
El componente impositivo se come el 40% de los salarios y frena la reactivación de la industria
Chubut25/06/2026
REDACCIÓNGustavo Lazzari afirmó en #LA17 que la forma más rápida de recuperar el poder adquisitivo es bajar el IVA en las tarifas eléctricas y eliminar los parches fiscales en los combustibles.

Las boletas de servicios públicos que reciben los comercios e industrias de la región exponen el peso real del Estado sobre la estructura de costos fijos. Un análisis detallado de la facturación eléctrica confirma que los usuarios comerciales pagan un 27% de IVA sobre el consumo de energía básico. Esta carga impositiva distorsiona cualquier intento de competitividad y drena los ingresos que los negocios deberían destinar a la recomposición salarial de sus empleados.
La presión fiscal no se limita a las boletas de energía, sino que se extiende sobre la totalidad de los bienes de consumo masivo que adquiere la población civil. En la pirámide de ingresos actual, un trabajador promedio destina un 40% de su salario final al pago de tasas e impuestos nacionales, provinciales y municipales ocultos en los precios. Esta realidad determina que el dinero disponible en los hogares se licúe de forma automática antes de ingresar al circuito comercial.


OTRAS NOTICIAS:
La vía más eficiente para recomponer el poder de compra de la ciudadanía de forma inmediata no depende de paritarias lentas, sino de una reforma tributaria directa sobre los servicios esenciales. "La recuperación más rápida del poder adquisitivo pasa por la reducción impositiva del componente de servicios y tarifas de los salarios; si bajás el IVA de la luz vas a ampliar la base imponible y el Estado va a terminar recaudando mucho más", argumentó el economista Gustavo Lazzari en una entrevista exclusiva con #LA17.
La matriz de transporte de mercaderías hacia el sur del país padece una distorsión similar por la estructura del impuesto a los combustibles líquidos. El tributo, diseñado originalmente en la década de 1930 para el desarrollo de infraestructura vial, fue desviado de forma paulatina hacia la caja de rentas generales de la Nación. Actualmente, la suma de las tasas municipales, provinciales, el IVA y los sellos específicos representan el 48% del valor total de cada litro de nafta o gasoil en los surtidores.
OTRAS NOTICIAS:
Esta asignación de fondos públicos al gasto corriente clausuró los proyectos de infraestructura que pretendían reducir de forma estructural los costos logísticos del país. El desvío de los recursos impidió la ejecución del histórico Plan Laura, un proyecto técnico diseñado en los años noventa para construir 10.000 kilómetros de autopistas integradas financiadas con un canon mínimo sobre el combustible. "Si hubiéramos dedicado eso a lo que teníamos que haber hecho, tendríamos autopistas para unir las principales 100 ciudades y bajar los costos brutalmente para llevar productos a la Patagonia", lamentó el empresario en el programa El Quinto Poder.
La falta de caminos seguros encarece los fletes de abastecimiento y genera que las provincias patagónicas soporten precios finales desproporcionados respecto a los centros de producción pampeanos. El retraso de la obra pública vial profundiza el aislamiento productivo del interior y condiciona la viabilidad de los emprendimientos fabriles de mediana escala. El debate sobre el gasto estatal se concentra en la falta de devolución de esos recursos en servicios tangibles para las comunidades que aportan al fisco.
OTRAS NOTICIAS:
El enfriamiento de la actividad manufacturera local no puede evaluarse de forma correcta mientras las empresas continúen atadas por este esquema tributario inviable. Desde los sectores técnicos advierten que el Gobierno central comete un error de diagnóstico al tomar los indicadores de la actividad extractiva como el termómetro general de la economía. "Cometemos el error de pensar que la minería en tres provincias es toda la industria y es toda la Argentina; primero desatemos los pies de la industria regulando los impuestos y después midamos quién puede competir", apuntó Lazzari.
La velocidad de la reactivación industrial en las provincias se mantiene sujeta a la resolución de este conflicto de superposición de tasas impositivas entre las distintas jurisdicciones. La persistencia de impuestos de alta recaudación como Ingresos Brutos en las provincias y las tasas de abasto municipales anulan los beneficios de la baja inflacionaria. Las pequeñas fábricas locales se ven obligadas a operar con márgenes mínimos de subsistencia a la espera de un verdadero alivio fiscal.
OTRAS NOTICIAS:
El escenario para el segundo semestre del año plantea una pulseada política abierta entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales por el reparto de los fondos de la energía y los combustibles. La flexibilización impositiva de las tarifas sigue funcionando como la principal demanda de las cámaras empresarias para frenar la destrucción de puestos de trabajo. La resolución de este esquema determinará si el esfuerzo de la sociedad se traduce en crecimiento o en parálisis fabril.















