
Aduana y Policía Federal realizaron allanamientos en el AMBA, detuvieron a dos sospechosos y secuestraron cocaína y catinonas sintéticas.

Una investigación que comenzó con una valija revisada en Ezeiza derivó casi diez meses después en la caída de una presunta organización narcocriminal que operaba en la Argentina. El procedimiento fue realizado por personal de la Dirección General de Aduanas, dependiente de ARCA, y efectivos de la Policía Federal Argentina. En los allanamientos fueron detenidas dos personas y se secuestraron sustancias de alto riesgo.
El expediente se inició en septiembre de 2025, cuando una mujer intentó abordar un vuelo con destino a Malasia desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Durante el control de equipaje, agentes de Aduana detectaron 6,8 kilos de cocaína ocultos en envases plásticos de alimentos. La droga fue valuada en aproximadamente 102 mil dólares, equivalentes a unos 152 millones de pesos al cambio actual informado en la causa.


A partir de ese hallazgo, la Aduana dio aviso a la Justicia y la pasajera quedó detenida. El caso pasó a manos del juez Pablo Yadarola, titular del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2. Desde allí se ordenó una investigación conjunta con la División Operaciones Federales de la PFA para reconstruir contactos, movimientos y posibles responsabilidades.
El análisis del teléfono celular de la mujer detenida permitió avanzar sobre otros presuntos integrantes de la maniobra. Los investigadores cruzaron esa información con datos sobre compra de pasajes, movimientos bancarios y operaciones financieras. Ese trabajo permitió identificar una estructura con roles diferenciados dentro de la organización.
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Con esos elementos, la Justicia ordenó cinco allanamientos en distintos domicilios del AMBA. En esos procedimientos fueron detenidos dos hombres. Uno de ellos, de nacionalidad china, fue señalado por los investigadores como presunto jefe de la organización, mientras que el otro habría actuado como testaferro y nexo logístico en el país.
Durante los operativos no solo se secuestró cocaína. Los agentes encontraron además 9 gramos de pseudoefedrina y 629 pastillas de catinonas sintéticas, valuadas en unos 20 mil dólares. Esa sustancia encendió la preocupación de los investigadores por su potencia y por los riesgos asociados a su consumo.
Las catinonas sintéticas forman parte de una nueva generación de drogas psicoactivas. Según fuentes de la investigación, generan un alto nivel de dependencia y pueden provocar cuadros cardiovasculares y psiquiátricos graves. Por esas características, los especialistas las consideran incluso más dañinas que el MDMA, conocido popularmente como éxtasis.
El procedimiento también expuso la complejidad de las investigaciones sobre narcotráfico internacional. La causa combinó un hallazgo aduanero en un aeropuerto, análisis de teléfonos, movimientos financieros y seguimiento de operaciones logísticas. Ese cruce de información permitió llegar desde una pasajera detenida hasta una presunta red con capacidad para mover drogas hacia el exterior.
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La investigación continúa abierta y los imputados todavía no tienen condena. En caso de ser hallados culpables por contrabando agravado, podrían recibir penas de hasta 12 años de prisión. Mientras tanto, la Justicia busca determinar si existieron más integrantes, vínculos financieros o nuevas rutas asociadas a la organización.
El caso vuelve a poner el foco en el rol de los controles aeroportuarios y en el avance de sustancias sintéticas en el mercado ilegal. La cocaína hallada en Ezeiza abrió la puerta a una trama más amplia, que terminó con allanamientos y nuevas detenciones. Para los investigadores, el secuestro de catinonas marca un dato sensible dentro de una causa que sigue en curso.














