Boca incorporó a un goleador de elite para competir en los días grandes, y el cierre deja una deuda deportiva que ninguna estadística individual alcanza a compensar del todo.


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Las lesiones ocuparon un lugar demasiado grande dentro del recorrido. El historial marca 13 problemas físicos entre 2023 y 2026, con 356 días de baja y 50 encuentros perdidos. La cifra impacta porque equivale a una porción enorme del calendario de Boca durante su ciclo. Cada regreso venía acompañado por la expectativa de recuperar protagonismo, pero el cuerpo volvió a poner límites una y otra vez. El paso del tiempo convirtió esas ausencias en una parte central de la historia, no en un detalle lateral.

La temporada 2025/26 terminó de quebrar su continuidad. En ese tramo acumuló cinco problemas físicos, entre ellos lumbalgia, molestias musculares y una hernia de disco que lo alejó varios meses de las canchas. Solo en esa etapa estuvo 212 días de baja y se perdió 28 partidos. El dato explica por qué su salida se interpreta menos como una decisión repentina y más como el final de un desgaste prolongado. Boca necesitaba una referencia disponible, y Cavani quedó preso de un calendario que lo tuvo más tiempo en recuperación que en competencia.


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El tramo anterior tampoco ofreció estabilidad. En la temporada 2024/25, el delantero acumuló cinco lesiones, pasó 100 días sin jugar y faltó a 15 encuentros. Los problemas musculares, una lesión vertebral y molestias en el gemelo marcaron una cadena de interrupciones que le impidió construir continuidad. La situación se repitió desde el primer tramo de su ciclo, cuando ya en la temporada 2023/24 registró tres inconvenientes físicos, con 44 días de baja y siete partidos afuera. El patrón se mantuvo durante toda su estadía.

La relación con el hincha tuvo momentos de conexión fuerte, especialmente durante su mejor racha goleadora. Cavani dejó destellos de jerarquía, movimientos de delantero top y goles que alimentaron la ilusión de una versión más parecida a la que Boca imaginó al contratarlo. Esa memoria existe y forma parte de su paso por el club. Pero el vínculo también quedó condicionado por las esperas, las recaídas y la sensación de que el equipo pocas veces pudo contar con él cuando más lo necesitaba. Su nombre nunca perdió peso, aunque su presencia en cancha sí perdió regularidad.


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El contraste entre jerarquía y disponibilidad resume mejor que nada su ciclo. Cavani fue un futbolista capaz de marcar diferencias en ráfagas, pero Boca necesitaba una pieza permanente para sostener competencia local e internacional. El uruguayo terminó con buenos números parciales, aunque con pocas presencias completas y demasiadas ausencias acumuladas. Esa combinación vuelve complejo el balance, porque no alcanza con medirlo solo por goles ni solo por lesiones. Su etapa tuvo calidad, pero también una fragilidad física que terminó dominando la escena.

La salida de Cavani deja para Boca una conclusión deportiva concreta: el apellido no alcanzó para convertir expectativa en títulos. El club apostó fuerte por un delantero de reconocimiento mundial, recibió goles y momentos de jerarquía, pero no consiguió continuidad ni conquistas oficiales durante su ciclo. El cierre queda marcado por una cifra que explica el desgaste: 50 partidos perdidos por lesiones. En la historia inmediata del club, su paso quedará como una ilusión grande que nunca encontró regularidad suficiente para cambiar el final.

Fuente: NA.

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