Analizan los factores económicos y de seguridad que impulsan el giro a la derecha en América Latina

Política08/08/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un informe detalla que economías estancadas y deterioro en la seguridad bajo socialismo son clave en el cambio político regional de los últimos dos años.

Macri Bullrich y Javier Milei imagen generada digitalmente por LA17
Macri Bullrich y Javier Milei imagen generada digitalmente por LA17

El avance de nuevas fuerzas de derecha en América Latina se explica, en gran medida, por una combinación de factores económicos y de seguridad. En la mayoría de los países que experimentaron este giro político, se observan economías estancadas o debilitadas por el estatismo. A esto se suma un notorio deterioro de la seguridad, que ha fortalecido las posturas firmes contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Este desplazamiento no representa una vuelta a la centroderecha tradicional de la década de 2010, encarnada por figuras como Sebastián Piñera o Juan Manuel Santos. Por el contrario, se evidencia un salto cualitativo hacia posiciones más combativas, representadas por liderazgos como los de José Antonio Kast en Chile, Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia. Estas nuevas derechas se definen como libertarias, antiglobalistas y patrióticas.


OTRAS NOTICIAS:

Cristina KirchnerRegistran un incendio en el tercer piso de un edificio lindero a la casa de Cristina Kirchner

El fenómeno se extiende más allá de Sudamérica, con exponentes claros en la región central del continente. El caso más destacado es el de Nayib Bukele en El Salvador, quien se ha convertido en un referente por su lucha frontal contra el crimen y su crítica a la cultura progresista. De manera similar, Laura Fernández en Costa Rica y Tito Asfura en Honduras expresan una sensibilidad política que rechaza el estatismo y prioriza la demanda de seguridad.

La victoria de Javier Milei en Argentina en noviembre de 2023 marcó el inicio cronológico de esta nueva etapa. En ese momento, diez países sudamericanos eran gobernados por el socialismo del siglo XXI y solo tres por la centroderecha. Actualmente, los gobiernos socialistas se han reducido a seis, mientras que siete naciones están lideradas por estas nuevas corrientes políticas.


OTRAS NOTICIAS:

Kicillof Milei frente a frente imagen generada por LA17Una encuesta midió a Milei y Kicillof en el Conurbano: uno gana en 21 de 24 municipios

Además de las crisis económicas y de seguridad, el agotamiento de la agenda cultural progresista, o “wokismo”, es otro elemento clave en este cambio. Estas ideologías han perdido parte de su fuerza política y han comenzado a replegarse hacia los ámbitos universitarios. Este hartazgo frente al progresismo cultural es una de las sensibilidades que capitalizan los nuevos movimientos.

La transformación en la comunicación política también ha sido un factor decisivo para el ascenso de estas figuras. Las redes sociales se consolidaron como la principal plataforma de información y movilización para millones de personas. Este cambio desplazó a los medios tradicionales como intermediarios entre los dirigentes y la ciudadanía.


OTRAS NOTICIAS:

Cebando matePlayadito rompió una racha de más de 40 años y cambió el mapa de la yerba en Argentina

En este contexto, la presión ejercida por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha impactado en los bastiones del socialismo del siglo XXI. En Venezuela, esta presión resultó en acciones contra el régimen de Nicolás Maduro. Mientras tanto, en Cuba se ha implementado una ofensiva de sanciones y presión diplomática para debilitar al gobierno comunista.

El éxito a largo plazo de estos nuevos gobiernos dependerá de su capacidad para traducir sus ideas en políticas concretas que mejoren la calidad de vida. Un desafío central es la necesidad de profundizar sus batallas culturales, ya que buena parte del aparato cultural, como universidades e intelectuales, sigue en manos de sus adversarios. Estas nuevas derechas sostienen sus disputas principalmente desde las redes sociales y en alianza con iglesias cristianas.

Finalmente, un dilema decisivo para los nuevos líderes es cómo mantener su discurso radicalmente antisistema una vez que llegan al poder. Figuras como Trump, Milei y De la Espriella se presentaron como fuerzas de ruptura que no buscan gestionar el orden existente, sino disputar sus fundamentos. El riesgo reside en adaptarse demasiado al sistema y perder su razón de ser, o no aprender a gobernar dentro de las restricciones reales del poder.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17