
Venezuela declaró la emergencia nacional luego de los fuertes sismos que sacudieron al país
Actualidad25/06/2026
REDACCIÓNEl Gobierno priorizó el rescate de personas afectadas por dos sismos, con cinco estados golpeados y la red de gas doméstico cortada por prevención.

La red de gas doméstico quedó desconectada de manera preventiva en Venezuela después de dos terremotos que obligaron al Gobierno a declarar el estado de emergencia nacional. La medida buscó reducir riesgos adicionales en zonas donde la infraestructura podía registrar daños invisibles en las primeras horas posteriores a los movimientos sísmicos. El impacto inmediato no quedó limitado a los edificios afectados, porque también alcanzó servicios básicos, protocolos de rescate y decisiones de seguridad pública. Delcy Rodríguez comunicó la emergencia en una conferencia de prensa y ubicó la asistencia a los damnificados como prioridad absoluta. El mensaje oficial concentró el tono en las tareas de salvamento, sin precisar durante esa exposición la existencia de víctimas fatales.
La declaración nacional de emergencia colocó a los equipos de rescate y protección civil bajo una dinámica de respuesta urgente. Rodríguez sostuvo ante la población: “En estos momentos, hay que mantener la unión para salvar vidas”, una frase que sintetizó el llamado político y operativo del Gobierno frente a la crisis. La funcionaria apareció acompañada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y por el ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello. La presencia de esas autoridades buscó mostrar una coordinación institucional en plena etapa de atención a los sectores afectados. La comunicación se produjo después de los dos sismos que golpearon distintas zonas del país.


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Los estados señalados como más comprometidos fueron Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón. Esa distribución territorial marcó una emergencia con alcance amplio, lejos de una afectación localizada en un único punto del mapa. El Gobierno identificó cinco jurisdicciones con daños o necesidades prioritarias de intervención, lo que obligó a ordenar recursos, personal y asistencia en varios frentes al mismo tiempo. La fuente no precisó en ese tramo un balance detallado por estado ni una cifra discriminada de personas afectadas. La prioridad oficial, según el mensaje de Rodríguez, quedó puesta en llegar a los lugares golpeados y sostener las tareas de rescate.
La mandataria remarcó que la reconstrucción material quedaría para una etapa posterior. En su mensaje expresó: “Lo principal es rescatar vidas, después veremos cómo se encara la reconstrucción material”, al establecer una jerarquía clara entre asistencia inmediata y reparación de daños. Esa definición desplazó el debate sobre infraestructura hacia un segundo momento y concentró la acción pública en la búsqueda de personas, la asistencia y la prevención de nuevos accidentes. La conferencia no incluyó un inventario técnico de daños ni precisiones sobre edificios comprometidos. El énfasis oficial se ubicó en la respuesta humana y en la coordinación de los cuerpos de emergencia.
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El sistema de protección civil quedó en el centro de la primera respuesta. Rodríguez afirmó: “Inmediatamente después de la ocurrencia de estos dos sismos, todas nuestras autoridades y el sistema de protección civil se abocaron a las tareas del rescate”. Esa frase introdujo el punto operativo más relevante del mensaje, porque vinculó la emergencia nacional con el despliegue territorial de autoridades y equipos especializados. La reacción estatal fue presentada como inmediata, orientada a rescatar personas y a contener riesgos secundarios derivados de los terremotos. La desconexión de la red de gas doméstico formó parte de esa misma lógica preventiva.
La decisión sobre el gas doméstico tuvo un peso particular porque apuntó a evitar accidentes posteriores a los movimientos sísmicos. En situaciones de este tipo, las autoridades suelen actuar sobre redes sensibles antes de contar con un diagnóstico completo de daños, especialmente cuando existen posibles afectaciones en cañerías, conexiones o instalaciones domiciliarias. El corte preventivo buscó reducir el riesgo de explosiones, incendios o fugas en áreas donde todavía se evaluaba el impacto real de los sismos. La fuente no informó cuánto tiempo permanecería suspendido el servicio ni qué zonas quedarían alcanzadas por la medida. Ese punto quedó sujeto a la revisión técnica de la infraestructura.
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La conferencia de Rodríguez combinó asistencia, prevención y administración de daños en un mismo mensaje. Los dos terremotos obligaron a ordenar prioridades en un país con varias jurisdicciones afectadas y con servicios que podían transformarse en un riesgo adicional. El dato más concreto para la población fue que el rescate de personas quedó por encima de cualquier cálculo material, mientras el gas doméstico pasó a control preventivo. Esa combinación muestra una emergencia que no se agota en el movimiento sísmico inicial. Los efectos posteriores, desde la seguridad de las viviendas hasta la continuidad de servicios, también forman parte del operativo.
El Gobierno evitó durante esa exposición ofrecer una cifra de víctimas fatales, un punto sensible en las primeras horas de cualquier desastre natural. Esa ausencia de balance definitivo no implica falta de gravedad, sino que ubica el momento de la comunicación en una etapa todavía centrada en rescate y evaluación. La información oficial disponible permite confirmar el estado de emergencia, los estados más afectados, el despliegue de protección civil y la desconexión preventiva del gas. Otros detalles, como daños estructurales específicos o cantidad total de heridos, quedaron fuera del texto fuente. La nota se sostiene sobre los datos confirmados y las declaraciones atribuidas a Rodríguez.
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La presencia de Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello junto a Delcy Rodríguez también ordenó la lectura institucional de la respuesta. La emergencia quedó presentada como una intervención nacional, con participación del Poder Legislativo y del área de seguridad interior. La magnitud territorial de los sismos obligó a una coordinación que excede el trabajo aislado de los rescatistas y alcanza decisiones de gobierno, servicios y protección ciudadana. En ese marco, los estados de Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo y Falcón quedaron señalados como prioridad. La reconstrucción, según el propio mensaje oficial, deberá discutirse después de la etapa de salvamento.
El estado de emergencia deja una consecuencia inmediata y otra pendiente. La inmediata se vincula con los rescates, la asistencia a las zonas afectadas y el control preventivo de la red de gas doméstico. La pendiente pasa por medir daños, restablecer servicios y definir cómo se encarará la reconstrucción material una vez que concluya la fase más urgente de búsqueda y atención. El límite actual de la información está en ese punto: el Gobierno confirmó los frentes principales de intervención, pero todavía falta conocer el alcance completo del impacto en cada estado afectado. La crisis sísmica seguirá condicionada por ese relevamiento y por la evolución de las tareas de protección civil.
Fuente: NA.





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