
Una pareja argentina revela la verdad detrás de las casas por un euro en Italia
Enfoques26/06/2026
REDACCIÓNEduardo Coronel y Noeli Forciniti viven en Calabria y explicaron qué hay detrás de las ofertas virales para mudarse a pueblos italianos.

Las historias sobre casas por un euro en Italia se volvieron una ilusión recurrente para muchos argentinos que sueñan con emigrar. Durante años, titulares virales instalaron la idea de que era posible comprar una vivienda casi gratis y empezar una nueva vida en un pueblo europeo. Sin embargo, una pareja rosarina radicada en Calabria salió a ponerle contexto a ese fenómeno.
Eduardo Coronel y Noeli Forciniti viven actualmente en el sur de Italia y decidieron investigar desde adentro los programas habitacionales que prometen propiedades a precios simbólicos o incentivos para nuevos residentes. Recorrieron comunas, revisaron iniciativas vigentes y hablaron sobre una realidad bastante más compleja que la que suele circular en redes. Su conclusión es directa: las oportunidades existen, pero no son tan simples ni tan económicas como parecen.


El primer mito que buscaron aclarar es el de las viviendas vendidas por un euro. Ese tipo de programas surgió como una herramienta para intentar frenar la despoblación de pueblos pequeños, especialmente en el sur italiano. En muchos casos, se trata de casas abandonadas que sus dueños entregan al municipio para que sean ofrecidas a nuevos compradores bajo condiciones específicas.
Uno de los lugares que recorrieron fue Aieta, un pueblo medieval de Calabria con unos 700 habitantes, ubicado en zona de montaña y a pocos minutos del mar Tirreno. Allí existieron propiedades ofrecidas bajo ese sistema, pero ya no quedan disponibles. “Acá en Aieta hubo casas que se vendieron a un euro. ¿Por qué digo hubo? Porque fue en el pasado, ahora no hay más”, explicó Eduardo.
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El problema, según contaron, es que la difusión masiva agotó rápidamente muchas de esas oportunidades. “Con la masividad de las redes sociales, cuando la gente se fue enterando, se fueron esfumando muy rápido las casas a un euro. Entonces hoy es muy difícil encontrarlas. Están agotadas”, señaló. Por eso, recomiendan seguir las publicaciones oficiales de cada municipio y no dejarse llevar solo por posteos o titulares atractivos.
Aunque el precio inicial pueda ser simbólico, el costo real aparece después. Las viviendas suelen estar abandonadas, deterioradas o directamente en estado crítico, por lo que requieren obras importantes antes de poder ser habitadas. Noeli advirtió que una refacción puede demandar una inversión mínima cercana a los 100.000 euros, además de trámites, permisos y proyectos de obra.
También existen exigencias económicas previas. En algunos casos, los municipios piden depósitos de garantía que pueden ir de 5.000 a 10.000 euros, destinados a asegurar que el comprador cumpla con la refacción. “Esos montos te los exigen en concepto de caución, que te devuelve cuando cumplís con todo el plan de renovación. Pero si no llegás a cumplirlo, se lo quedan. Te dan un plazo de 3 años para terminar la obra”, detalló Noeli.
Otro punto que suele quedar afuera de la mirada idealizada es la vida cotidiana en esos pueblos. Muchos están ubicados en zonas montañosas, con transporte público limitado y servicios que pueden quedar lejos. “Son lugares hermosos, eso es indiscutible. Pero también están aislados y requieren un estilo de vida particular”, remarcó Eduardo.

Para familias con hijos, la decisión puede ser todavía más compleja. La distancia a escuelas, centros médicos y servicios básicos obliga a evaluar muy bien cada caso. Noeli explicó que en algunos pueblos se puede llegar en pocos minutos a una ciudad con mayor infraestructura, pero casi siempre se necesita auto y disposición para moverse por caminos de montaña.
La pareja también desmintió otra creencia frecuente: comprar una propiedad no otorga ciudadanía italiana. “No porque compres una propiedad te van a dar la ciudadanía. Eso no existe”, enfatizó Eduardo. Para participar de este tipo de programas, los interesados necesitan tener una situación migratoria regular que les permita vivir legalmente en Italia.
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Además de las casas por un euro, en Calabria aparecen otros planes para atraer nuevos habitantes. Uno de ellos es Abita Borghi Montani Calabria, destinado a pueblos de montaña con menos de 3.000 habitantes. En ese caso, se contemplan ayudas de hasta 5.000 euros para compra o renovación de viviendas, con el compromiso de residir allí durante al menos cinco años.
Otro programa mencionado por los argentinos es Ripopola Calabria, que funciona con una lógica distinta. La región financia la recuperación de edificios públicos en desuso, como antiguas villas o palacios, para que luego los municipios los ofrezcan a nuevos residentes mediante alquileres accesibles o comodatos. Según Eduardo, lo interesante es que en esos casos las propiedades se entregarían renovadas y adaptadas a condiciones modernas.
La pregunta sobre si Italia paga por vivir en algunos pueblos también tiene una respuesta con matices. Sí existen incentivos, pero no funcionan como un cheque entregado apenas llega una persona. Eduardo lo resumió con claridad: “No llegás al pueblo, decís que querés vivir ahí y te entregan un cheque. No funciona así”.
Los beneficios suelen depender de requisitos concretos: residencia efectiva, permanencia durante varios años, integración a la comunidad o apertura de una actividad económica. En otros casos, no se trata de dinero directo sino de descuentos impositivos o ayudas para gastos específicos. Por eso, la pareja insiste en revisar cada programa, leer condiciones oficiales y calcular todos los costos antes de tomar una decisión.
Eduardo y Noeli consideran que estas iniciativas pueden servir, pero solo para perfiles muy determinados. Principalmente para personas que ya tenían pensado instalarse en Italia, cuentan con recursos para invertir y buscan una vida tranquila, lejos de las grandes ciudades. “Si alguien quiere vivir en un pueblo italiano y dispone de un presupuesto importante, quizás pueda ahorrar dinero utilizando alguno de estos programas. Pero hay que entender perfectamente todo lo que implican”, resumió Eduardo.
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La historia de ambos también forma parte de esa búsqueda. Antes de emigrar, trabajaban en Rosario en una empresa privada, él en marketing y ella en tareas administrativas. En 2023 dejaron sus empleos, viajaron a Australia con una visa de estudiante y luego pasaron por Japón, donde vivieron mediante la modalidad de cuidar casas y mascotas.
A fines de 2024 llegaron a Italia para iniciar el trámite de ciudadanía de Noeli y encontraron en Cetraro, una ciudad costera de Calabria, un lugar donde instalarse. Hoy viven cerca del mar, trabajan de forma remota y comparten contenido sobre viajes y vida cotidiana en Europa. “Encontramos una calidad de vida que difícilmente tendríamos en otros lugares de Europa por el mismo costo”, aseguraron.
La advertencia de la pareja no busca desalentar a quienes sueñan con mudarse, sino evitar decisiones tomadas desde la fantasía. Las casas por un euro existen y los incentivos también, pero detrás de cada oportunidad hay inversión, requisitos, plazos y compromisos. Para quienes miran esos programas desde Argentina, la diferencia entre el mito y la realidad puede ser mucho más cara que un euro.















