
Ariel Grant Hughes en #LA17: Voces de la chacra, familias galesas y un armonio que todavía suena
Chubut16/07/2026
REDACCIÓNEl histórico instrumento que llegó a Chubut en 1865 abrió una charla sobre memoria familiar, comunicación rural, huertas, miel y patrimonio comunitario.

Un armonio llegado a Chubut en 1865, conservado durante generaciones y todavía capaz de sonar, pasará de una casa familiar a un museo. La decisión no se limita al destino de un instrumento antiguo: reúne una travesía marítima, oficios, música y más de un siglo y medio de memoria patagónica. Ariel Grant Hughes explicó su historia durante una entrevista con Karina Lorré en Modo 17 por #LA17.
El instrumento sobrevivió porque formaba parte de las herramientas de Robert Thomas, un carpintero que viajaba junto con los primeros colonos galeses. Durante la navegación, las condiciones del mar obligaron a desprenderse de pertenencias para reducir el peso de la embarcación. El armonio permaneció a bordo y terminó convertido en una de las pocas piezas de aquella llegada que conserva tanto su estructura como su sonido.


Durante cinco décadas quedó bajo el cuidado directo de la familia Hughes, primero en manos del abuelo de Ariel, luego de su padre y finalmente en su propia casa. La continuidad familiar permitió preservarlo, pero también colocó sobre sus descendientes la responsabilidad de mantenerlo en condiciones. “Creo que es un patrimonio de la comunidad”, afirmó al explicar por qué resolvió donarlo después de conversar con hijos, primos, músicos e historiadores.
La entrega al museo tendrá para la familia el carácter de una ceremonia. El armonio no ingresará como una pieza muda, sino como un objeto que volvió a utilizarse en actividades culturales y actos vinculados con la historia galesa. Su presencia en una obra presentada en la capilla Moriah y en el acto central del 28 de julio confirmó que todavía conserva una función musical, además de su valor documental.
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Esa recuperación fue posible por el trabajo de Ivano Roberts, quien restauró el instrumento y creó una herramienta especial para afinar sus teclas sin desmontar todo el mecanismo. Ariel recordó la sencillez con la que explicó el procedimiento: “Lo fabriqué para hacer esto”. El episodio puso en primer plano una tradición de carpinteros, herreros, músicos y artesanos que acompañó a muchas familias asentadas en la región.
La memoria también aparece reunida en el libro artesanal Reunión de familias en el sur, elaborado por Albina Jones de Sampini. La publicación registra llegadas al Chubut entre 1865 y 1922, aunque su autora aclaró que no contiene todos los apellidos ni pretende cerrar la investigación. Su propuesta fue que los descendientes completaran las historias pendientes y continuaran escribiendo aquello que cada familia pudiera reconstruir.
Ariel planteó además que los relatos tradicionales suelen concentrarse en los colonos varones y dejan en segundo plano a las mujeres. “Todos hablan de la colonización galesa y tienen los recuerdos de muchos nombres de los colonos. Y yo digo: ¿y las colonas?”, expresó durante la entrevista. Muchas llegaron viudas, con hijos o después de atravesar pérdidas, y participaron de redes familiares que permitieron organizar cuidados, trabajo y vida comunitaria.
Los matrimonios entre familias cercanas reforzaron esos vínculos en territorios con poca población y grandes distancias. Algunas personas volvieron a casarse después de enviudar, incluso dentro de un mismo grupo familiar, para sostener la crianza y la organización doméstica. Esa trama explica por qué tantos descendientes comparten hoy apellidos, parentescos y celebraciones comunes.
La conversación también recuperó la trayectoria de Grant Hughes en la radio, un medio que forma parte de su vida desde la infancia. Recordó el Mundial de 1958 escuchado en la chacra mediante el receptor de su abuelo y destacó una forma de narración capaz de construir imágenes sin televisión. “El relator de radio tiene lo que hay que tener”, señaló al comparar aquellas transmisiones con el consumo actual de imágenes en celulares.
Su regreso a LU17 ocurrió después de que una salida inesperada del aire lo dejara sin programa y con un fuerte golpe personal. El acompañamiento de integrantes de la emisora y de personas vinculadas al ámbito rural permitió que retomara la conducción y presentara nuevos proyectos. “Estar en la radio para mí es revivir”, dijo al recordar una actividad que también involucró a su esposa, sus hijos y distintos colaboradores.
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El programa agropecuario recibió un Martín Fierro Federal correspondiente a 2014, entregado al año siguiente. El reconocimiento distinguió un espacio que acercó a productores, técnicos y trabajadores del INTA a la audiencia chubutense. Para lograr esa participación, Grant Hughes impulsó cronogramas internos que garantizaban la presencia de especialistas en el estudio y evitaban que la divulgación quedara relegada.
La comunicación rural se mezcló siempre con prácticas cotidianas de la chacra. Durante la charla aparecieron el mate con ajenjo, boldo, carqueja o miel, la producción apícola familiar y el trabajo de la cooperativa Apavirch. También se destacó el tamarisco por su adaptación a las zonas marítimas y por la floración que aporta a las colmenas de la región.
El trabajo de Marta Hughes dentro del Pro Huerta sumó otra dimensión a ese intercambio de conocimientos. El proyecto “De la huerta a la mesa” llevaba semillas a escuelas, internados y familias, pero también enseñaba a cocinar con los productos disponibles en cada despensa o invernáculo. La propuesta conectó alimentación, educación y autonomía doméstica sin separar la producción de su uso cotidiano.
La experiencia se amplió mediante el vínculo con el investigador Eduardo Rapoport y la publicación sobre plantas y malezas comestibles del Cono Sur. Hierbas nativas, especies naturalizadas, flores, semillas y granos quedaron incorporados a materiales educativos del INTA que hoy pueden consultarse en formato digital. Esa circulación confirma una idea repetida por Grant Hughes durante la entrevista: “Estar conectado es la vida”, tanto para conservar un armonio como para compartir saberes rurales con nuevas generaciones.













