
La propuesta comenzará en agosto, tendrá clases los jueves en el barrio 630 y está destinada a personas desde los 10 años, sin límite de edad.

La comunidad de Puerto Madryn podrá sumarse desde agosto a un nuevo curso introductorio de Lengua de Señas Argentina (LSA). Las clases se dictarán una vez por semana y los cupos disponibles son limitados. La propuesta está dirigida tanto a quienes tienen contacto con personas sordas como a quienes buscan incorporar una nueva herramienta de comunicación.
El taller se realizará todos los jueves, de 19 a 21 horas, en el Centro Multiuso de Mujeres del barrio 630. El espacio se encuentra sobre la calle Fuerte San José al 500. La inscripción tiene un valor de 15 mil pesos y permite reservar el lugar para comenzar el cursado.


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La iniciativa es organizada por LSA Madryn junto con la Asociación de Sordos Chubutenses, institución que trabaja en la provincia desde hace 22 años. Ambas organizaciones llevan más de una década formando personas en el aprendizaje y la interpretación de la lengua de señas. El curso introductorio funciona como un primer acercamiento antes de ingresar a la formación de intérpretes, que tiene una duración de dos años.
Durante una entrevista en #LA17, la intérprete Lorena Sosa explicó que la propuesta no se limita a memorizar movimientos. “En el curso vienen a aprender un idioma”, señaló al describir el carácter integral de las clases. La enseñanza incluye vocabulario, números, abecedario, gramática, expresión corporal y formas adecuadas de interacción.
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La Lengua de Señas Argentina posee una estructura propia y no constituye una traducción literal del español. Cada término puede cambiar de acuerdo con el sentido, el contexto o la intención de quien se comunica. Sosa explicó que verbos o palabras aparentemente similares pueden requerir señas diferentes para evitar interpretaciones equivocadas.
El curso también aborda la cultura de la comunidad sorda y las formas respetuosas de comunicación. Entre los contenidos aparece la corrección de expresiones todavía extendidas, como “sordomudo” o “lenguaje de señas”. El término correcto es persona sorda, debido a que la dificultad auditiva no implica una imposibilidad física para hablar.
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“Las personas sordas pueden hablar porque su dificultad está en la audición, no está en las cuerdas vocales”, precisó Sosa. La intérprete sostuvo que el aprendizaje permite reemplazar prejuicios por conocimientos concretos. También ayuda a comprender situaciones cotidianas relacionadas con la crianza, los avisos sonoros, los turnos médicos o las emergencias.
La capacitación está abierta a personas desde los 10 años y no establece una edad máxima. Algunos participantes llegan motivados por la necesidad de comunicarse con familiares, compañeros o usuarios de servicios. Otros se inscriben por interés personal y por considerar que la lengua de señas constituye una herramienta de inclusión social.
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Las clases combinan ejercicios, juegos, traducción de textos y producción de videos. Sosa remarcó que el progreso puede observarse en pocos meses cuando existe práctica sostenida. “Empezamos en marzo, tengo los chicos de primer año y a esta altura ya están traduciendo textos”, contó sobre uno de los grupos que actualmente se encuentra en formación.
El aprendizaje del idioma también permite identificar barreras que todavía permanecen en espacios públicos, transmisiones televisivas y establecimientos sanitarios. Las alarmas luminosas, los timbres adaptados y las pantallas para anunciar turnos son algunas de las herramientas que pueden garantizar mayor autonomía. La ausencia de intérpretes o sistemas visuales obliga muchas veces a las personas sordas a depender de terceros.
Quienes se inscriban recibirán el material de estudio en formato digital al comenzar las clases. Las consultas pueden realizarse por Instagram a través de LSA Madryn o mediante el teléfono 11 5027-4018. La reserva se confirma con el pago de la inscripción y estará disponible hasta completar los cupos.

















