
El impacto del fútbol en el corazón y por qué el estrés del hincha es distinto
Actualidad03/07/2026
REDACCIÓNEl Dr. Martín Lombardero explica cómo la respuesta cardiovascular ante un partido decisivo difiere del ejercicio físico o de un peligro real.

El Dr. Martín Lombardero, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología, advierte que la reacción del organismo ante un partido decisivo de la Selección activa el sistema cardiovascular de una manera particular. Según el especialista, este fenómeno no se equipara al esfuerzo del ejercicio físico ni a la respuesta ante un peligro real, como un asalto o una catástrofe, ya que cada escenario presenta perfiles neuroendocrinos, vasculares e inmunológicos completamente diferentes.
El cardiólogo, autor de “El corazón es consciente”, sostiene que existen tres tipos de estrés que elevan la frecuencia cardíaca, la presión arterial, liberan adrenalina y cortisol y aumentan el azúcar en sangre. Sin embargo, señala que mientras el peligro real y el ejercicio tienen propósitos evolutivos claros para salvar la vida o adaptar el cuerpo, el estrés del hincha representa un desajuste evolutivo moderno. El experto explica que “el tercero -el estrés del hincha- es, en cambio, un desajuste evolutivo moderno: activa un cuerpo preparado para luchar o huir mientras permanece inmóvil frente a una pantalla”.


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En una situación de peligro real, la liberación de adrenalina puede superar los 10.000 pg/dl en instantes, redirigiendo la sangre hacia los músculos y el cerebro. Esta respuesta es intensa pero breve, durando segundos o pocos minutos, y el sistema nervioso simpático se apaga rápidamente una vez superado el riesgo. Por el contrario, en el ejercicio físico, el componente principal es la vasodilatación mediante la liberación de óxido nítrico, lo que permite que el flujo coronario aumente y el cuerpo retorne al equilibrio en pocos minutos gracias a la intervención del sistema parasimpático.
El partido de fútbol se describe como una montaña rusa emocional donde el cerebro interpreta el encuentro como una amenaza sin que exista una descarga motora. Durante un encuentro clave, se activan en secuencia emociones como el miedo, la rabia, la esperanza, la euforia, la frustración y el alivio en apenas un par de horas. El Dr. Lombardero añade que “eso explica por qué, después de un partido decisivo, la presión arterial y la taquicardia pueden mantenerse elevadas durante horas”, un fenómeno que se observó en pacientes con cardiopatía durante una copa europea, quienes sostuvieron la presión alta por mucho tiempo tras el fin del juego.
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Respecto a la peligrosidad de estos escenarios, el especialista aclara que el riesgo de infarto y muerte súbita es significativamente mayor ante un peligro real en personas con enfermedad coronaria no resuelta. En contraste, el ejercicio es la actividad que menos riesgo conlleva, reduciendo entre 7 y 8 veces las chances de muerte súbita y 50 veces las de infarto. El estrés del hincha se ubica en un punto intermedio; durante el Mundial 2006 en Alemania, se registró una incidencia de eventos cardiovasculares agudos 2,6 veces mayor que en épocas sin torneo, especialmente en varones con antecedentes cardíacos.
A pesar de los riesgos, el fútbol también ofrece beneficios, como el componente social de compartir el encuentro con amigos o familia. Esta interacción libera oxitocina, lo que ayuda a fortalecer vínculos y amortigua parcialmente la respuesta al estrés. El médico enfatiza que “ver el partido decisivo no es como hacer una ergometría sentado, pero tampoco es como estar frente a un peligro real. El fútbol puede gatillar eventos cardiovasculares en personas con factores de riesgo previos, pero también aporta algo valioso”.
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Para proteger la salud durante los torneos, el especialista recomienda posponer el ejercicio intenso varias horas después del partido o para el día siguiente, ya que el cuerpo requiere un aterrizaje lento. Otras medidas incluyen realizar una caminata relajada tras el encuentro, comer liviano para evitar el exceso de sodio, no olvidar la medicación habitual y evitar el alcohol y el tabaco. También sugiere practicar respiración consciente antes y después de la competencia, manteniendo la pasión bajo un límite saludable.
Finalmente, el Dr. Lombardero destaca que el estado emocional del corazón puede regularse mediante la conciencia. El especialista concluye que “el estado emocional vulnerable del corazón se puede regular, y la mente cree en gran parte lo que uno mismo le dice”.
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Las recomendaciones finales para personas con alteraciones cardiovasculares incluyen caminar unas horas antes del partido y disfrutar del evento sin dejar que la pasión fanática gobierne las emociones hasta un punto peligroso. El objetivo es evitar que el cuerpo sufra un despegue adicional cuando ya necesita relajarse tras la tensión del juego.
















