
La firma que producía calzado para Nike y Adidas dejará de fabricar en Eldorado, pagará indemnizaciones y seguirá en el país como importadora.

El cierre de la planta de Grupo Dass en Eldorado, Misiones, marca el final de la producción industrial de la compañía en la Argentina. La firma, que fabricaba calzado deportivo para marcas internacionales como Nike y Adidas, decidió cesar la actividad entre el 17 y el 25 de julio. La medida alcanza a los 150 trabajadores que todavía permanecían en el establecimiento.
La empresa comunicó la decisión al sindicato del sector y garantizó el pago del 100% de las indemnizacionescorrespondientes. Con ese paso, Dass baja la persiana de su última fábrica activa en el país. La planta misionera había quedado como el único punto de producción después del cierre de Coronel Suárez.


El argumento central de la compañía apunta al cambio en las condiciones comerciales. Con la apertura de importaciones, la firma considera más conveniente traer el calzado terminado desde el exterior que sostener la fabricación local. En ese esquema, las marcas para las que producía en Eldorado ya abastecen el mercado argentino desde plantas ubicadas en Brasil, donde los costos son más competitivos.
La decisión no implica una salida total de la Argentina. Grupo Dass seguirá operando en el país, pero con otro perfil. Según fuentes del sector citadas por medios nacionales, la firma continuará como representante e importadora de Fila, Umbro y Asics, marcas cuyas licencias administra.
OTRAS NOTICIAS:
La actividad local quedará concentrada en funciones comerciales y logísticas. Los centros de Coronel Suárez y Cañuelas serán utilizados para esa etapa de distribución. El cambio deja atrás el modelo de fabricación nacional y consolida una operación más enfocada en importación, almacenamiento y venta.
La Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado atribuyó el cierre a la apertura de importaciones, la caída del consumo interno y la falta de políticas de apoyo al sector. Para el gremio, la situación forma parte de un deterioro más amplio de la industria del calzado. Desde la mirada empresaria, en cambio, el cierre responde a una reconversión estratégica antes que a una crisis financiera.
El proceso de retracción venía desde antes. En enero de 2025, Dass cerró su planta de Coronel Suárez, donde producía zapatillas Adidas, y despidió a unos 360 operarios. En ese momento, la empresa había señalado que concentraría la producción en Misiones, pero la planta de Eldorado también empezó a perder actividad.
Durante 2026, la fábrica misionera ya mostraba señales de deterioro. En enero se produjeron nuevas desvinculaciones y el sindicato advirtió que la producción comprometida llegaba solo hasta junio. La confirmación del cierre terminó de dar respuesta a esa incertidumbre.
La planta de Eldorado funcionaba desde 2007 y llegó a ocupar un lugar importante dentro del empleo privado de Misiones. De acuerdo con medios provinciales, el establecimiento llegó a tener más de 470 trabajadores y en otro momento fue uno de los mayores empleadores privados de la provincia. El cierre, por eso, no impacta solo en la empresa, sino también en la economía local.
OTRAS NOTICIAS:
El caso Dass se suma a otros movimientos del sector. John Foos, marca argentina fundada en los años 80, cerró su planta de Beccar y pasó a importar calzado terminado desde Asia. También cerró Gomas Gaspar, una fábrica cordobesa de suelas con más de tres décadas de actividad.
Los datos oficiales muestran una contracción fuerte de la actividad. Según el INDEC, la fabricación de calzado y sus partes registró una caída interanual del 30,9% en noviembre de 2025. El organismo vinculó esa baja con la menor demanda local y el ingreso de productos importados.
La producción nacional de calzado alcanzó su punto más alto en 2015, con 125 millones de pares, y desde entonces no logró recuperar ese nivel. El cierre de Dass en Eldorado profundiza esa tendencia y deja una señal concreta sobre el rumbo del sector. La industria pierde una planta relevante y 150 familias quedan atravesadas por el final de una etapa laboral.

El desenlace también expone una discusión económica más amplia. Para las empresas, importar puede resultar más rentable en un contexto de costos locales altos y competencia externa. Para los trabajadores y las comunidades fabriles, el cambio significa menos empleo industrial y menor actividad en ciudades que dependían de esas plantas.
En Eldorado, el cierre deja una marca productiva y social difícil de separar. La empresa seguirá presente en la Argentina, pero ya no fabricará calzado en el país. Lo que queda es una estructura comercial más chica y una ciudad que pierde una fuente histórica de trabajo.















