
Los metalúrgicos negocian salarios con básicos debajo de la pobreza y buscan otra forma de recomponer ingresos
Actualidad11/07/2026
REDACCIÓNLa negociación salarial retomó impulso después del fallo judicial que destrabó las paritarias. Empresas y sindicato analizan un esquema distinto al ajuste por inflación.

Cerca del 60% de los trabajadores metalúrgicos percibe un salario básico de 1.036.390 pesos, un ingreso que permanece por debajo de la línea de pobreza y que refleja el deterioro acumulado de las remuneraciones del sector. Esa realidad quedó instalada como uno de los principales puntos de discusión en la nueva etapa de las paritarias, donde el objetivo inmediato pasa por recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante los últimos meses. La distancia respecto del costo de vida condiciona cualquier negociación y obliga a buscar alternativas que permitan acortar esa brecha.
El cuadro salarial convive con una actividad industrial que atraviesa un período de dificultades. La caída de la producción, la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de fábricas en distintas provincias forman parte del escenario en el que comenzaron las conversaciones entre representantes sindicales y empresarios. Esa combinación complejiza cualquier acuerdo porque la discusión sobre los ingresos aparece atravesada por la situación económica de las empresas.


Frente a ese contexto, las partes empezaron a analizar una posibilidad que rompe con el mecanismo utilizado habitualmente para definir los aumentos. Durante la primera reunión oficial exploraron distintas alternativas para mejorar las remuneraciones sin utilizar como referencia directa el Índice de Precios al Consumidor (IPC). La intención consiste en encontrar una fórmula que permita compensar el atraso salarial estimado en alrededor de 14 puntos respecto de la inflación acumulada.
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Las conversaciones comenzaron formalmente luego de que quedara superado el conflicto que mantenía paralizada la negociación. La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) había derivado en cuestionamientos sobre quiénes podían representar al sindicato en la mesa paritaria. Esa discusión institucional demoró durante meses la reapertura de un proceso considerado central para la industria.
El escenario cambió cuando la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo avaló la facultad del interventor Alberto Biglieri para designar representantes encargados de negociar los convenios salariales. Esa resolución permitió concretar la primera reunión oficial entre los delegados paritarios y las cámaras empresariales, dejando atrás el bloqueo que impedía avanzar con las conversaciones.
En representación del gremio participaron Roberto Bonetti, Daniel Martínez, Adrián Pérez, Enrique Salinas, Edgardo Holstein y Manuel Casas, quienes mantuvieron encuentros con integrantes de la Cámara Argentina del Acero para abordar la situación de la rama siderúrgica. También participaron representantes de ADIMRA, CAMIMA, AFARTE, AFAC y FEDEHOGAR, con quienes se discutieron las condiciones salariales de la actividad metalmecánica.
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El punto de partida de la negociación refleja el atraso acumulado desde el último entendimiento firmado en noviembre de 2025. Aquel acuerdo contempló incrementos hasta marzo mediante sumas no remunerativas que totalizaron 160.000 pesos, un mecanismo que no incorporó esos montos al salario básico y terminó ampliando el rezago de las remuneraciones frente a la evolución de los precios.
Además del desfase salarial, las conversaciones se desarrollan bajo otro condicionante. El Gobierno mantiene el criterio de no homologar acuerdos paritarios cuyos incrementos superen una inflación cercana al 2%, lo que reduce el margen para cerrar entendimientos tradicionales. Esa situación explica por qué empresarios y sindicalistas comenzaron a estudiar mecanismos diferentes que permitan mejorar los ingresos sin quedar atrapados por ese límite.
Las partes acordaron continuar las negociaciones durante la próxima semana con el propósito de profundizar el análisis de las distintas alternativas. El desafío inmediato será encontrar un esquema que permita recomponer el salario de los metalúrgicos en un contexto donde el deterioro de la actividad industrial y las restricciones sobre las paritarias condicionan cualquier acuerdo.













