
Barrionuevo arriesga poder nacional por fallos adversos dentro del gremio gastronómico de UTHGRA
Política25/06/2026
REDACCIÓNEl fallo que dejó sin aval la conducción nacional se combina con la pelea por CABA y expone el control histórico del sindicalista gastronómico.

Luis Barrionuevo quedó frente a una situación inédita para su poder dentro de UTHGRA: su continuidad nacional perdió reconocimiento legal y la seccional porteña todavía aparece atada a una disputa judicial de alto impacto interno. El dirigente gastronómico, secretario general del gremio durante décadas, atraviesa una etapa en la que los expedientes pesan más que las adhesiones políticas. La conducción nacional quedó sin el respaldo formal que necesitaba para proyectar otro mandato hasta 2029. El conflicto ya no se limita a una pelea sindical, porque combina decisiones de la Justicia del Trabajo, recursos pendientes en la Ciudad de Buenos Aires y la negativa administrativa a emitir certificados de autoridades cuando el proceso sigue judicializado. Ese cuadro deja al histórico jefe gastronómico con menos margen para ordenar hacia adentro una organización acostumbrada a su mando.
El fallo del juez Julio Grisolía golpeó el punto más sensible de la estructura nacional de UTHGRA: la validez de las elecciones internas realizadas en diciembre último. La resolución dejó sin reconocimiento legal a la conducción surgida de ese comicio, que buscaba extender el mandato de Barrionuevo hasta 2029. La decisión judicial no aparece aislada, porque se suma a una interna que acumula impugnaciones, reclamos y lecturas enfrentadas sobre la representación real del gremio. Distintos actores opositores esperaban una definición de este tipo, según el texto fuente, y la noticia cayó sobre una conducción que tampoco logró obtener de la Secretaría de Trabajo el certificado formal de autoridades. La falta de ese documento agrava el problema operativo y político del sindicalista.


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La discusión sobre la elección nacional quedó atravesada por dudas sobre la cantidad de votantes y la legitimidad del proceso. Un dirigente citado por Agencia Noticias Argentinas cuestionó el volumen electoral invocado por Barrionuevo y afirmó: “No votaron 150 mil trabajadores en la última elección como dijo Barrionuevo. Solo con ver los registros de ARCA aparecen 132 empleados con más de 6 meses de antigüedad y en condiciones de votar en la actividad gastronómica. En Mar del Plata, el año pasado, votaron 8 mil personas cuando en la elección pasada, en dicha seccional y con dos listas, sufragaron 800”. Esa frase instala una sospecha directa sobre el tamaño del padrón y sobre la consistencia del resultado presentado por el oficialismo sindical. La disputa dejó de pasar sólo por nombres y pasó a discutir números, padrones y condiciones de participación.
El otro plano de la crisis se concentra en la seccional Ciudad de Buenos Aires, uno de los territorios más importantes del gremio gastronómico. Allí el conflicto enfrenta a Barrionuevo con Dante Camaño, su ex cuñado, ante el Tribunal Superior de Justicia de CABA. La pelea porteña puede modificar el equilibrio interno de UTHGRA porque involucra una seccional estratégica y una rivalidad que arrastra años de judicialización. Camaño presentó un recurso de queja luego de que la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo denegara un recurso anterior. Esa definición pendiente mantiene abierta una disputa que no sólo afecta la conducción local, sino también el poder territorial del barrionuevismo.
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La elección porteña del 18 de septiembre aparece como uno de los antecedentes más fuertes de esa pulseada. Ese día, con respaldo de la Corte Suprema y bajo una cautelar dictada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 38, se realizaron comicios en la seccional CABA. La Lista Gris, encabezada por Dante Camaño, obtuvo allí un triunfo categórico y buscó consolidar su control sobre la filial porteña. Barrionuevo intentó frenar esa votación mediante una cautelar de urgencia, pero el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 39 rechazó la maniobra. Ese rechazo permitió que la elección se realizara y dejó un antecedente que ahora pesa sobre el expediente abierto en la Ciudad.
El comicio nacional, en cambio, atravesó un camino más enredado y con decisiones judiciales que alteraron los tiempos internos. La Junta Electoral dejó fuera de la discusión a la Lista Gris, mientras una cautelar de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo frenó inicialmente el proceso. Aunque luego esa misma Sala rehabilitó la elección, la conducción central aceleró los plazos y fijó la votación nacional para el 29 de diciembre de 2025. Ese movimiento quedó bajo sospecha para sectores opositores, que interpretaron la velocidad como una forma de cerrar la discusión antes de que maduraran los cuestionamientos. El fallo de Grisolía volvió sobre esa zona gris y dejó sin aval legal el resultado.
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La Secretaría de Trabajo aparece como un actor decisivo por omisión: nunca emitió el certificado de autoridades de la conducción nacional. El texto fuente atribuye esa postura a un criterio sostenido por Julio Cordero, jefe del área, quien evita extender certificados, constancias o reconocimientos sobre entidades sindicales cuyos conflictos permanecen judicializados. La falta de certificación administrativa dejó a Barrionuevo sin un respaldo formal indispensable para consolidar el nuevo mandato. Ese dato conecta el fallo laboral con la posición del Gobierno, aun cuando el texto también señala que el sindicalista no conserva vínculos firmes ni con el oficialismo ni con la oposición. El aislamiento político profundiza el costo de cada revés judicial.
La situación interna de UTHGRA combina ahora una conducción nacional sin reconocimiento pleno, una seccional porteña disputada y una oposición que encuentra margen en los tribunales. Barrionuevo conserva historia, estructura y peso sindical, pero enfrenta resoluciones que limitan su capacidad de proyectar autoridad sin papeles firmes. El poder gremial, en este tramo, depende menos de los actos internos y más de las decisiones judiciales que todavía deben cerrar expedientes abiertos. La disputa con Camaño funciona como una segunda pinza, porque puede recortarle un territorio importante mientras el fallo nacional ya cuestiona su continuidad formal. El mapa interno aparece fragmentado por resoluciones que se cruzan y todavía no terminan de ordenarse.
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La interna también expone un cambio de época dentro del sindicalismo gastronómico. Durante años, Barrionuevo sostuvo una conducción con fuerte peso personal y capacidad para influir sobre la vida gremial, política y territorial del sector. El dato nuevo es que esa permanencia ya no alcanza para bloquear impugnaciones cuando los procesos electorales llegan a la Justicia y a la administración laboral. La fuente incluso recoge que en el ámbito sindical algunos consideran que el dirigente perdió resortes para sostener su mando como en otros momentos. Esa lectura no equivale a una caída definitiva, pero sí muestra una pérdida de control sobre los tiempos y sobre los escenarios donde se define la legalidad de su conducción.
El cierre inmediato queda en manos de los tribunales y de la documentación que todavía no llega. Grisolía ya dejó sin reconocimiento legal la conducción nacional, el Tribunal Superior de Justicia porteño debe resolver la queja de Camaño y la Secretaría de Trabajo mantiene su criterio de no certificar autoridades cuando los conflictos siguen abiertos. La consecuencia pendiente es concreta: Barrionuevo necesita revertir o encauzar esos frentes para recuperar respaldo formal dentro de UTHGRA. El límite actual del caso está allí, porque la disputa no se resuelve con una declaración sindical ni con una demostración de fuerza interna. La continuidad del poder gastronómico quedó atada a fallos, certificados y expedientes que todavía pueden modificar el tablero.
Fuente: NA.
















