
Pedro Di Nezio asumió al frente del organismo meteorológico tras la salida de Antonio Mauad y tendrá a cargo un plan de inversión tecnológica.

El Servicio Meteorológico Nacional inicia una nueva etapa con la llegada de Pedro Di Nezio a la conducción del organismo. El científico reemplaza a Antonio Mauad, quien estuvo al frente de la primera reorganización interna impulsada por el Gobierno. La decisión fue tomada por el ministro de Defensa, Carlos Presti, cartera bajo cuya órbita funciona el SMN.
Di Nezio asumió formalmente este 1° de julio y llega con una trayectoria poco habitual para la conducción de un organismo público argentino. Es doctor en Meteorología y Oceanografía Física por la Universidad de Miami e ingeniero mecánico egresado del ITBA. Su perfil combina investigación climática, experiencia académica en Estados Unidos y trabajo aplicado en predicción de fenómenos como El Niño y La Niña.


El nuevo director pasó cerca de dos décadas en Estados Unidos, donde trabajó en universidades y centros científicos vinculados al estudio del clima. La Universidad de Colorado lo presenta como un investigador dedicado a mejorar predicciones climáticas desde semanas hasta décadas, con modelos que conectan el cambio climático global con escalas útiles para la toma de decisiones. Esa formación técnica es uno de los argumentos utilizados por el Gobierno para justificar el recambio.
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La designación ocurre después de una etapa sensible dentro del organismo. En febrero, el Gobierno había nombrado nuevamente a Antonio José Mauad como director del SMN, mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, con mandato por cuatro años y carácter ad honorem. Aquella decisión quedó enmarcada en el funcionamiento del SMN como organismo descentralizado dentro del Ministerio de Defensa.
Durante los meses siguientes, la gestión de Mauad quedó asociada a una reorganización interna. En abril, fuentes oficiales informaron un plan de modernización que incluía la automatización de tareas, la revisión de la dotación y la desvinculación de empleados contratados. El Gobierno sostuvo entonces que el objetivo era reducir costos operativos y adecuar la red de observación a estándares internacionales.
Esa política generó cuestionamientos gremiales y técnicos dentro del SMN. Trabajadores del organismo advirtieron que las estaciones automáticas requieren mantenimiento, homologación y control humano para evitar fallas de medición. También remarcaron que ciertas observaciones, como tipo de nubosidad, niebla cercana o actividad eléctrica, todavía dependen de personal especializado en territorio.
La etapa que ahora se abre estará centrada en un plan de inversión para automatizar buena parte de la red de estaciones meteorológicas del país. La intención oficial es reemplazar de manera progresiva el esquema de observadores humanos por equipamiento de última generación. Esa transformación apunta a mejorar la disponibilidad de datos, actualizar la infraestructura y fortalecer la producción de pronósticos para usuarios públicos, privados y productivos.
El SMN tiene una función cotidiana para la ciudadanía, pero también una dimensión operativa para la economía y la defensa. Sus datos impactan en la actividad agropecuaria, la aviación, la navegación, la prevención ante fenómenos severos y la planificación de organismos estatales. Por eso, el cambio de conducción no se limita a un reemplazo administrativo, sino que define cómo el Estado organizará la información meteorológica oficial en los próximos años.
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Di Nezio también tiene antecedentes en redes internacionales de predicción climática. Su perfil académico está vinculado al análisis de la variabilidad del Pacífico tropical, los eventos de El Niño y La Niña, y los impactos de esos fenómenos sobre sequías y lluvias persistentes. En un país donde el clima condiciona campañas agrícolas, energía, transporte y emergencias, esa especialización aparece como uno de los puntos centrales de su llegada al SMN.
Mauad, por su parte, continuará vinculado al Ministerio de Defensa en tareas relacionadas con las Islas Malvinas, según la información oficial difundida en torno al recambio. Su salida marca el cierre de la etapa de reorganización interna y el inicio de una fase más técnica dentro del organismo. El resultado de esa transición dependerá de que la inversión prometida se traduzca en estaciones modernizadas, datos confiables y mejor capacidad de respuesta ante eventos meteorológicos.















