
Estados Unidos redobla su ofensiva contra la Corte Penal Internacional
Actualidad14/07/2026
Sergio BustosEl Gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ofensiva diplomática contra la Corte Penal Internacional (CPI), al poner en marcha una estrategia destinada a debilitar el organismo y persuadir a otros países para que abandonen el sistema creado por el Estatuto de Roma.

El anuncio fue realizado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sostuvo que el tribunal representa una amenaza para la soberanía estadounidense. "La CPI representa una amenaza intolerable para la soberanía estadounidense: se arroga la autoridad para procesar e incluso encarcelar a militares y funcionarios que actúan en defensa del interés nacional de Estados Unidos", afirmó.
Rubio también acusó al organismo de actuar contra Washington mediante herramientas jurídicas. "La CPI libra una guerra contra nuestro país, no con balas ni misiles, sino con estatutos, pactos y la fuerza de lo que llaman el derecho internacional", expresó.


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Estados Unidos nunca ratificó el Estatuto de Roma, tratado que dio origen a la Corte Penal Internacional. Durante la administración de Donald Trump, Washington ya había impuesto sanciones contra funcionarios del tribunal por las investigaciones sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por militares estadounidenses en Afganistán y por las actuaciones relacionadas con funcionarios israelíes.
La nueva estrategia contempla un endurecimiento de esa política. Entre las medidas previstas figuran la prohibición de ingreso a Estados Unidos para integrantes de la CPI, nuevas sanciones contra funcionarios y organizaciones vinculadas al tribunal y una campaña diplomática para que gobiernos aliados cuestionen públicamente la autoridad de la Corte.
Según el plan presentado por el Departamento de Estado, embajadores y funcionarios estadounidenses promoverán reuniones con gobiernos extranjeros para denunciar lo que Washington considera "abusos de la CPI". Además, la administración estadounidense anticipó que observará con mayor atención la posición de aquellos países que continúen respaldando al tribunal, incluso cuando dependan de la asistencia económica o militar de Estados Unidos.
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En una columna publicada en The Wall Street Journal, Rubio sostuvo que la Corte intenta convertirse en "un árbitro global sin rendición de cuentas" y aseguró que Estados Unidos trabajará junto a sus aliados para "desmantelar la CPI, paso a paso, si es necesario".
La decisión abre un nuevo foco de tensión dentro del sistema internacional. La Corte Penal Internacional fue creada para investigar y juzgar delitos como genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, y depende en gran medida del respaldo diplomático y financiero de los Estados miembros para desarrollar su actividad.
Especialistas consideran que una eventual retirada de más países o un incremento de las sanciones podría dificultar investigaciones en curso y afectar los mecanismos internacionales de cooperación judicial. También podría generar nuevas diferencias entre Estados Unidos y varios de sus aliados europeos, que continúan respaldando el funcionamiento de la Corte.
Resta conocer cuál será la respuesta de los Estados que integran la CPI y de la propia institución frente a una campaña que busca reducir su influencia y limitar su capacidad operativa en distintos escenarios internacionales.














