La primera ruta roja del mundo busca salvar animales en corredores de India

Enfoques25/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El asfalto rojo busca reducir la velocidad de los vehículos en una zona crítica de biodiversidad, con túneles, vallas y cámaras para proteger fauna.

Ruta roja
Ruta roja

La primera ruta roja del mundo fue inaugurada en India con un objetivo que va más allá del impacto visual. El color del asfalto no responde a una decisión estética, sino a una estrategia de seguridad vial y conservación de fauna. La obra busca reducir atropellamientos en corredores naturales donde animales silvestres cruzan zonas atravesadas por rutas y tránsito vehicular.

El proyecto combina ingeniería vial, monitoreo tecnológico y protección ambiental en una región considerada crítica para la biodiversidad. La intervención apunta a modificar el comportamiento de los conductores mediante un pavimento de color intenso que funciona como señal de advertencia. Al mismo tiempo, incorpora pasos subterráneos y vallas para evitar que los animales queden expuestos en la calzada.

La carretera se encuentra en el estado de Madhya Pradesh, en India, una zona reconocida por la presencia de reservas de tigres y corredores biológicos de gran valor ambiental. El tramo intervenido atraviesa áreas vinculadas al Parque Nacional Pench y la Reserva de Tigres Kanha. Allí conviven especies como grandes felinos, ciervos y elefantes, que muchas veces deben desplazarse por territorios fragmentados por infraestructura vial.

La decisión de pintar el asfalto de rojo busca generar una reacción inmediata en quienes manejan. En lugar de depender solo de carteles tradicionales, el cambio de color modifica la percepción del camino y actúa como una advertencia permanente. La idea es que los conductores reduzcan la velocidad de manera instintiva al ingresar en una zona donde el riesgo de cruce de fauna es alto.


OTRAS NOTICIAS:

Cervezas curativasUn virólogo probó una cerveza con levadura modificada para inducir anticuerpos


La obra también incorpora 25 pasos subterráneos para fauna, diseñados para que los animales puedan atravesar la ruta sin entrar en contacto con los vehículos. Estos túneles funcionan como corredores seguros entre sectores de la reserva que antes quedaban separados por el tránsito. Para que los animales los utilicen, el diseño se completa con estructuras que los guían hacia esos puntos de cruce.

Uno de los elementos centrales son las vallas laterales, que alcanzan hasta 2,5 metros de altura. Estas barreras no solo impiden que los ejemplares suban directamente a la ruta, sino que los conducen hacia los pasos bajo nivel. De esa forma, la infraestructura intenta reemplazar un cruce peligroso por un recorrido más previsible y seguro.

El sistema se completa con cámaras solares de monitoreo instaladas en sectores estratégicos. Estos dispositivos registran el comportamiento de los conductores y permiten observar si los animales efectivamente utilizan los pasos subterráneos. La información será clave para evaluar si el modelo reduce los atropellamientos y si puede replicarse en otras zonas de India.

Los primeros reportes difundidos tras la implementación señalan una baja en la velocidad promedio en los tramos intervenidos. También se registró el uso de los pasos por parte de distintas especies, un dato considerado alentador para los impulsores del proyecto. Sin embargo, los resultados más sólidos dependerán de mediciones sostenidas durante un período más amplio.


OTRAS NOTICIAS:

Guías de turismoTuristas extranjeros elogian Argentina pero advierten fallas en servicios


La iniciativa aparece como una respuesta a un problema creciente: la fragmentación de hábitats naturales por rutas, autopistas y obras de infraestructura. Cuando los caminos cortan corredores biológicos, los animales quedan obligados a cruzar zonas de tránsito intenso para alimentarse, reproducirse o desplazarse entre refugios. Esa situación aumenta las muertes por atropellamiento y también eleva el riesgo de accidentes para conductores.

India enfrenta el desafío de ampliar su infraestructura sin profundizar el impacto sobre ecosistemas de alto valor. Por eso, esta ruta roja funciona como una prueba piloto para compatibilizar conectividad, seguridad y conservación. Si los resultados se consolidan, el modelo podría extenderse a otros santuarios naturales donde el tránsito turístico y de carga convive con fauna silvestre.

La experiencia también despierta interés fuera de Asia, especialmente en países donde las rutas atraviesan áreas de biodiversidad sensible. En Argentina, provincias como Misiones enfrentan desde hace años el problema del atropellamiento de animales silvestres, incluido el yaguareté. Allí, una estrategia que combine reducción de velocidad, pasos de fauna, vallas y monitoreo podría aportar herramientas para disminuir una amenaza directa sobre especies vulnerables.

La ruta roja muestra que la convivencia entre asfalto y naturaleza no depende solo de prohibiciones o advertencias aisladas. También exige diseño, inversión y datos para entender cómo se mueven los animales y cómo reaccionan los conductores. En ese cruce entre infraestructura y conservación, el color del camino se transforma en una señal visible de un cambio más profundo.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17