China dio un paso para abaratar sus misiones espaciales al recuperar un cohete reutilizable

Actualidad11/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La captura exitosa del propulsor abre la posibilidad de reducir costos y acelerar futuros lanzamientos si las próximas pruebas confirman que puede volver a utilizarse.

Cohete Chino

Reducir el costo de los lanzamientos espaciales se convirtió en uno de los principales objetivos de las grandes potencias que compiten por ampliar su presencia en órbita. En ese escenario, China alcanzó por primera vez la recuperación exitosa de un cohete reutilizable después de un descenso vertical sobre el mar, una maniobra que busca permitir el uso repetido del mismo propulsor en futuras misiones.

La reutilización representa un cambio importante para la industria aeroespacial porque los cohetes tradicionales pierden sus distintas etapas durante el ascenso. Esos componentes normalmente caen y se destruyen, lo que obliga a fabricar nuevos sistemas para cada lanzamiento y eleva de manera considerable el costo de cada operación. Recuperar el propulsor permite disminuir esos gastos y reducir los tiempos necesarios para preparar nuevas misiones.

El avance fue informado por la Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial, que indicó que el Long March 10B despegó este viernes y, una vez completada la separación de la parte superior del vehículo, inició el regreso controlado de su primera etapa hacia una plataforma flotante preparada para recibirla.

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El cohete posee capacidad para transportar al menos 16 toneladas métricas hacia la órbita terrestre baja, una prestación que lo convierte en una herramienta destinada al lanzamiento de satélites comerciales y al despliegue de las constelaciones de comunicaciones que China impulsa para competir con sistemas como Starlink.

A diferencia del método utilizado por SpaceX, el sistema desarrollado por China evita el uso de patas desplegables durante el aterrizaje. El Long March 10B incorpora cuatro ganchos diseñados para sujetarse a una red tensada sobre una plataforma flotante, un mecanismo que exige una aproximación extremadamente precisa durante los últimos segundos del descenso.

Para lograr esa maniobra, los motores vuelven a encenderse durante la caída con el objetivo de reducir la velocidad y corregir la trayectoria. El propulsor debe mantenerse completamente vertical y ubicarse dentro de un margen muy reducido antes de que los ganchos queden alineados con la estructura preparada para capturarlo.

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Eliminar las patas de apoyo también aporta otra ventaja técnica. Al prescindir de esos mecanismos y de los sistemas necesarios para desplegarlos, el vehículo reduce su peso estructural y puede destinar una mayor parte de su capacidad al transporte de carga útil hacia el espacio.

El programa ya había atravesado una instancia previa antes del éxito alcanzado esta semana. En febrero, un Long March 10A realizó un descenso controlado, aunque terminó cayendo al mar junto con la plataforma preparada para recibirlo. En aquella oportunidad la captura no se concretó, mientras que el nuevo ensayo permitió mantener el propulsor fuera del agua.

El logro técnico todavía no marca el final del proceso de desarrollo. Los próximos trabajos estarán orientados a evaluar el estado de los motores después del aterrizaje, medir el desgaste sufrido durante la misión y comprobar si el cohete puede despegar nuevamente sin comprometer su funcionamiento. Recién después de esas verificaciones China podrá confirmar si cuenta con un sistema reutilizable capaz de reducir tanto los costos como la frecuencia entre lanzamientos.

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