Una chubutense ganó un premio nacional por investigar hongos nativos

Chubut24/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Yamila Arias recibió el primer premio Rotary 2026 por una investigación del CIEFAP sobre llao-llao, frutas nativas y alimentos sin azúcar regional.

Yamila Arias
Yamila Arias

Una investigación sobre hongos comestibles silvestres de la Patagonia terminó reconocida a nivel nacional por su posible aplicación en alimentos naturales. Yamila Arias, ingeniera en Alimentos y becaria doctoral cofinanciada por el Gobierno del Chubut y el CONICET, obtuvo el primer premio en la categoría Ciencia y Tecnología del Rotary Jóvenes por la Excelencia 2026. La distinción pone en primer plano un trabajo que parte de recursos regionales y busca transformarlos en soluciones concretas para la industria alimentaria. El reconocimiento nacional llegó por una línea científica vinculada al uso del llao-llao como espesante natural. La ceremonia de entrega se realizará este viernes 26 de junio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El caso de Arias muestra una forma de ciencia aplicada que no se aleja del territorio donde nace. Su formación doctoral se realiza en el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico, con sede en Esquel, donde estudia hongos comestibles silvestres del género Cyttaria, conocidos popularmente como llao-llao. La investigación evalúa su uso en mermeladas elaboradas con frutas nativas y sin agregado de azúcar, una combinación que cruza biodiversidad, alimentos y tecnología. La base del proyecto está en convertir un recurso natural patagónico en un insumo alimentario con valor productivo. Esa orientación explica por qué el premio excede la trayectoria individual y alcanza también al sistema científico provincial.


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La distinción del Rotary Club de Buenos Aires reconoce a jóvenes de distintos puntos del país por sus aportes en áreas del conocimiento y de la actividad profesional. En el caso de Arias, el premio destaca una trayectoria que combina investigación, formación académica y trabajo docente en instituciones de la región. La becaria desarrolla su tarea científica en el CIEFAP, pero también enseña Microbiología Aplicada en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y en la Tecnicatura Superior en Alimentos del ISET. Su recorrido une laboratorio, aula y formación de nuevos profesionales en el campo alimentario. Esa combinación le da al reconocimiento una dimensión educativa además de científica.

El eje de la investigación apunta a estudiar si el llao-llao puede funcionar como espesante natural en productos con frutas nativas y sin azúcar agregada. Esa pregunta técnica tiene una lectura productiva más amplia, porque la industria alimentaria busca cada vez más alternativas de base natural, con ingredientes regionales y perfiles diferenciados. La Patagonia cuenta con recursos biológicos que todavía requieren más estudio para convertirse en productos seguros, estables y comercialmente viables. El trabajo de Arias se inscribe en esa búsqueda de alimentos con identidad regional y respaldo científico. La clave está en pasar del conocimiento sobre el hongo a una aplicación concreta dentro de una formulación alimentaria.


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La investigación también recupera saberes vinculados a hongos silvestres que forman parte de los bosques andino-patagónicos. El género Cyttaria fue estudiado por Arias desde una perspectiva científica que incluye clasificación, características y potencial uso. CIEFAP informó además que la investigadora publicó un trabajo en la revista internacional Mycological Progress, donde presentó un análisis filogenético y una revisión taxonómica del género, con la descripción de dos nuevas especies identificadas en bosques andino-patagónicos de la Argentina. Ese antecedente refuerza el perfil de una línea de trabajo sostenida sobre hongos nativos. El premio llega, entonces, sobre una base académica ya reconocida en circuitos especializados.

El aporte provincial aparece en el esquema de beca cofinanciada entre la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Chubut y el CONICET. Ese tipo de acompañamiento permite que jóvenes investigadores desarrollen proyectos en instituciones locales sin cortar el vínculo con problemas, recursos y oportunidades del territorio. En este caso, la investigación no se apoya en una temática abstracta, sino en un recurso presente en la región y en una posible aplicación alimentaria. La política de cofinanciamiento permite sostener formación doctoral con impacto directo en áreas productivas regionales. Ese pu


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La tarea docente de Arias suma otro componente al reconocimiento, porque el conocimiento que se produce en el laboratorio también circula en espacios de formación superior. Su participación en la cátedra de Microbiología Aplicada de la UNPSJB y en la Tecnicatura Superior en Alimentos del ISET permite conectar investigación actual con estudiantes que se preparan para trabajar en el sector. Esa transferencia cotidiana suele ser menos visible que un premio, pero resulta decisiva para formar perfiles técnicos y profesionales. La investigadora no solo produce conocimiento, también participa en la formación de recurso humano especializado. Esa doble función fortalece el vínculo entre ciencia, educación y producción.

La ceremonia del 26 de junio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reunirá a jóvenes reconocidos de distintas disciplinas y regiones del país. Arias contará con acompañamiento institucional para participar del evento, donde recibirá el galardón dentro de la categoría Ciencia y Tecnología. La premiación permitirá que una línea de investigación nacida en Chubut tenga exposición nacional ante un espacio que distingue trayectorias jóvenes. El premio coloca a una investigadora patagónica dentro de una vidriera nacional de excelencia profesional. Esa visibilidad puede ampliar contactos, reconocimiento y nuevas oportunidades para su trabajo.


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El reconocimiento también vuelve a poner en escena el rol del CIEFAP como institución científica regional. Desde ese centro se impulsan investigaciones vinculadas al bosque, los recursos naturales, la innovación y las posibles aplicaciones productivas de conocimientos generados en la Patagonia. La investigación de Arias dialoga con esa identidad institucional porque parte de hongos silvestres y busca usos alimentarios con valor local. La distinción confirma que la ciencia hecha desde Chubut puede competir y ser reconocida en ámbitos nacionales. Esa lectura resulta importante para una provincia que necesita sostener capacidades científicas propias.

El premio llega como cierre de una etapa, pero también como punto de partida para una investigación que todavía puede sumar nuevas aplicaciones. El uso del llao-llao como espesante natural en mermeladas con frutas nativas abre preguntas sobre formulación, escala, seguridad, aceptación del consumidor y posibilidades productivas. La visibilidad nacional puede ayudar a consolidar la línea de trabajo y a fortalecer la relación entre ciencia, educación e industria alimentaria. La consecuencia pendiente será saber si este conocimiento logra transformarse en productos patagónicos con respaldo técnico y proyección comercial. Por ahora, Chubut suma una distinción nacional nacida de sus bosques, sus instituciones y sus jóvenes investigadores.

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