"Le hubieses dicho de todo en guaraní", le dijo Alfaro a Almirón por la roja que cambió el partido de Paraguay

Deporte20/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Paraguay venció 1-0 a Turquía con diez jugadores, pero la expulsión de Almirón por taparse la boca abrió una fuerte crítica de Alfaro al reglamento.

Gustavo Alfaro. Foto Matt McNulty - FIFA/FIFA via Getty Images/TyC Sports
Gustavo Alfaro. Foto Matt McNulty - FIFA/FIFA via Getty Images/TyC Sports

La victoria de Paraguay ante Turquía quedó atravesada por una expulsión inédita que cambió el clima del partido y abrió una discusión sobre el nuevo reglamento del Mundial. Miguel Almirón vio la roja por cubrirse la boca durante un cruce con Mert Müldür, en una aplicación directa de la llamada ley Prestianni-Vinicius. El equipo de Gustavo Alfaro sostuvo el 1-0 con un jugador menos durante todo el segundo tiempo y mantuvo sus chances en el Grupo D. El triunfo, sin embargo, no tapó el fastidio del entrenador por una norma que considera excesiva. Para el técnico argentino, el fútbol quedó demasiado condicionado por interpretaciones reglamentarias que pueden alterar un partido entero.

El episodio ocurrió a los 48 minutos del primer tiempo, luego de una gresca originada por un choque entre Isidro Pitta y Merih Demiral. Almirón discutió con Müldür y se cubrió la boca con la mano mientras le hablaba al lateral turco. El reclamo del rival activó la intervención del VAR, a cargo del qatarí Khamis Al Marri, quien llamó al árbitro salvadoreño Iván Barton para revisar la acción en el monitor. Después del OFR, Barton comunicó la decisión que dejó a Paraguay con diez jugadores: “Luego de la revisión, el número 10 de Paraguay se cubrió la boca. Decisión final, tarjeta roja”. Esa frase convirtió al volante en el primer expulsado bajo esta normativa en la Copa del Mundo.


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La reacción de Alfaro mezcló bronca, ironía y una defensa pública de su jugador. Ya en el vestuario, después de la victoria, el entrenador contó que Almirón tomó la palabra para pedir disculpas al plantel por el error cometido. “Cuando nosotros nos juntamos después del partido, siempre nos juntamos a rezar, me piden que yo diga unas palabras. El primero que habló fue Miguel, para pedirle disculpas a los compañeros, del error que había cometido y de la situación delicada que él con su decisión los había puesto”, relató. El técnico eligió quitarle culpa al futbolista y concentrar el mensaje en la respuesta colectiva del equipo. Paraguay ganó con sufrimiento, pero también con una muestra de orden emocional después de quedar condicionado por la roja.

La frase más comentada llegó cuando Alfaro reveló el consejo que le dio al mediocampista. “Yo le dije: ‘Le hubieses dicho de todo en guaraní, ¿quién te va a entender?. Si vos le decís, ‘lo mandé al carajo’, en guaraní, ¿qué te va a entender?’. No entiende. Lo mismo que me digan a mí en turco”, contó el entrenador. La ironía no buscó justificar un insulto, sino marcar lo que entiende como un exceso de control sobre gestos de campo. En su lectura, la sanción quedó desconectada del daño real que pudo producir la acción. El comentario también mostró cómo el vestuario intentó procesar una situación nueva sin quebrarse en plena competencia mundialista.


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La regla que dejó afuera a Almirón tiene origen en un caso anterior entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior, durante un partido entre Benfica y Real Madrid por la Champions League. En aquella situación, Prestianni se cubrió la boca con la mano y la camiseta mientras hablaba con el delantero brasileño, quien denunció insultos racistas. La UEFA no encontró pruebas suficientes para sancionarlo por racismo, pero sí identificó expresiones homofóbicas y el jugador admitió haberle dicho “maricón” a Vinicius. La imposibilidad de leer los labios del futbolista terminó como disparador del cambio reglamentario. Desde entonces, cubrirse la boca en un cara a cara puede ser interpretado como una maniobra para ocultar insultos o expresiones discriminatorias.

La nueva norma fue aprobada por la International Football Association Board el 28 de abril, en una sesión especial realizada en Vancouver. El texto habilita, según el organizador de cada competencia, la tarjeta roja para jugadores que se tapen la boca cuando se encaran con un adversario. El VAR puede identificar el gesto, pero el árbitro conserva la decisión final sobre el contexto y el sentido de la acción. Esa zona interpretativa es, precisamente, la que molestó a Alfaro. En un Mundial donde cada detalle pesa, una señal corporal terminó con un jugador expulsado y con un equipo obligado a jugar un tiempo completo en inferioridad numérica.


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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la lógica de la medida con una presunción fuerte. “Si un jugador se tapa la boca y dice algo, y eso tiene una consecuencia racista, entonces tiene que ser expulsado. Debe existir la presunción de que dijo algo que no debería haber dicho, de lo contrario no habría tenido que taparse la boca”, explicó en declaraciones citadas por el texto fuente. Esa mirada prioriza la prevención frente a expresiones discriminatorias, aun cuando no se conozca el contenido exacto de lo dicho. Alfaro, en cambio, planteó que el castigo puede resultar desmedido si se aplica sin distinguir matices. La tensión entre prevención y proporcionalidad quedó instalada en el primer caso grande de la regla.

El entrenador de Paraguay fue más allá del episodio puntual y cuestionó el rumbo del juego. “Me cuesta jugar este deporte, este deporte nuevo, porque estamos jugando un deporte nuevo”, afirmó en conferencia de prensa. Luego agregó que respeta las nuevas normativas, pero pidió que las circunstancias no se manejen de manera desigual. “Uno lo que quiere es justicia. Uno lo que quiere es ganar o perder porque hizo mejor las cosas que el rival o porque el rival me superó”, sostuvo. En su planteo, el problema no es solo la tarjeta roja, sino el riesgo de que los partidos se definan por ventajas buscadas en el reglamento más que por superioridad futbolística.


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Alfaro también sostuvo que una amonestación podía alcanzar para sancionar la conducta de Almirón. “Es una cuestión de reflejo y pasó”, explicó, antes de cuestionar el rigor de la medida. “Y a mí me parece también que con una tarjeta amarilla es suficiente. Hay cosas que se penan con un rigor excesivo. Y el temor que yo tengo es que el fútbol pierda su esencia”, remarcó. El técnico mencionó la fricción, la disputa, el coraje, la templanza y la lucha física como rasgos propios del juego. Para él, la nueva regla abre una carrera paralela: buscar dónde sacar ventaja normativa en cada roce del partido.

La consecuencia deportiva inmediata recaerá sobre Paraguay en el cierre de la fase de grupos. Almirón se perderá el partido ante Australia, previsto para el jueves 25 de junio a las 23, hora argentina, donde el equipo de Alfaro jugará por el segundo puesto del Grupo D. La sanción podría extenderse si Paraguay accede a la siguiente ronda, un punto que el entrenador todavía no puede medir. “No sé cuál va a ser la sanción, no tengo idea, porque es un reglamento nuevo. El Mundial es muy finito, a nosotros nos queda un partido. Ojalá que le den lo menos posible. Perdemos a un jugador muy importante, no tengas ninguna duda”, señaló. El límite pendiente está en la decisión disciplinaria de la FIFA y en cuánto afectará la ausencia de Almirón a un equipo que ganó, pero quedó golpeado por una roja histórica.

Fuente: Infobae.

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