
Bolivia lleva más de seis semanas con rutas cortadas y ahora rige el estado de excepción
Actualidad20/06/2026
REDACCIÓNLa medida alcanza a todo el país y busca recuperar la circulación en medio de una crisis económica que derivó en protestas, escasez y enfrentamientos.

La circulación por las principales rutas de Bolivia quedó atravesada por una nueva decisión del Gobierno nacional. Después de más de seis semanas de bloqueos y protestas que afectaron el abastecimiento en distintas regiones, el presidente Rodrigo Paz decretó el estado de excepción en todo el territorio nacional, una medida que busca recuperar el control de las vías de comunicación y contener la conflictividad social.
La determinación llegó en un momento en que varias ciudades enfrentan dificultades para acceder a productos esenciales. La Paz y El Alto aparecen entre los puntos más afectados por la falta de alimentos, medicamentos y combustibles, una situación que se profundizó a medida que los cortes se extendieron por diferentes departamentos del país.


El conflicto comenzó a principios de mayo, cuando obreros, campesinos e indígenas iniciaron huelgas y bloqueos para reclamar respuestas frente a la crisis económica. Los manifestantes también cuestionaron la comercialización de combustible que consideran de baja calidad. Con el paso de las semanas, la falta de acuerdos amplió los reclamos y derivó en pedidos de renuncia contra el mandatario.
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La protesta adquirió una dimensión nacional y provocó interrupciones en corredores estratégicos para el transporte de mercaderías. El impacto sobre el abastecimiento se hizo visible en distintos puntos del país, donde la escasez de productos básicos empezó a formar parte de la vida cotidiana de miles de personas.
Antes del anuncio presidencial, el Gobierno había alcanzado un entendimiento con la Central Obrera Boliviana (COB) para intentar desactivar el conflicto. Sin embargo, sectores indígenas vinculados a la Federación Túpac Katari y grupos de cocaleros alineados con el expresidente Evo Morales decidieron continuar con las medidas de fuerza, lo que mantuvo bloqueadas numerosas rutas.
Durante la presentación de la medida, Paz apareció acompañado por integrantes de su gabinete y sostuvo que la situación excede una protesta convencional. El mandatario afirmó: “Tomamos la decisión de declarar el estado de excepción en todo el territorio nacional”. En la misma intervención denunció que existe “un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo”.
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La confrontación política también ocupa un lugar central dentro de la crisis. El Gobierno responsabiliza a Morales por impulsar las movilizaciones y señala que parte de su financiamiento proviene del narcotráfico. Las acusaciones se producen en medio de una disputa cada vez más profunda entre la actual administración y sectores que mantienen influencia territorial y sindical.
Morales, por su parte, permanece oculto en la región cocalera de Chapare, en el centro del país. Allí intenta evitar una orden de captura vinculada a una causa por presunta trata de una menor, una investigación que añade un componente judicial a un escenario ya marcado por la conflictividad política y social.
La declaración del estado de excepción abre una nueva etapa en la crisis boliviana. Mientras el Gobierno busca restablecer la circulación y garantizar el abastecimiento, continúan activos sectores que rechazan las decisiones oficiales y mantienen los bloqueos como herramienta de presión. La capacidad de ambas partes para modificar esa dinámica será determinante en los próximos días.














