
Expertos advierten sobre el consumo de suplementos de magnesio sin indicación profesional
Actualidad12/07/2026
REDACCIÓNLa ciencia advierte que este mineral esencial, pese a su popularidad en redes, solo es efectivo como suplemento ante déficits reales y bajo supervisión médica.

El consumo de suplementos de magnesio en dosis elevadas puede acarrear problemas de salud, como diarrea, náuseas y dolor abdominal. Este riesgo se incrementa significativamente en personas que padecen enfermedades renales o que se encuentran bajo tratamiento con ciertos medicamentos. Es crucial considerar las interacciones con fármacos como antibióticos o tratamientos para la osteoporosis, los cuales pueden verse afectados si se ingieren al mismo tiempo que el magnesio suplementario.
El magnesio se ha posicionado como uno de los suplementos más elegidos, impulsado por una fuerte amplificación en redes sociales. Las motivaciones para su consumo son variadas, incluyendo la promesa de dormir mejor, reducir el estrés, evitar calambres o aumentar los niveles de energía. Sin embargo, en muchas ocasiones, se confunden las funciones fisiológicas necesarias del mineral con beneficios clínicos que, en individuos sanos, cuentan con escasa o nula demostración científica.


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La ciencia establece que el magnesio es un mineral esencial que interviene en centenares de reacciones enzimáticas fundamentales para el organismo. Es indispensable para el metabolismo energético, la adecuada función muscular y nerviosa, la síntesis de proteínas y el mantenimiento de la salud ósea. La utilidad de un suplemento es clara cuando existe un déficit diagnosticado; en cambio, su efecto es mucho menos evidente si las necesidades ya se cubren a través de una alimentación equilibrada.
En la mayoría de los casos, incorporar más alimentos ricos en magnesio resulta una estrategia más sensata y eficaz que la ingesta de cápsulas. Las mejores fuentes dietéticas incluyen cereales integrales, verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y cacao puro. Un suplemento no puede compensar las carencias de una dieta pobre, sino que a menudo la sustituye de manera ilusoria, promoviendo una confianza engañosa en una píldora para suplir lo que no se come.
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La Unión Europea ha autorizado ciertas alegaciones de salud para el magnesio, reconociendo que contribuye a reducir el cansancio y apoya el metabolismo energético normal, así como la función muscular y nerviosa. Estas declaraciones son fisiológicamente ciertas, pero no implican que un suplemento de magnesio funcione como un energizante o relajante universal. Simplemente, indican que el cuerpo requiere este mineral para su correcto funcionamiento.
Se ha popularizado la creencia de que cada problema requiere una forma específica de magnesio, como el citrato para el estreñimiento o el bisglicinato para el sueño. Si bien las distintas sales varían en su absorción y tolerancia digestiva, la demostración de una superioridad clínica para funciones específicas en personas sanas es un tema distinto. Este “recetario de sales” se considera actualmente más una estrategia de marketing que una conclusión basada en evidencia científica robusta.
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En cuanto al sueño, uno de los reclamos más recurrentes, el magnesio interviene en la excitabilidad neuromuscular y los procesos de relajación, lo que le confiere una base biológica plausible. Sin embargo, la evidencia clínica es bastante limitada, con un estudio reciente sugiriendo una reducción modesta en el tiempo necesario para conciliar el sueño. Actualmente, la Unión Europea no ha aprobado ninguna declaración de propiedades saludables que vincule directamente este mineral con la mejora de la calidad del descanso.
Las revisiones disponibles tampoco han mostrado un beneficio claro de la suplementación en personas que experimentan calambres musculares de forma habitual. La idea de que el magnesio tiene un poder ilimitado para eliminar calambres es, en realidad, demasiado simplista y carece de sustento científico para su uso generalizado. Asimismo, el organismo no opera como un depósito inagotable, por lo que si las necesidades de magnesio ya están cubiertas, añadir más no producirá un aumento de energía.
Finalmente, la mayoría de los complementos alimentarios no son necesarios para una población sana que mantiene una dieta suficiente, completa y equilibrada. El problema principal no radica únicamente en el producto en sí, sino en el mensaje comercial que lo acompaña, sugiriendo que una cápsula puede compensar la falta de sueño o hábitos poco saludables. La mejor recomendación sigue siendo priorizar los alimentos y, solo cuando sea estrictamente necesario y bajo indicación de un profesional de la salud, recurrir a la suplementación, según el análisis de Maria Izquierdo-Pulido, Isabella Parilli Moser y Maria Fernanda Zeron Rugerio, docentes de la Universidad de Barcelona.















