Un nene de 11 años manejó una camioneta y mató a nueve monjes

Policiales02/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El chico, de 11 años, habría tomado sin permiso el vehículo de sus padres y embistió a una peregrinación budista en Mukdahan.

El nene atropelló una procesión de monjes y mató a nueve personas. (Foto ReutersRuamjai Mukdahan Rescue).
El nene atropelló una procesión de monjes y mató a nueve personas. (Foto ReutersRuamjai Mukdahan Rescue).

Una peregrinación religiosa terminó en tragedia en el noreste de Tailandia, donde un nene de 11 años atropelló con una camioneta a un grupo de monjes budistas. El hecho ocurrió en la provincia de Mukdahan, mientras los religiosos caminaban junto a una ruta. El saldo confirmado por reportes internacionales es de nueve monjes muertos y varios heridos de gravedad.

El grupo estaba integrado por 35 monjes y cinco seguidores laicos que participaban de una caminata religiosa. Según la investigación policial, el chico tomó sin autorización una camioneta de sus padres y perdió el control del vehículo. La camioneta terminó embistiendo a la procesión, que avanzaba a pie por el costado del camino.

Cinco monjes murieron en el lugar del impacto y otros fallecieron posteriormente en centros de salud. La oficina provincial confirmó luego una novena víctima fatal. Además, varios religiosos permanecen internados, algunos en estado crítico, mientras las autoridades continúan con la asistencia a los sobrevivientes.


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La peregrinación había salido del templo Phu Manorom y formaba parte de una actividad religiosa de varios kilómetros. Los monjes caminaban en fila cuando la camioneta se salió de su trayectoria y los alcanzó. Las imágenes difundidas por rescatistas locales mostraron la magnitud del impacto y el estado en que quedó el vehículo.

Uno de los sobrevivientes, el monje Phra Sompong, relató que vio acercarse la camioneta mientras recitaba el mantra “Buddho, Buddho”. “De repente, la camioneta nos embistió a toda velocidad. Por suerte, otro monje y yo logramos apartarnos a tiempo”, contó en un video difundido por equipos de emergencia. Su testimonio forma parte de los primeros relatos que reconstruyen los segundos previos al choque.

La policía provincial trabaja para determinar cómo el menor accedió al vehículo y cuánto tiempo manejó antes del accidente. Algunos reportes indicaron que habría recorrido varios kilómetros antes de embestir al grupo. El chico quedó bajo custodia y será entrevistado con intervención de organismos de protección infantil.

El comandante policial Pairoj Thaiphutsa explicó que la camioneta fue sometida a peritajes para establecer la causa exacta del siniestro. “Pedimos a los padres del niño que se presenten para definir quién es responsable del cuidado del menor y avanzar con el proceso legal”, señaló. La investigación buscará determinar eventuales responsabilidades adultas por el acceso del menor al vehículo.


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El caso generó una fuerte conmoción en Tailandia por el rol social de los monjes budistas. En el país, los religiosos ocupan un lugar central en la vida comunitaria y espiritual. Sus procesiones y caminatas suelen formar parte de prácticas públicas muy respetadas por la población.

La tragedia también vuelve a poner bajo debate la seguridad vial tailandesa. El país registra desde hace años altos índices de accidentes fatales, asociados al exceso de velocidad, el bajo cumplimiento de normas de tránsito y el uso extendido de vehículos en rutas con escasa protección para peatones. En este caso, la presencia de un menor al volante suma una dimensión todavía más grave al expediente.

Las autoridades locales pidieron reforzar la vigilancia familiar para evitar que niños o adolescentes accedan a vehículos sin autorización. También se espera que la investigación determine si hubo fallas de cuidado, descuido en el resguardo de las llaves o alguna otra circunstancia que permitió que el chico saliera a manejar. Por ahora, el proceso se mantiene abierto y sin una definición penal pública.

El accidente dejó una marca profunda en la comunidad religiosa de Mukdahan. La peregrinación buscaba unir templos y fieles, pero terminó convertida en una de las peores tragedias viales recientes de la región. Mientras los heridos siguen internados, Tailandia enfrenta otra vez las consecuencias de una combinación fatal: vehículos, rutas vulnerables y falta de control.

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