
¿Chubut conserva un interior productivo, o se transforma en territorio bajo administración de fundaciones?
Chubut16/07/2026
REDACCIÓNEl avance de esquemas de conservación sin regulación estatal promueve el cierre de establecimientos medianos y empuja a los minifundistas a situaciones de mera subsistencia.

El despoblamiento del interior profundo de Chubut dejó de ser un fenómeno paulatino para consolidarse como una crisis estructural de ocupación del territorio. El cierre sistemático de tranqueras en la meseta central y en los campos linderos a la cordillera expone la pérdida de vitalidad de una economía regional que carece de incentivos de sustentabilidad para las nuevas generaciones de pobladores rurales. Las tierras que históricamente albergaron rodeos de ovejas hoy quedan vacías, transformándose en extensiones de maleza sin mantenimiento y sin presencia de pobladores estables en zonas fronterizas.
Esta desertificación social se ve propiciada por la reconversión de los históricos establecimientos lanares en santuarios ecológicos o reservas privadas gestionadas por organizaciones no gubernamentales. La adquisición masiva de estancias por parte de consorcios dedicados a la preservación absoluta genera un impacto directo en los campos vecinos, que deben absorber el desplazamiento de la fauna silvestre liberada. El retiro de las redes de alambrados y el desarme de los pozos de agua en las tierras adquiridas dinamitan la dinámica operativa de los parajes linderos que todavía intentan resistir en la producción.


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En declaraciones a #LA17, el titular de la Federación de Sociedades Rurales del Chubut, Osvaldo Luján, cargó contra las metodologías implementadas por estas organizaciones y sus efectos en las economías vecinas: "Cuando vos agarrás y ves lo que ha pasado con las fundaciones, que han comprado y han vaciado campos, y lo único que se ha hecho fue sacar todas las instalaciones, manejar en libertad la fauna cuando realmente después todos los campos vecinos empiezan también a desaparecer". El despoblamiento de estas áreas debilita la red de asistencia mutua que históricamente sostenía la vida en las condiciones extremas del desierto patagónico.
La desaparición de los productores de escala media ensancha la brecha de concentración ganadera dentro del territorio provincial, reduciendo la presencia de actores económicos independientes en el interior. El grueso de la producción lanera y cárnica se concentra en un puñado de establecimientos con espalda financiera para afrontar el incremento de los costos operativos y la pérdida constante de animales. Mientras tanto, una abrumadora mayoría de los pequeños productores sobrevive con majadas mínimas que apenas les permiten cubrir las necesidades elementales de autoconsumo familiar, sin posibilidades reales de capitalización.
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Luján aportó datos concretos extraídos del padrón de marcas y stock provincial sobre la preocupante asimetría que exhibe hoy la producción agropecuaria chubutense: "Hoy tenemos una estratificación de los campos porque un 80% de los animales está en un 20% de los productores". La falta de una franja consolidada de establecimientos familiares intermedios debilita la sustentabilidad del sistema productivo, aislando a las economías domésticas que no logran alcanzar una escala comercial viable para sostener el arraigo de las familias en sus lugares de origen.
La asimetría sectorial condena a la parálisis a los minifundistas de la meseta, quienes carecen de los recursos técnicos indispensables para repeler el avance de los depredadores o para subsanar los períodos extremos de sequía sin apoyo crediticio extraordinario. Los establecimientos con planteles inferiores a los quinientos animales se encuentran técnicamente fuera de mercado, funcionando más como unidades de subsistencia familiar que como agentes activos del desarrollo rural. La inacción política frente a esta degradación demográfica pone en riesgo la soberanía de vastas regiones despobladas del territorio patagónico.
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El presidente de la federación sectorial advirtió sobre el panorama crítico que enfrentan las familias que intentan resistir en sus establecimientos de la meseta chubutense: "Tenemos un 60 y pico por ciento de los productores, eso sabemos que están en un límite de casi no poderse mantenerse". El despoblamiento de estos establecimientos debilita la presencia humana en zonas clave de la geografía provincial, donde la cría de ovejas operaba tradicionalmente como el único factor de articulación social y soberanía territorial disponible.
La conservación biológica de las especies patagónicas debe encontrar un equilibrio de convivencia que no excluya a la población humana del desarrollo de sus actividades económicas tradicionales. Las decisiones del mediano plazo definirán si Chubut conserva un interior productivo con comunidades dinámicas o si consolida la transformación de su meseta en un gran territorio baldío bajo administración de fundaciones extranjeras. La supervivencia del arraigo chubutense depende de la capacidad colectiva para sostener la habitabilidad de sus campos frente a las corrientes del ambientalismo radical.














